La mesa de la apatía es más cómoda y en ella hay más sillas
Tiempos de COVID-19, ¿no?
También pasan algunas cosas buenas en este mundo de malas noticias, solo hay que voltear la mesa para buscarlas y, si no encuentras nada positivo, conviértete tú mismo/a en algo bueno. Sabes que las tragedias y las malas noticias te van a acompañar toda la vida pero que también lo hará la alegría, o la frustración, la tristeza pero también la felicidad: es el balance.
Si la vida se empeña en darme equilibrio, yo le doy a la vida mi fuerza de voluntad. Estoy seguro que la actitud positiva siempre vence a casi cualquier obstáculo. El “truco del almendruco”, la trampa, es que a veces somos nosotros mismos ese obstáculo. Entonces nos limitamos con ideas diminutas, con pensamientos pequeños, muy negativos. ¿Te quejas mucho y propones poco?
Nos sentamos en la mesa de la apatía porque es más cómoda y hay más sillas.
Aunque sea muy potente el dark side, cambia tu perspectiva. Si te atreves a ver la vida con los ojos más abiertos y sin tantos filtros, pasan cosas, los milagros suceden. Nos volteamos hacia lo que brilla, lo que une y lo que tiene espíritu. Empatía: porque te importo, me importas; porque me importo, me importas. Echa más endorfinas y quita testosterona, quita drama propio y aporta compasión, necesitas menos tiempo y proponte más causas.
La vida está diseñada para nosotros/as y es nuestra idiosincrasia la que hace que la llevemos hacia donde queramos.
Aquí algunos consejos. Atiende:
Vas a morirte. Recuérdalo: te-vas-a-morir. Hoy o mañana, quién sabe; será con 90 años en mitad de una partida de petanca rodeado de tus mejores amigos, o quizás te toque hacerlo solo, en una cama, y cagándote encima. Sea como sea, cada día, siéntete agradecido por estar vivo. No reces a los dioses sino practica el simple y humano agradecimiento: poder tener 2 manos para trabajar y una cabeza para pensar, por tu capacidad de hablar, de caminar, besar o de sentir. Por tener familia y algún amigo/a. Hazlo por quienes odias y por quien amas: sé agradecido. Porque todo, personas y circunstancias, y tu actitud hacia lo que te rodea, va a forjar tu vida, que es prestada, y piensa que alguna vez tendrás que devolverla.
Haz deporte. Sabes que estás siendo muy sedentario. Deja esa obsesión por leer y aprender, ponte las zapatillas y sal al paseo marítimo, galopa. No puedes confiar en ti si no estás activo: agita tus emociones, tus reacciones, tu forma de sentir. El deporte es un antidepresivo, pídele ayuda.
Eres promedio, lo sabes. No eres lo peor, tampoco lo mejor. Hay gente más gorda que tú, también más flaca, personas a quienes se les dan mejor las chicas y también sabes de personas a quienes se les dan peor. Estás en media. No te tortures, tampoco seas engreído. Mira muy bien con quién te andas y qué sitios pisas. En tu vida serás el promedio de las 10 personas con quienes más te relaciones, los 10 lugares que más visites y, aunque ahora no me creas, serás el promedio de las 10 personas que más odies. Aprende a ser selectivo. Seguir diciendo que sí a todo solo te va a traer problemas y si sigues pretendiendo agradar a todo el mundo solo conseguirás que te olvides de ti mismo. Piensa bien con quién estás y por qué estás.
Como amigos intenta encontrar a los más parecidos a ti. Como pareja, a quien sea más diferente y seas capaz de querer. Y fíjate bien en los amigos/as mayores que tú, escucha sus consejos y decide si quieres seguir sus pasos o no. Apuesta por el corazón, todos/as acabaremos siendo un cúmulo de pellejos, ya lo sabes.
Arriesga. Ten miedo. No te hablo de conducir a 200 km/h, pero haz otro tipo de cosas que te causen temor. ¿Cuándo has sido la última vez que te has declarado a la chica que te gusta? ¿Cuándo te has atrevido a hablar en público sobre un tema que no controlas? ¿Cuántas veces te has bañado en el mar de madrugada tras una fiesta? Las cosas a medias sabes que a ti no te llenan, no estás viviendo. Hazme caso, mañana la agarras en la fotocopiadora y dile: - Niña, que me gusta mucho verte sin mascarilla, tómate algo conmigo- y le preguntas de una vez si tiene novio.
Carpe diem. Es cierto el dicho de que hay que aprovechar el tiempo. No te distraigas, no significa que estés siempre estudiando o trabajando. Sino que hagas lo que realmente quieras hacer. Pasa tiempo con tus amigos, visita a tu familia, sueña con montar esa academia de estudios que siempre has querido. Lo que sea, pero que puedas decirte de mayor: lo quise y lo intenté.
La vida no se compra. Podrás recuperar dinero, amores y amistades. Pero jamás jamás jamás vas a poder comprar un solo día más de vida que te tocó vivir ni tampoco recuperar un día ya vivido. Tienes pasados los 35. Ponte las pilas de una vez.
Controla lo que haces. Lo que comes o no comes, lo que bebes o no bebes, lo que lees, escuchas, ves y hasta con quién lo haces. Igual que cada noche cierras la puerta de tu casa para que no entre cualquiera, tampoco dejes la puerta de tu vida abierta para que entre cualquiera.
Importas menos de lo que crees a las personas. Cuando sufras esto, no desistas de ti ni en sacar de ti a una mejor persona. No lo hagas pensando en los demás, ¿lo notarán o no? Hazlo pensando en ti. Mejórate, pasas el 100% de tu tiempo conviviendo contigo mismo.
Aprende de memoria todo lo anterior. Aplícalo. Se te va la vida en ello.