No necesito tirar indirectas al viento, cuando el cielo guarda mi peor secreto. No necesito callar lo que siento, porque la Luna me susurro al odio que tu callabas mientras yo me marchaba. Conocí una vez en primavera a un rayito de sol, conocí solo una gotita de Luz. Se apagó como cuando unos dedos apagan el Pabilo de una velita. Que puedo decir a las 10:30pm con el cabello suelto y desarreglado, con mis sentimientos a flor de piel, sin nadie a mi costado, pudiendo controlar lo que me dejaste sentir este día. Y es que soy de esas mujeres que tiene escrito esperanza en los labios, amor en el pecho y fe en la frente. Veme aquí, escribiendo un triste borrador en Word, donde mis labios callan, mis lágrimas no cesan y mis pensamientos gritan una y otra vez ¿porque? ¿Qué tengo yo de malo? ¿Acaso no seré lo suficiente, acaso no demuestro y no me porto transparente? Shhh! Me dijo la mente, repitiéndome que todos guardamos secretos oscuros que no queremos sacar a luz. Es verdad, una chica común pero no corriente, con su mente desordenada y nudos en la garganta escribiendo para quien sabe. Demonios! Que feo es sentir la emoción del amor, dejándonos llevar por esa dopamina, y muchas veces por esa testosterona. Maldita sea! Trágame tierra. Y llega tu voz, retumbando en cada parte que conforma mi cerebro diciendo: “PON LOS PIES EN LA TIERRA” debes aprender a ser esa niña tierna, pero no pendeja. Y pues bueno Él se estaría riendo completamente de mí en este preciso momento, y al mismo tiempo me daría un tierno beso en la frente y un cálido abrazo donde también me diría: “Jajaja, ya paso, todo estará bien, se trata de que tu solo tomes esa decisión de estarlo, todo es en base para tu evolución, póngase chingona” Pisa Firme. -A.R.















