40 años...
En un día como hoy, hace 40 años (10 más de los que llevo en este mundo), un sistema político y social terminó de quebrarse, y ante el ya inminente riesgo de una guerra civil a causa del Gobierno de turno y las ideologías políticas existentes, tanto la sociedad como un sector político exigió que el Ejército tomase acciones antes de la debacle. Lamentablemente, parte de estas acciones excedieron por lejos lo requerido, cayendo en un territorio al que no debería llegarse jamás: la violación de un aspecto natural y transversal a todo ser humano, independiente de clase social, ideología, religión, raza, etnia, etc.: los Derechos Humanos. Tanto civiles como uniformados fueron víctimas de odio, resentimiento, intolerancia, ideologías diversas... pagando ello con su vida y con el sufrimiento colateral y permanente de sus familias, hasta la fecha. Muchas familias aún tienen el dolor vivo pues no han podido dar la sepultura merecida a sus difuntos / desaparecidos, y por ende no han podido cerrar ese ciclo vital que permite el duelo. Muchas familias aún hoy en día son víctimas de ese odio por ser familiares de uniformados que hace 40 años ni siquiera tenían relación alguna con las Fuerzas Armadas (y quizás ni siquiera existían aún). Muchos políticos que en esa ocasión fueron los primeros en pronunciarse pro-intervención militar hoy en día se llenan la boca con los DDHH en pos de conseguir votos manipulando la memoria de la gente. Muchos otros tampoco son capaces de reconocer los excesos cometidos en esa negra época de nuestro país, tanto antes de un día como hoy a como posterior a este día. Jamás justificaría las transgresiones a los DDHH, pero me molesta de sobremanera la injusticia a la que también se es sometida una gran parte de la población (civiles, uniformados, etc.) por lo antes mencionado. Me molesta también como las nuevas generaciones, que ni siquiera pensaban en existir en aquel entonces, aseguran con "total autoridad" saber "la verdad" de como fueron las cosas y como era "la realidad", siendo que mucho de lo que saben es transmitido desde una (subrayo: una) realidad familiar, que no es la única (ni por ello tampoco menos válida, pero no por ello es la absoluta), descalificando, insultando, anulando inclusive -irónicamente- parte de los DDHH de quienes vivieron otra(s) realidad(es), o que viven hoy en día otra(s) realidad(es), no permitiéndoles expresarse, vivir, manifestar su sentir y pensar respecto a la fecha en cuestión. Me duele ver a dos niños de ¿7? ¿8? años peleándose a combos porque uno "defiende a Su General" mientras el otro defiende "al compañero Allende" (caso real). Me duele ver que quien es familiar de uniformados casi que se tiene que censurar porque sino todo aquel que sea izquierdista o pro-movimiento-anti-FFAA lo va a insultar, atacar, culpar de las transgresiones acontecidas en ese momento, etc. Me molesta que se generalice, que se meta a todo el mundo en un mismo saco, que no se hagan las diferencias justas y pertinentes, que no se tenga en consideración también que existieron cientos de variables distintas (políticas, psicológicas, ideológicas, etc.) que fueron y son grandes responsables de todo lo ocurrido. Me encanta mi Chile en Teletón, cuando es uno solo. Me encanta mi Chile con la selección, cuando también es uno solo. Me encanta mi Chile como una nación, una que aún le falta aprender a ver ambas caras de la moneda, aceptar y aprender a acogerse mutuamente. La historia nos ha enseñado y claramente nadie quiere que vuelva a ocurrir algo así nunca más, nunca jamás, ni para un lado ni para otro. Pero a la par, aún no aprendemos que lo que generó esa misma historia fue precisamente la intransigencia, la división, la incomprensión, la imposición de perspectivas. No tengo tendencia política, aunque creo que lo más cercano sería "centro" (uno que no existe concretamente en nuestro país), pero me molestan los extremos y las intransigencias de estos. Cuídense de vuelta a casa. Cuídense hoy, cuídense siempre.











