Travis Wesley -- Moodboard 4/? {About her}
“ And then my soul saw you and it kind of went ‘oh there you are. i've been looking for you’ “
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Travis Wesley -- Moodboard 4/? {About her}
“ And then my soul saw you and it kind of went ‘oh there you are. i've been looking for you’ “
Astrid Queen [moodboard] – Travis Wesley
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El castaño yacía en su cama, desparramando en el fondo de inmensas sabanas. Sus bonitos zafiros presumían un tinte rojizo y húmedo, por la cortesía de su llanto incansable. Lo único que necesitaba era a su bolilla de amigos no arrojando consejos y recordando cuan desgraciable se habían tornado sus días, no, él quería compañía y el conforte de unos brazos.—Eres un ángel, hombre.—musitó cabizbajo, apenas inclinando un poco la cabeza. Le dedicó a su fiel compañero una diminuta sonrisa y suspiró.—Pensé que traerías helado, una película deprimente y me permitirías echarme a llorar como un imbécil.
Se sentó en el borde de la cama de Nate mientras lo escuchaba hablar. Nunca había sido un chico de muchas palabras, ni siquiera cuando se trataba de decir él mismo lo que sentía; pero lo intentaba. - No tengo películas para lloricas, pero tengo comida y brazos para que llores si quieres. -habló queriendo sonar divertido. Odiaba verlo de aquella forma, tan destrozado. - Y si no es suficiente, puedo tumbarme contigo y acunarte cual bebé. -bromeó nuevamente, girando su cuerpo un poco hacia él. Lo único que quería era sacarle al menos una sonrisa, más que aquella mueca.
-Ni a ti, créeme. Eres demasiado único para eso. Al menos para mí eres único e irreemplazable… -contestó la pelirroja encogiéndose de hombros, cómo si aquello fuese algo, cómo si cada día se lo recordara, cómo si aquello en realidad no significara nada. Aparentaba eso, pero en realidad estaba nerviosa por lo que le estaba diciendo. Estaba reconociendo que Travis era alguien indispensable para su vida, y no sabía cómo iba a reaccionar el moreno, aunque tenía la esperanza de que bien.- Eso es lo que da más miedo… Siempre de dice eso, ¿Sabes? He visto a mucha gente decirse eso… Y luego no pueden, no pueden ser mejores amigos de nuevo… Y yo jamás voy a querer eso, porque no sé, yo sin ti no sé si sabría vivir. Por muy bien que me veas -bromeó en aquellas palabras.- Enserio, por muy bien que haya podido aparentar estar este tiempo sin tu compañía, en realidad te he extrañado muchísimo… Cómo ahora extraño a mi perro -volvió a bromear, tratando de que las palabras no sonaran tan importantes cómo en realidad eran, envolviéndolo en sus brazos y apretándolo un poco hacia ella, sonriendo.- Vamos, estás deseando pedirme matrimonio para acostarte conmigo, no disimules, te he calado muchacho -bromeó la pelirroja haciendo una pequeña mueca, riendo junto a Travis.- Mhm… ¿Enserio puedes esperar? ¿Cuánto puedes esperar? -preguntó algo sorprendida por sus palabras, aunque sin poder ocultar la sonrisa en sus labios.- Entonces choquemos culos, Travis. Quiero chocar culos -bromeó de nuevo, entre risas.- Mejor, porque si no me iba a dormir con Jet, de esta habitación no me iba a mover, quiero verte recién levantado… -contestó con diversión la pelirroja, guiñándole un ojo. Rió por aquel beso un tanto inesperado, girándose un poco para mirarlo. En cuanto Travis se tumbó, no lo dudó ni un segundo y terminó tumbándose a su lado, pasando uno de sus brazos por la cintura del chico, acercándolo a ella mientras levantaba ambas cejas- Ven aquí muñeca -bromeó tirándole un beso, riendo después. Se acercó a él lo suficiente cómo para dejar un pequeño beso en sus labios, demasiado rápido. Un simple roce. Quería dejar con las ganas al moreno.
Se alegró de escuchar aquellas palabras provenientes de la pelirroja, se le hinchaba el corazón de alegría siempre que le decía algo así. Le era imposible no estar agilipollado con ella y más aún, no querer estar con ella. No quiso agregar nada más a ello, pues tampoco era una persona muy pastelosa ni cursi, le salían de vez en cuando aquellas palabrass y únicamente con Astrid, por lo que prefirió guardarse el resto para otra ocasión. - Has vivido sin mí antes, podrás hacerlo luego. Pero créeme, cuando yo digo algo es porque lo voy a cumplir. Te lo prometo. -aseguró el moreno, rodando los ojos sin poder evitar reírse. - ¿Me acabas de comparar con tu perro? -preguntó, haciéndose el ofendido y llevándose una mano al pecho. Le encantaba ser dramático y sorbe todo si era con ella. Alzó una de sus cejas, soltando uan carcajada. - Claro, yo les pido matrimonio a todas para llevármelas a la cama. ¿Te crees que estoy tan desesperado, eh? Me quiero casar dentro de mucho tiempo, demasiado. Muy lejano. -respondió, aunque en realidad nunca había pensado en el matrimonio en si. Se veía dentro de unos años quizá con familia, trabjando de su profesión y tal vez casado, quién sabe. Aunque podía imaginarse perfectamente una familia con Astrid. - ¿Sabes que no somos perros, verdad? -preguntó retóricamente, volviendo a reírse con ganas y ésta vez se tapó la boca con la mano, Jet volvió a removerse. - No vas a ir a dormir con nadie, antes te ato a la cama. -bromeó alzando sus cejas. Se acomodó junto con ella en la cama, sintiendo el brazo y pasó el suyo de igual forma por la cintura ajena. Puso los ojos en blanco ante el comentario, acercándose a ella todo lo posible para recibir aquel esperado beso. Pero no era lo que él esperaba. Había sido demasiado corto, demasiado poco. - Creo que voy a tener que enseñarte a besar. -bromeó, manteniendo los labios rozando los de ella suavemente. Subió su mano hasta la mejilla de ella, haciendo que su pulgar separara los labios carnosos de Astrid y después juntó los suyos con los ajenos. Los presionó con ganas, comenzando a moverlos de una forma lenta y agonizante, quería besarla con ganas y dejarla sin respiración pero prefería torturarla un poco y besarla tan suave y despacio que fuera ella quien pidiera más.
life’s too short to sit there crying and I’m too busy f l y i n g
i should never have to choose ↬ between what I am ↫ and what the world understands
La muchacha sonrió de forma inconsciente. Era cómo si Travis pudiera leerle la mente a la pelirroja, y a veces eso le preocupaba. ¿Y si Travis se daba cuenta de cuánto le gustaba el chico? Era algo que no sabía si quería que lo supiera. Qué le gustaba vale, podía saberlo, pero cuánto, no creía que fuese demasiado necesario, además tampoco quería asustar a su amigo.- Me conoces demasiado bien… Pero te creo, yo sé que jamás podremos dejar de ser mejores amigos, ni nadie nos podría sustituir el uno al otro… O eso me gusta pensar -comentó con diversión la pelirroja, soltando una pequeña carcajada- Te entiendo, Travis… Es raro, todo esto es raro… Pero yo creo que vale la pena intentarlo, la verdad… -aseguró la pelirroja mirándolo sonriendo. Era curioso que con una sola mirada hacia aquel chico consiguiera que Astrid sonriera. Jamás le había pasado eso con un chico, y a decir verdad, estaba algo confundida con eso, quizás asustada. ¿Y si en realidad le gustaba mucho más de lo que quería admitir?- Eso era lo que sonaba mal… Amigos con beneficios, con roce, no sé… Eso suena completamente mal. Además, yo voy a llegar pura a mi boda -bromeó la pelirroja tratando de mantener la seriedad en la conversación, mordiéndose el labio inferior para no reír.- Bueno, pues eres mío… -concluyó Astrid, sonriendo. Suyo. Cómo le gustaba aquello, el cómo sonaba.- Chocamos culos -bromeó. Sinceramente no sabía qué quería decir con eso, ni siquiera tenía sentido ahora que lo pensaba. Pero era lo que le había salido en aquel momento. Sólo pudo negar con la cabeza y sentirse avergonzada, esperando que el moreno olvidara aquella estupidez.- Está bien… ¿Pero me puedo quedar aquí a dormir? -preguntó Astrid, girando un poco la cabeza para mirarlo, haciendo un pequeño puchero.
- Piensas bien, pelirroja. Nadie podría sustituirte, jamás. -habló Travis manteniendo aquella sonrisa en el rostro. Incluso aunque quisiera, algo dentro de él no le permitiría hacerlo. Astrid se había vuelto tan indispensable en la vida del moreno que imaginarse una vida sin ella, le resultaba doloroso y agonizante. Todo aquel cariño que se tenían era lo más normal después de haber estado una temporada entera en aquel reality y casi la mitad de una segunda. - Yo también lo creo, As. Y sé que si por cualquier cosa, no llegamos a funcionar, voy s seguir a tu lado. Como mejor amigo. -aseguró siendo totalmente sincero. Si algo había aprendido de haber estado con demasiadas chicas, era que si ambas partes estaban cómodas, ¿por qué no mantener una amistad luego? Y si se diera el caso con ella, haría lo imposible por mantenerla en su vida. Se rió por su comentario, negando suavemente con la cabeza. - Entonces tendremos que ser algo más que eso. Y de eso nada, no te voy s llevar al altar por un polvo. -bromeó volviendo a reírse, encogiendo uno de sus hombros y presionó sus brazos en la cintura de ella, abrazándola con fuerza. - Pero si tu no quieres hacer nada, puedo esperar. -murmuró aquello, sabiendo que era la primera vez que haría algo así. Nunca había esperado por ninguna chica, ni siquiera por la tía más buena que se le pudiera delante. Si no quería no quería, y la dejaba en paz. Pero Astrid no era una chica cualquiera. - Y tu eres mía. -susurró con una sonrisa en el rostro. - Podemos chocar lo que tu quieras. -le siguió la broma con diversión y jugueteo. Le gustaba que siguieran siendo un par de idiotas diciéndose tonterías a cada momento. - Por supuesto que sí. -respondió ante la pregunta, dándole sobre el cuello con bastante fuerza. Alejó sus brazos para que así pudiera girarse mejor y así que ambos de tumbaran. Subió sus piernas nuevamente a la cama para terminar por tumbarse de lado, girado hacia la pelirroja. - Ven aquí y dame un beso. -le dijo sonriente, esperando a que se tumbara.
@trxvis!: Fry your brain with The Maine.
@trxvis!: Necesito ir a un concierto de ellos ya !!¡¡
@trxvis!: El aburrimiento es malo.
Iba a extrañar el poder llamar al chico mejor amigo, lo reconocía. La pelirroja se había acostumbrado a presentar de aquella manera a Travis, o de mencionarlo a otra persona cómo tal. Pero sólo iba a ser eso lo diferente, ya que ella no tenía pensado cambiar su actitud con él, jamás lo haría. Le salía el ser así de espontánea con Travis, y le encantaba ser así. No iba a estropear la relación con la única persona que le pasaba. Además, la tontería de ellos dos, todo aquello que antes eran, todo, había conllevado a que Travis ahora estuviera confesándole que la pelirroja le gustaba. Definitivamente no iba a cambiar en lo más mínimo. No se podría arriesgar a perder al moreno, a quedarse sin él.- ¿Crees que podremos ponerle nombre a esto alguna vez, Travis? Quiero decir… ¿Crees que pueda existir algún nombre para esto extraño que estamos teniendo? Porque a mí sólo se me ocurre una forma de llamarlo, y no me gusta demasiado el cómo suena… -comentó la pelirroja con una mueca en sus labios, mirando las manos, ahora cogidas y entrelazadas, del moreno y la pelirroja.- Sinceramente, yo por mí les gritaría a todos lo tuya que soy… -murmuró Astrid, casi prefiriendo que Travis no lo hubiera escuchado, aunque había demasiado silencio para tal cosa. Sonrió al sentir aquel beso detrás de la oreja, cerrando inconscientemente los ojos ara disfrutar más de aquel momento. Y es que adoraba a Travis tierno, cariñoso e incluso romántico. Bueno, en realidad adoraba a Travis estuviera cómo estuviera. El simple hecho de ser ese chico ya la volvía loca, incluso estando enfadado, adormilado, o gruñón.- ¿Enserio? -susurró la muchacha, notando el cambio de voz de Travis. Y es que se había dado cuenta de que quizás estaban molestando a Jet, justo ahora se había dado cuenta en todo aquel rato. Sinceramente, cuándo estaba con Travis, lo de su alrededor desaparecía.- ¿Incluso cuándo me enfado? Pero si soy una estúpida cuándo me enfado…. -contestó la pelirroja, encogiéndose de hombros.
- Aunque te haya dicho que ya no podemos ser mejores amigos, no podría tener a nadie más como mejor amiga. Siempre lo vas a ser. -dijo de la nada, sabiendo que el pensamiento de tener que etiquetarse con otro nombre estaba rondando la cabeza de la pelirroja. La conocía demasiado bien como para deducir que estaba pensando en la posibilidad de que dejaran de ser mejores amigos y eso no es algo que Travis quisiera, al contrario. Quería seguir teniéndola como mejor amiga y poder seguir contándole todas y cada una de sus locuras. - No lo sé, As. Estoy tan confuso como tu con todo... ésto. Pero sí que sé algo, y es que tu me gustas. Y si yo te gusto también, ¿por qué no intentarlo? -preguntó retóricamente el moreno, notando cierto nerviosismo en su estómago. ¿Cuándo se había puesto nervioso Travis? Nunca. Jamás. Ni cuando su madre le compró su primera guitarra. - Sé como suena, sé que quizá estás un poco asustada con todo ésto, igual que yo. Pero siempre podemos ser amigos con beneficios. -terminó bromeando sin poder evitarlo, aunque solamente lo hacia para animar a la muchacha y que no estuviera decaída. Sabía que aquello suponía el quizá cambiar un poco entre ellos la relación, centrarse más el uno en el otro pero podrían con ello. - Y a mi me encantaría que lo hicieras. -le susurró en el oído tras escucharla, con una gran sonrisa en el rostro. Era increíble lo mucho que había querido tener aquella conversación, desde que habían tenido aquella primera y desastrosa cita, de la cual habían pasado demasiados días y demasiadas cosas. Demasiado. - En serio, As. -aseguró Travis, aún con la barbilla apoyada en el hombro ajeno. Dejó un beso en éste, apretando nuevamente sus manos sobre las de ella, queriendo acercarla así un poco más a él mismo. Alzó la mirada hacia la cama de delante suyo, viendo como Jet se movía un poco y dedujo que estaban molestándolo con su charla. - No eres ninguna estúpida, solo eres impulsiva. Como yo. Por eso chocamos tanto. -aclaró él, manteniendo aquel tono bajo que había empleado hacia un momento. - Aunque me encantaría seguir hablando contigo toda la noche, creo que estamos molestando a Jet. -dijo luego, riéndose bajito.
¿Que qué quería que fueran ellos dos? Ni siquiera estaba segura de lo que eran, mucho menos iba a saber lo que quería que fueran. Sí que era verdad que el chico le encantaba, él, sus besos, sus abrazos y sobre todo, su compañía. Pero… ¿Qué quería que fueran? En realidad habían estado muy bien siendo mejores amigos, pero por lo que le había dicho Travis, ya no podían serlo, y eso en parte le dolía. Sabía que era porque quizás ellos no sentían lo mismo que antes, pero le gustaría poder seguir diciendo que Travis era su mejor amigo, más que nada por aquel “su” en aquellas palabras. Quería demostrar, que la gente supiera, que aquel moreno era suyo. No podía dejar que fuera de otra, y aquella era la forma fácil de recalcarlo.- No sé lo que quiero que seamos, Travis. No lo sé, enserio. Ni siquiera sé lo que está pasando por mi cabeza… A parte de ti. Todo el tiempo estás en mi cabeza, pero no sé qué significa eso. Y sí, quiero ponerle nombre a esto. Quiero poder decir que eres algo mío, no sé… En realidad no sé demasiadas cosas. -explicó la pelirroja, acabando aquella frase con una pequeña mueca.- No lo dudo, pero me ha gustado escuchar eso, Travis…. -admitió Astrid, sin poder dejar de sonreír. Apoyó su cabeza en el hombro del chico, mirándolo. Le gustaba estar así con el chico, realmente le gustaba. Puso sus manos sobre las del moreno, acariciándolas.- ¿Y por qué yo? Digo, no soy demasiado especial. Me gusta que pienses así, muchísimo, me encanta a decir verdad, pero no lo entiendo…
Y aunque Travis hubiera dicho que ya no podían ser mejores amigos, sabía que no iba a encontrar a ninguna otra persona que pudiera aguantarlo como lo hacia ella, a nadie más que le dijera las cosas tal y como eran y sobre todo no iba a encontrar a nadie que lo entendiera y lo apoyara tanto como Astrid. Por eso y una larga lista de otras cosas, Travis estaba pillado por la pelirroja, por su mejor amiga, su Astrid. Respiró hondo ante la respuesta de ella, con una ligera sonrisa en el rostro al escuchar 'eres algo mío', parecía idiota cuando ella le halagaba o le decía algo bonito, se le iluminaba la cara como a un tonto con un chupa chup nuevo. - Todo ésto es nuevo para los dos, pero si tenemos que esperar un tiempo para poder ponerle nombre, entonces esperaré lo que haga falta, As. -respondió totalmente seguro de sus palabras. Sabía que si tenía que esperar por alguien, esa sería Astrid. Si tenía que aguantar lo que fuera por ella, lo haría sin pensárselo. - Yo también quiero poder decir que eres mía. Y sobre todo alejarte de quien sea, retenerte aquí conmigo y poder besarte sin que nadie nos moleste. -murmuró colocando su barbilla sobre el hombro de la pelirroja, una vez que estuvieron acomodados. Sonrió al sentir las manos de ella sobre las suyas, terminando por entrelazar los dedos con los de Astrid, apretándolos suavemente. Dejó un suave beso tras la oreja de ella de forma cariñosa. Una de las comisuras de sus labios se alzó más que la otra, casi en una sonrisa insinuante. - No hay un por qué. -contestó, mirándola. - Es como cuando te pasa algo increíble y necesitas contárselo a alguien, tu eres la primera persona en la que pienso siempre. -confesó bajando un poco el tono de voz, comenzaba a hacerse más tarde y si Jet se despertaba entonces sí que podían correr. Mantuvo la cercanía, rozando su nariz en el cuello de la pelirroja como una caricia. - No te comas la cabeza, Astrid. Simplemente me gustas. Tu forma de ser, lo tonta que eres conmigo, lo mucho que sonríes, lo espontánea y directa que eres. Incluso cuando te enfadas me gustas.
Astrid estaba tan sofocada, tan sin saber qué decir, cómo actuar, y Travis no le ayudaba al estar tan serio, que acabó por destapándose, necesitando del aire fresco, y se sentó en la cama. No quería aquello, no quería que se enfadara con ella. No quería estropear aquel momento, aquellos besos, aquel cariño que estaban dándose hace unos minutos atrás, pero lo había hecho, lo había estropeado. Apoyó su cabeza en sus manos, cerrando los ojos y suspirando. ¿Y si se iba? ¿Y si dejara que a Travis se le pasaba lo del enfado por el estúpido reto? Miró de reojo a Travis al escucharlo hablar, mordiéndose los labios. Quizás tenía razón el moreno, quizás ya no podían ser mejores amigos… ¿Pero qué significaba eso? ¿Qué eran ahora?- ¿Y qué somos, Travis? Yo quiero saber qué somos, qué coño somos -habló la pelirroja sin importarle demasiado que el compañero de Travis estuviera durmiendo en aquel momento, justo en la cama del lado. No pudo evitarlo, las siguientes palabras de Travis hicieron sonreír a Astrid. ¿Acaso acababa de aceptar que le gustaba la chica? O más bien, ¿Acaso lo acababa de confesar? Se giró hacia el moreno, sin saber muy bien lo que diría. Sentía que su corazón iba a salirse del pecho, y es que aquello la había pillado desprevenida, pero le encantaba haberlo escuchado de los labios de Travis.- ¿En serio sientes más por mí que por nadie antes? -susurró la pelirroja, apenas audible. Y es que quizás el nerviosismo se había tragado su voz, aunque estuviera gritando en su interior.
En cuanto ella se sentó en el borde de la cama, Travis dio un salto para incorporarse también, quedándose sentado en ésta por detrás de ella. No quería que se sintiera mal ni mucho menos, no había sido culpa suya tampoco que todo aquello pasara. Él también hubiera cumplido el reto, pero al menos no le hubiera dicho aquello, porque realmente le encantaría meterse en la cama de la pelirroja a media noche y que lo recibiera con una sonrisa. Pero sabia que pedir aquello era demasiado, que pasar de una amistad a una relación era complicado y más con el historial de corazones rotos que Travis llevaba encima. El verla de aquella forma, con la cabeza agachada hizo que una mueca de dolor apareciera en el rostro de él, no quería que se sintiera mal, pero ella había provocado aquella situación. - ¿Qué quieres que seamos, As? -preguntó no muy seguro de si esa era la respuesta acertada para todo aquello. Se suponía que él acababa de decirle que le gustaba, en otras palabras, pero lo había hecho. Se acomodó un poco más cerca de ella al ver que se giraba con aquella soñéis en el rostro que podía ver gracias a la tenue luz que entraba por la ventana. Pasó una mano por la espalda de la muchacha, asintiendo con la cabeza ante su pregunta con una ligera mueca casi sonrisa. - ¿A caso lo dudas, pelirroja? -cuestionó hasta que se acomodó detrás de ella, pasando las piernas una por cada lado de ella y la abrazó por la cintura. Tiró de ella para subirla bien a la cama, apoyándose en la pared luego. - No puedo no sentir nada por ti. Me di cuenta este año sin estar a tu lado.
Astrid decidió apartarse un poco de Travis, puesto que no era el momento de estar, literalmente, encima de él. Y es que aunque no sabía por qué el moreno estaba tan enfadado por el tema del reto, lo que menos quería era agobiarle en aquel momento. La pelirroja intentaba esconder su rabia por sí misma, haciendo una pequeña mueca sin poder mirar a Travis. Y es que sentía bastante avergonzada por ello… Y el chico quizás empezaba a tener razón. Había sido una estupidez, bueno más bien muchas estupideces a la vez, y la peor era la de haberle dicho el por qué estaba ahí siendo una razón tan tonta. Pero Astrid tenía carácter, normalmente por muy mal que estuviera la chica, acababa defendiéndose, y de nuevo, hablando casi sin pensar las cosas.- ¿Por qué iba a venir aquí si no? Quiero decir, muchas veces lo has dicho, somos mejores amigos. Los mejores amigos no se visitan en las camas a mitad de la noche… Así que el reto era una de las pocas razones por las cuáles estoy aquí… -contestó la pelirroja, arrepintiendose inmediatamente de lo dicho. Y es que no se iba a sorprender ahora mismo que el chico la echara de su habitación, se lo merecía por ser uma bocazas. Pero aún así, aunque hiciese eso, no sería aquello lo que más le iba a doler a la pelirroja. Lo peor de todo aquello era la mirada que tenía Travis, el semblante, la frialdad con la que había empezado a tratarla. Jamás había visto a Travis así, o al menos no directamente. Él nunca había tenido razones para serlo, suponía la pelirroja, y ahora que tenía una no le podía reclamar nada. Pero aún así, le dolía su actitud.- Pero no, no he venido a ponerte cachondo para luego irme. Pero vamos, si quieres ya me voy, eh.
Si hubiera sido cualquier otra persona, no se habría puesto de esa manera. Pero era Astrid, su Astrid; y le había jodido bastante aquello. Agradeció que saliera de encima suyo, no era momento para estar tan pegados el uno del otro y menos para ninguna clase de cariño. Se removió en la cama bastante incomodo con la situación, no sabia que decirle sin parecer un idiota o sin querer que sus palabras le hirieran, pero la pelirroja de adelantó. No hizo ninguna mueca, ningún gesto, nada. Absolutamente nada al escuchar aquellas palabras que además de retorcerle el estómago, le jodieron el poco buen humor que le quedaba. El rostro de Travis ya no era transparente como solía serlo cuando estaba alegre y con ella, sino uno frío y distante que no dejaba ver nada a través de el. - Tu y yo no somos mejores amigos. Tu y yo dejamos de ser mejores amigos en el momento en el que te besé y tu me besaste de vuelta. -habló en un tono medianamente alto, tratando de mantener la tranquilidad ante todo para no perder los nervios ni despertar a Jet. - Astrid, tu y yo ya no podemos ser mejores amigos porque siento más por ti de lo que he sentido por nadie antes. -y cuando quiso darse cuenta, le había confesado que le gustaba sin ni siquiera pensarlo. Le dolía aquella situación, que ella no fuera capaz de decirle que aunque hubiera sido un reto le gustaba estar allí y que hubiera venido igualmente por él. Pero lo que más le jodía era el saber que se estaba enamorando de ella y no parecía que ella lo estuviera de él. No fue capaz a responderle más, no porque no supiera qué responderle sino porque el dolor del pecho ya no le dejaba. Nunca se había pillado así por nadie, ni siquiera cuando era más pequeño. Quizá algún que otro capricho, pero con Astrid había sido todo tan diferente que no sabia por donde coger la situación.