sheepfilms

No title available
Sade Olutola
🪼
AnasAbdin
DEAR READER

JVL
hello vonnie
wallacepolsom
Game of Thrones Daily
Cosmic Funnies
Lint Roller? I Barely Know Her
Stranger Things
d e v o n
$LAYYYTER
TVSTRANGERTHINGS
NASA
Three Goblin Art
i don't do bad sauce passes

pixel skylines
seen from India
seen from United States
seen from United States
seen from United Kingdom
seen from Türkiye
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United Kingdom

seen from United States

seen from Iceland

seen from Türkiye
seen from United States

seen from Türkiye

seen from United States
seen from Lithuania
seen from United States

seen from United States

seen from United States

seen from Spain
@nateblxnc
Sus orbes de volvieron a posar en el mayor en cuanto éste comenzó a hablar. No podía hacerlo; no podía estar molesto con Nathaniel. A pesar de solo haber sido algunos días, lo había extrañado demasiado, más de lo que le gustaría admitir. Apretó los labios y negó la cabeza, sin apartar su ojos de los contrarios. Fue invadido por la calma que acompañaban a éstos, y en un segundo se olvidó de todos los malos ratos que había pasado en los últimos días. –No. No lo mereces.– masculló ante sus ultimas palabras antes de acercarse con lentitud. –Pero tienes suerte de que te ame demasiado y no pueda molestarme contigo.– pronunció esbozando una sonrisita y envolver sus brazos alrededor del cuello contrario. Lo miró por un segundo, antes de acortar la distancia entre ambos y plantar un beso sobre sus labios. –La próxima vez que te vayas tendrás que llevarme contigo. No puedo pasar tanto tiempo sin ti.– murmuró tras volver a poner un poco de distancia entre ambos. –No tenemos que salir sí no quieres. Podemos quedarnos en la aquí y pedir servicio a la habitación.–
Una sonrisa se inevitable plantó en sus comisuras, abriéndose paso en todo su esplendor. Paseó sus manos por las curvas de su amado, brindando ligeros apretoncitos a su cadera soñada. Sus dedos ni muy perezosos, se posaron en su mejilla y se resistió a la idea de abandonar el dulce tacto que le brindaba. --Ya está dicho, vendrás conmigo, no me importa que.--concordó, repartiendo cariñosos besos en sus labios. Un roce, un simple toque, inundando sus sentidos y recordándole cuan enamorado estaba.--Quiero complacerte y se supone que estamos en la ciudad del amor...sería un pésimo novio si no me aprovecho de eso. Puedo dejar mis mierdas a un lado por ti, lo sabes mejor que nadie. Eso si, al anochecer vendrás a mi habitación y no quiero discusiones al respecto.--propuso, buscando un cobijo en su cabellera, hundiéndose en esa bonita y confortante zona de su cuello.--Necesito contarte tantas cosas, mi amor.--susurró, estrechando su cuerpo con sumo cariño.--Todo a su tiempo, uhm.
Sus días habían sido lo suficiente malos para ponerlo en un humor bastante irritable. No iba mentir, se alegró bastante al escuchar sobre el tan esperado regreso de su novio. En cuanto la noticia llegó a sus oídos, dejó todo para ir hasta la habitación del mayor. Sí bien sus ánimos estaban bastante bajos, esperaba que volver a encontrarse con el ojiazul le regresara, de alguna manera, el entusiasmo que parecía haber perdido en los últimos días. Sin embargo su recuentro no estaba yendo en la dirección que el esperaba. Lo ultimo que quería hacer era discutir con Nathaniel, pero la actitud del contrario le estaba haciendo demasiado difícil la tarea de contenerse para no explotar. –Bien.– exhaló un suspiro para apartar la mirada. –No quise molestarte. Sólo pensé que sería lindo pasar juntos una tarde. Ya sabes, recuperar el tiempo que perdimos y todo eso..–
Si, él se calificaba como el jodido imbécil número uno. Un suspiro prendado en desgana se escapó de sus labios y no duró mucho tiempo su demasía de cólera. Nate, tras su abrupta ausencia, eligió cobijo en su pueblo natal. No obstante, las cosas no habían terminado de la mejor manera. Ahora que tenía el chance de escapar de ese sitio con los productores y sus compañeros, lo iba a hacer. Aunque implicara esperar unos días más de tormento. --Lo siento, Finn.--susurró bajito, consiente de lo poco empático que estaba siendo. Su novio, el más hermoso y paciente que pudo toparse, portaba las intenciones más dulces y él, bueno, él era y sería un pedazo de idiota.--Yo podría...¿soportarlo?--apretó sus labios, rebuscando las gemas verdosas. Nate, debía plantearse bien las palabras antes de arrojarlas sin remordimiento.--Quiero esa tarde a tu lado, te quiero a ti por sobre todas las cosas. No, -uh, no estaba...pensando, diablos.--continuó, apenado.--No me merezco ni un abrazo de bienvenida.
--Paso. No se me viene en gana conocer el maldito sitio, créeme cuando te digo que ya lo hago lo suficiente.--escupió el francés, indispuesto a abandonar su habitación. Sus días habían sido turbulentos, perderse por largas semanas no estuvo en sus planes, pero estaba de vuelta. Y no, no sabía si era algo bueno.--Piérdete.
Los Angeles 19.05.2015 (+)
.
Estaba parada frente a un lago que, suponía, estaba casi congelado. Lo que tenía en mente era una de esas cosas que tenía ganas de hacer desde hace mucho tiempo, y esperaba no hacerlo sola. –Te reto a nadar en el lago en ropa interior– sonrió con malicia.
--Si querías tener una buena vista de mi culo, sólo tenías que decirlo y ahorrarnos un reto que a ninguno de los dos nos convence.--bromeó, negando con suavidad.--Creo que paso de eso.
Formó un puchero con sus labios para después acercar su cuerpo un más al del mayor. –Pero prometiste que patinarías conmigo..– reclamó en un tono bastante infantil, negándose a soltar la mano del mayor. –Por favor, precioso.– insistió de nuevo, acercándose lo suficiente para poder plantar un pequeño beso sobre los labios ajenos. –Además me tendrás a tu lado todo el tiempo. Prometo que no dejaré que ese hermoso traserito suyo toque el hielo.– esbozó una sonrisa, intentando convencer a su novio una ultima vez.
--¿Lo prometí? ¿Cuándo lo prometí?--haciéndose el desentendido, enarcó sus finas cejas y retuvo las próximas carcajadas. No era un fanático del ruego, la insistencia disminuía las posibilidades de su cooperación. Sin embargo, resistirse a los encantos de Finnegan Hale era una hazaña que no podía cumplir. Curvó una sonrisa y saboreó sus labios, fascinado por cada pequeño besito que le robaba de un momento a otro. Se limitó a asentir en silencio, muy convencido de un inminente arrepentimiento. --Bien, me tienes. Pero te juro, hombrecito, si me llevo un porrazo tendrás que dormir en el sofá, porque conmigo no.
–¡Vamos, vamos!– animó por enésima vez mientras sus patines se deslizaban por el hielo. De alguna forma, había logrado convencer a unos cuantos de sus compañeros de que lo acompañaran a la pista de hielo situada frente al hotel. Tal vez se debía al hecho de que después de varias semanas por fin se encontraba de vuelta en su país natal, pero fuera lo que fuera, se le podía ver más entusiasmado de lo normal. Sin borrar la divertida sonrisa de sus labios, tomó la mano de uno de sus compañeros y lo jaló hacía el hielo. –No va a pasar nada. Sí te caes prometo ayudarte a ponerte de vuelta en pie.–
--Definitivamente quiero quedarme aquí, alejado del hielo y procurando mantener mi culo intacto.--el castaño reposaba en un muro cercano a la pista, deleitado por los desconocidos que dominaban el patinaje a la perfección, entre ellos, su adorado novio. Una contagiosa carcajada brotó de sus labios y continuo con su decisión inicial:--No puedes obligarme, nene. Nope, no.--quiso resistirse, manteniéndoe muy quieto ante el agarre del contrario. Esta vez, se sentía como un felino, reacio al hielo y sus derivados.
Pequeño recordatorio de que te amo, precioso.
Pequeño recordatorio de que yo lo hago y muchísimo más, ojitos lindos.
12.23.14
Louis 5/9
Arqueó una ceja con incredibilidad. –Ajá.– replicó con cierta burla para luego soltar una risa a la vez que negaba la cabeza. –Bueno, mi amor, en ese caso te advierto que difiero de tu opinión.– comentó entrelazando sus dedos para después inclinarse al castaño, de forma que pudiera plantar un pequeño beso sobre su mejilla. –A mi me encantan los niños, así que no te sorprendas sí un día llego a la casa con uno.– bromeó. Exhaló un pequeño suspiro de felicidad, observando cómo la pequeña rubia parecía estar pasando el teniendo el mejor momento de su vida junto a la princesa. –Sería lindo.– masculló, perdiéndose en sus propios pensamientos. Una vida tranquila y domestica, junto al amor de su vida, un par de pequeño y, ¿por qué no?, una mascota que completara el cuadro familiar. Finnegan no quería nada que no fuera eso. Y, aunque estaba consiente de que era un poco temprano para pensar en niños, no dejó a un lado el hecho de que quizá, en un futuro, aquella pequeña fantasía suya podría hacerse realidad. La pequeña figura de la rubia corriendo hacía ellos lo trajo de vuelta a la realidad. Soltó la mano de su novio para recibir a la rubia con los brazos abiertos. Tal cómo lo había hecho desde un principio, la cargó en brazos antes de depositar un beso sobre su mejilla. –¿Te divertiste con Cenicienta, preciosa?– preguntó a la niña, dedicándole una sonrisa. Obtuvo una respuesta positiva, y justo cuando iba a hacerle otra pregunta, la pequeña lo interrumpió susurrando algo que solamente provocó que su sonrisa se hiciera mayor. –Parece que tengo competencia después de todo.– volvió a bromear, ésta vez dirigiéndose al castaño. –Quiere que seas su príncipe.– acató con cierta diversión.
--Verte llegar con un pequeño en los brazos sería lo mejor que me podría pasar después de ti, Finnegan Hale.--acarició su nombre con la suavidad prendada en su voz, irradiando genuina felicidad. Sonrió ante el casto beso que recibió y a cambio, sostuvo su mentón con los dedos y acortó la distancia que los deparaba, estrellando los labios en una pequeña parte de su comisura. Nate se entretuvo con los besos que repartió en su piel, depositando un rastro de cariño en cualquier rinconcito que no fuese su boca. --Todo un honor compartir la paternidad.--susurró en tono juguetón. Decidido a regresar a su sitio inicial y resguardarse las muestras de afecto, retrocedió con todo el pesar brillando en su semblante. Le dedicó una última sonrisa y se interesó en la bolita rubia que corría hasta ellos. Como siempre, les observó con un cariño inmenso, plantando su felicidad imborrable. Sus cejas se alzaron en cuanto escuchó la petición, no pudiendo negarse al encanto que destilaba Rouse. No tuvo que mencionarlo, de inmediato le robo a la pequeña de sus brazos y susurró en medio del procedimiento un: Tú eres el mío, príncipe. Otra vez estaban las miradas furtivas, los gestos silenciosos que hablaban por sí solos. No era necesario decirle que lo quería, informarle de sus ansias por abrazarle y acurrucarse en su cuerpo una hora duradera. Lo sabía por cada movimiento y seña.--Toda princesa necesita de un príncipe, prometo hacerla muy feliz y servirle una vida entera, mi damita hermosa.--le habló a su muchachita, marcando con sus pies un vaivén entretenido. Era imposible detallar el rubor prendado a sus mejillas y no enternecer. Su timidez le apretujaba el corazón.--La llevaré a un baile, su primer beso.--musitó, sellando sus palabras con un besito en la punta de su nariz.--Tendremos muchos cachorros y además, a un chico guapo que nos haga compañía.--señaló a su novio, reteniendo las carcajadas en su garganta.
@hxrtlove: Con la presidenta del club:( @nateblxnc
@hxrtlove: ¿Sabías que por eso te quiero mucho? @nateblxnc
@nateblxnc: @hxrtlove Ella y yo vamos a tener serios problemas. Tú serás la nueva presidenta de mi club.
@nateblxnc: @hxrtlove ¿Sabías que yo te quiero mucho más?
[text]: casado con finn, ajá. [text]: SON RUMORES O ME ESTÁS ESCONDIENDO INFORMACIÓN SUMAMENTE IMPORTANTE, NATHANIEL LEBLANC ?????? [text]: JURO QUE [text]: TE MATARÉ POR NO INVITARME. [text]: y no es que apoye esas convenciones tan anticuadas y medievales, pero... [text]: soy tu amiga, se supone que debo /estar presente/ en esas tontas convenciones, me gusten o no.
[text]: …
[text]: Hola Amanda, hola. Si bebé, estoy muy bien, ¿qué tal tú? uf, de maravilla lo sé.
[text]: Siempre es un gusto hablar contigo, amiga mía.
[text]: Por cierto, Finn está genial ¿qué hay de Damian? ¿Lo tienes bien atado? Buena, Turner, excelente.
[text]: …
[text]: vale, vale, estoy tranquila.
[text]: muy tranquila.
[text]: pero es que, demonios, no me creo que hayas sentado cabeza, y necesito saber si es verdad.
[text]: bueno, puedo pasar a una clínica y conseguirme un cargamento de condones gratuitos para ustedes, con sabor a fresas y todo eso.
[text]: Bien. Eres mi mejor amga y tienes que saberlo.
[text]: Estoy embarazado.
[text]: Vale, ya. Es raro hablar de esta situación por aquí, Turner.
[text]: ¿No quieres venir con Olaff y conmigo? Finn está con mi hija en otro lado del parque.
[ DEARME ];;
------Querido yo de versión menos guapa.
[text]: casado con finn, ajá. [text]: SON RUMORES O ME ESTÁS ESCONDIENDO INFORMACIÓN SUMAMENTE IMPORTANTE, NATHANIEL LEBLANC ?????? [text]: JURO QUE [text]: TE MATARÉ POR NO INVITARME. [text]: y no es que apoye esas convenciones tan anticuadas y medievales, pero... [text]: soy tu amiga, se supone que debo /estar presente/ en esas tontas convenciones, me gusten o no.
[text]: …
[text]: Hola Amanda, hola. Si bebé, estoy muy bien, ¿qué tal tú? uf, de maravilla lo sé.
[text]: Siempre es un gusto hablar contigo, amiga mía.
[text]: Por cierto, Finn está genial ¿qué hay de Damian? ¿Lo tienes bien atado? Buena, Turner, excelente.
[text]: no me cambies el tema, grandísimo hijo de tu puta madre.
[text]: ¿es cierto o no?
[text]: ¿debo comprarles un obsequio, enviarles una tarjeta, o algo así?
[text]: ¿y cuándo se supone que ocurrió? exijo respuestas.
[text]: eres el ser más jodidamente agresivo e intimidante que conozco. Relaja tus tetas, Turner.
[text]: ¿qué mierda tiene que ser cierta?
[text]: acabo de perderme.
[text]: deberías darnos regalos y un par de condoneslasdcofcofCOF
@hxrtlove: Claro que lo soy, quise entrar en tu club de fans pero no me aceptaron:( @nateblxnc
@hxrtlove: Gracias
@nateblxnc: @hxrtlove ¿POR QUÉ NO? ¿CON QUIÉN TENGO QUE HABLAR, EH?
@nateblxnc: @hxrtlove Es mi deber hacerla feliz, mujercita.