Para la renegona más bella (sí, tú sabes quién eres)
Creo que últimamente, hemos caminado por lugares confusos. A veces en silencio, otros llenos de dudas y preguntas que no siempre tienen respuesta. Y, sin embargo, entre todo eso, también creo que hemos construido algo. Algo invisible ante el mundo tal vez, pero real para nosotros. No tiene nombre exacto ni forma definida. Pero existe. Y me importa más de lo que puedo explicar.
Sé que hay momentos en los que sientes miedo. Miedo a confiar, a volver a sentir, a que la historia se repita, e incluso a perderte en algo que no sabes a dónde te llevará. A veces te alejas un poco, otras veces me hablas de soledad o de heridas que siguen doliendo en silencio. Pero también hay algo que me conmueve profundamente: siempre vuelves. Siempre encuentras la forma de regresar. Como si algo dentro de ti supiera que aquí hay un lugar seguro. Y no me jacto de eso, solo lo valoro muchísimo.
Y la verdad es que yo también he sentido miedo. Miedo de que esto no dure, de que se diluya entre todo lo negativo que vivimos a nuestro alrededor. Pero hoy entiendo algo importante: nuestro vinculo, incluso sin grandes promesas a futuro, vale la pena. Porque tenemos una sola promesa y en presente —la más sincera de todas— y es la de seguir juntos, pase lo que pase, y eso borra cualquier pensamiento extraño que pueda tener.
No necesito certezas. No necesito planes perfectos. Solo quiero que sepas que, a pesar de todo, yo apuesto por nosotros. No porque sea fácil, sino porque lo que hemos creado, aunque diferente, tiene una fuerza especial. Y sí, me arriesgo a decir "nosotros", aunque te suene extraño o apresurado.
Si algún día el mundo vuelve a hacerse pesado, si las dudas regresan o si algo dentro de ti se desordena, quiero que sepas que aquí estaré. No como alguien que exige nada, sino como alguien que simplemente elige quedarse.
Porque contigo, incluso en medio del caos, quiero construir algo. A nuestro modo. Con calma. Con verdad. Con cariño.
Y sí, lo admito: incluso con tus enojos y esas frases que me lanzas como si fueran dardos suaves (que no son fáciles de digerir, pero luego se me pasa porque... bueno, porque me fascinas), quiero seguir caminando contigo. Siempre.
No me importa cuánto tiempo tome. No me importa si a veces hay dudas o silencios. Lo que importa es que, al final del día, nos sigamos encontrando.
Atte.
A.P.A.E.












