sax-tristan:
Levanto una ceja sorprendido, si poder evitar estar sorprendido ante las experiencias de la castaña en la ciudad, porque, aunque tenía en cuenta lo peligrosa que era la ciudad, alguna parte del esperaba que las mujeres en estuviesen un tanto exentas de todo aquello. — Todo tan malditamente encantador ¿cierto? — Expreso después de dejar ir un suspiro, con un tono sarcástico, aunque poco le preocupaban las cosas que le ocurrían a las personas que estaban envueltas en todos los negocios turbios, la situación cambiaba para Tristán cuando se trataba de personas inocentes. — No me molesta quedarme unos minutos, no debes de preocuparte. — Le aseguro mientras se encogía de hombros y terminaba por recargarse en la pared del club Karma, al mismo tiempo que ladeaba el rostro para observar con más atención a la castaña. — Tal vez un día que en realidad estés perdida deberías de visitarnos, este territorio tiene lo mismo de peligroso como de entretenido. — Le aseguro con una sonrisa divertida en sus labios, reconociendo el patrón, donde las personas se topaban por casualidad con el club y después no había manera alguna, de sacarlos a la hora del cierre.
Sonrío algo divertida por las palabras del chico y se termino encogiendo de hombros. -Esta ciudad esta muy llena de sorpresas.- aseguro, recordando todo lo que había pasado solamente del año pasado... esperaba que por lo menos este año fuera mucho más tranquilo o por lo menos que no terminará lastimada o algo. -Muchas gracias.- agradeció de nuevo, porqué ella misma sabía que era muy raro encontrarse con un chico tan amable. -¿De verdad? ¿Me creerías si te digo que nunca he entrado a un club?.- no quería sonar grosera, pero sabía bien a lo que se refería con club... había ido a uno que otro bar, pero de alguna copas y canciones no había pasado, el show que ahí se mostraba era algo... más nuevo para la castaña. -Si tu me atiendes entonces podría aceptar un día venir a conocer este lugar.- aseguro, con cierta ingenuidad.










