Historia II
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Historia II
Review de Historia II en el periodo académico 2025-1
Esta experiencia con Historia II la disfruté bastante. La forma de dar los temas fue muy dinámica y entretenida, lo que hizo que siempre estuviera atenta. Me gustó el proceso de poner a los estudiantes a dar la clase con su propio material de apoyo, además, me pareció muy cómodo que usáramos enlaces de Drive para trabajar, facilitando todo. Fueron clases interesantes y activas, en lo personal me hubiese gustado dedicarle más tiempo, pero definitivamente sería parte de las materias que disfrutaría ver con usted otra vez. Gracias por este semestre
Iglesia de San Carlos Borromeo
La Karlskirche, o Iglesia de San Carlos Borromeo, es un ícono deslumbrante del barroco vienés y una de las joyas arquitectónicas más imponentes de Viena, un testamento a la fe y la grandiosidad. Ubicada en la Karlsplatz, esta majestuosa iglesia fue erigida entre 1716 y 1737 por encargo del Emperador Carlos VI. Fue un voto de gratitud a San Carlos Borromeo tras el fin de una devastadora epidemia de peste en 1713. Su diseño inicial corrió a cargo del renombrado arquitecto Johann Bernhard Fischer von Erlach, y tras su muerte en 1723, fue completada por su hijo, Joseph Emanuel Fischer von Erlach, quien introdujo algunas modificaciones respetando la visión general de la obra.
La Karlskirche es, en esencia, un exvoto monumental, una expresión de gratitud y fe colectiva. Ante la calamidad de la devastadora epidemia de peste de 1713, el Emperador Carlos VI del Sacro Imperio Romano Germánico hizo una solemne promesa: si la plaga cesaba, edificaría una iglesia en honor a San Carlos Borromeo, arzobispo de Milán (1538-1584), venerado por su incansable labor asistencial durante la peste. La elección también era un guiño al emperador, al compartir su nombre, solidificando así la conexión entre el poder terrenal y la gracia divina. La Karlskirche es la máxima expresión del "Kaiserstil" (estilo imperial) del Barroco vienés. Fue una comisión directa del emperador, diseñada para proyectar la grandeza, el poder y la legitimidad de la dinastía de los Habsburgo. En un momento en que el Sacro Imperio Romano Germánico buscaba reafirmar su influencia frente a amenazas externas (como el Imperio Otomano) e internas (como la Reforma Protestante), la Karlskirche sirvió como un poderoso símbolo de la autoridad divina y terrenal del monarca. No es casualidad que, hasta 1918, fuera la iglesia parroquial patronal imperial y que originalmente mantuviera una línea de visión directa con el Hofburg, el Palacio Imperial. En el momento de su construcción, la Karlskirche se erigió justo fuera de las murallas de la antigua ciudad, en lo que entonces era el suburbio de Wieden. Esta área estaba experimentando una considerable expansión, con numerosas familias nobles construyendo sus lujosos palacios de verano. La elección de este sitio fue estratégica, ya que su ubicación permitía que la iglesia se elevara majestuosamente y fuera visible desde gran parte de la ciudad y especialmente desde el centro imperial, cumpliendo así su propósito escénico y simbólico.
Johann Bernhard Fischer von Erlach fue un erudito, viajero incansable y maestro de la arquitectura histórica. En la Karlskirche, fusionó elementos de diversas tradiciones en una síntesis verdaderamente original, creando un lenguaje arquitectónico propio. Se pueden identificar claras referencias al Barroco Romano (influencias de Bernini y Borromini en el dinamismo y la volumetría), la Antigüedad Clásica (el pórtico frontal de templo romano similar al Panteón, y las dos inmensas columnas triunfales inspiradas en la Columna de Trajano), la Arquitectura Salomónica/Oriental (columnas que evocan las míticas columnas de Boaz y Jachin del Templo de Salomón, y la cúpula comparada con la Hagia Sophia o la arquitectura islámica), y Elementos Austriacos/Locales (integración en el Barroco austriaco con su particular monumentalidad). Lo que hace a la Karlskirche tan especial no es la mera yuxtaposición de estos elementos, sino la magistral forma en que Fischer von Erlach los armonizó, creando un conjunto coherente y monumental que es más que la suma de sus partes. Esta fusión de clasicismo, barroquismo y elementos "exóticos" fue, en sí misma, una audaz innovación para la época.
El corazón de la Karlskirche es su nave principal, que posee una planta ovalada o elíptica, una elección que rompe con la tradición de las plantas basilicales o de cruz griega. Esta forma elíptica genera una sensación de fluidez y dinamismo espacial, dirigiendo la vista hacia el altar mayor. La nave elíptica se abre directamente bajo la gran cúpula, que también tiene una base elíptica, acentuando su monumentalidad y su papel como "cielo" simbólico de la iglesia. Los brazos de la nave que se desprenden de la elipse central son relativamente cortos y están cubiertos por bóvedas de cañón, funcionando como transiciones. Aunque la planta principal es elíptica, la Karlskirche incorpora elementos que aluden a una planta de cruz. Hacia el este de la planta elíptica se extiende el presbiterio, el área donde se ubica el altar mayor, sirviendo como remate focal de la nave. En los costados de la elipse, a manera de "brazos" transversales, se ubican capillas o accesos secundarios de menor tamaño, que enriquecen el recorrido interior. La entrada a la iglesia está marcada por un significativo vestíbulo que prepara al visitante. A ambos lados del vestíbulo, se encuentran los cimientos y la base maciza de las dos gigantescas columnas triunfales, integradas en la estructura de los pabellones laterales. Flanqueando el vestíbulo y el pórtico principal, se encuentran los pabellones laterales o torres, elementos distintivos que contienen escaleras o pequeños recintos que dan acceso a los niveles superiores. Alrededor del presbiterio o en los extremos de los brazos de la cruz, se encuentran las sacristías, oficinas parroquiales o capillas secundarias, esenciales para el funcionamiento de la iglesia.
La fachada principal está dominada por el Pórtico Monumental, un pórtico hexástilo (seis columnas) de orden corintio que confiere un aire de templo clásico romano. A sus lados, se alzan las dos Columnas Triunfales de 47 metros de altura. Sus relieves en espiral representan escenas de la vida de San Carlos Borromeo y simbolizan la "Constantia et Fortitudo" (Constancia y Fortaleza) del emperador, aluden a las columnas de Hércules (símbolo imperial) y recuerdan las míticas columnas del Templo de Salomón (Boaz y Jachin), uniendo la autoridad imperial con la sabiduría bíblica. Los Pabellones Laterales (Torres), con sus coronaciones únicas, presentan una articulación más puramente barroca, añadiendo dinamismo y contraste al severo clasicismo del pórtico. La cúpula se eleva sobre un alto tambor y cubre el espacio elíptico, dominando visualmente todo el interior. El interior de la Karlskirche es una suntuosa mezcla de materiales nobles y obras de arte. Mármol, pan de oro y estucos se combinan para crear un ambiente de lujo y espiritualidad, con colores dominantes de mármol blanco/crema y acentos en tonos rojos y dorados. A diferencia de otras iglesias barrocas, la Karlskirche maneja sus espacios con un equilibrio visual, permitiendo que la decoración "respire". El Altar Mayor, diseñado también por Fischer von Erlach, es una pieza central suntuosamente decorada que representa una escena de la apoteosis de San Carlos Borromeo. La joya del interior son los frescos de la cúpula, realizados por Johann Michael Rottmayr y Gaetano Fanti, que cubren unos impresionantes 1.250 m². Estos frescos representan la Apoteosis de San Carlos Borromeo y son una explosión visual de color y movimiento que culmina la experiencia espacial. En el vestíbulo, una maqueta a escala detallada de la iglesia permite apreciar la complejidad de su diseño y construcción.
El proceso de edificación de la Karlskirche fue un esfuerzo monumental que duró más de dos décadas. La construcción, iniciada en 1716 por Johann Bernhard Fischer von Erlach, fue completada por su hijo, Joseph Emanuel Fischer von Erlach, en 1737. La elección de los materiales fue crucial para la durabilidad y estética del edificio: la imponente cúpula está cubierta de cobre, lo que le da su característico color verdoso y su resistencia. Los elementos arquitectónicos portantes clave, como las columnas, muros y fundamentos, fueron construidos con la muy resistente "Kaiserstein" (piedra imperial), extraída de canteras cercanas. Esto implicó una colaboración intensiva y el dominio de técnicas de cantería de alta precisión. El interior utiliza extensamente mármoles de diversos colores para revestimientos, columnas y altares. Numerosas superficies están cubiertas con estuco y pan de oro, añadiendo brillo y detalle. La madera se utilizó en retablos, órganos y elementos decorativos, a menudo tallada y dorada. La "innovación" en la construcción original fue más bien la maestría técnica para ejecutar una visión tan compleja y ambiciosa con los materiales y métodos disponibles en el siglo XVIII. La Karlskirche es innovadora por la síntesis audaz y ecléctica de estilos y motivos históricos (clásico, barroco romano, bizantino, oriental) en una sola composición. La ambición de Fischer von Erlach de crear un edificio que combinara la grandeza de los templos romanos, la cúpula de San Pedro y las columnas del Templo de Salomón era una innovación en el pensamiento y la concepción arquitectónica de la época.
La Karlskirche es el "logro arquitectónico supremo" de Fischer von Erlach y es universalmente reconocida como el edificio barroco más significativo de Austria. A lo largo de los siglos, ha mantenido su relevancia como espacio de culto y se ha convertido en un importante centro cultural, albergando regularmente conciertos y eventos. Se han realizado varias adaptaciones a lo largo del tiempo, incluyendo las modificaciones introducidas por Joseph Emanuel Fischer von Erlach, añadidos en el interior como las alas laterales del órgano en 1847, y adaptaciones para el turismo como la instalación de un ascensor moderno dentro de una de las columnas triunfales, permitiendo el acceso a la cúpula. La Karlskirche también se ha abierto al arte moderno a través de programas como "Karlskirche Contemporary Arts", que han albergado instalaciones de arte contemporáneo a gran escala. La importancia de la Karlskirche en el paisaje urbano de Viena es tal que los proyectos de desarrollo en la Karlsplatz y sus alrededores deben respetar su silueta. Se han implementado regulaciones urbanísticas para asegurar que la altura máxima de los nuevos edificios no supere el borde de la cubierta de la iglesia, protegiendo así su prominencia visual y su estatus como punto de referencia histórico.
Meme del Palacio Real de Madrid
Villa Palladina
Prompt:
Crea una imagen de la Reinterpretación Contemporánea de la Villa Palladiana junto con los planos de cada una de sus plantas
Filippo Brunelleschi: La Audacia de un Visionario, Contada por Gian Lorenzo Bernini
Ah, amico mio... ¿que quieres saber de Filippo Brunelleschi? ¡Magnifico! Ese hombre... ese genio, fue el que abrió el camino para todos nosotros, los que vinimos después. Sí, yo, Gian Lorenzo Bernini, he levantado cúpulas y plazas que maravillan al mundo, pero no puedo negar que la semilla de todo eso la plantó él, Filippo, allá en la Florencia del siglo XV.
Imaginen esto, ragazzi: soy yo, Bernini, que he discutido con Papas y reyes, que he esculpido el éxtasis y la furia, hablándoles de un hombre que, aunque vivió dos siglos antes que yo, compartía esa misma chispa divina, esa audacia que desafía lo imposible.
Filippo, para que lo sepan, nació en Florencia. Una ciudad... ¡ah, Florencia! La cuna de todo. No era un escultor como yo, ni un pintor como Raffaello. Él empezó, curiosamente, como orfebre. ¡Sí, un orfebre! Un artesano de los metales preciosos. Y dicen que era bueno, muy bueno. Pero su mente... su mente era demasiado grande para el oro y la plata. Él miraba las cosas de otra manera.
Su verdadero desafío llegó con la Cúpula. Ah, la Cúpula de Santa Maria del Fiore. ¡Esa sí que era una sfida! La Catedral de Florencia llevaba décadas, casi un siglo, con un agujero enorme en el cielo, esperando una cúpula que nadie sabía cómo construir. Los arquitectos de la época se rascaban la cabeza, amici. Era un problema gigantesco: ¿cómo levantar una estructura tan enorme sin que se cayera, sin la madera suficiente para andamiajes tan altos? Era una locura.
Y entonces aparece Filippo. Participó en un concurso, como yo participaba en mis proyectos para los Papas. Y lo que propuso... ¡mamma mia! Era revolucionario. Él dijo que se podía construir sin cimbras, sin la enorme estructura de madera por debajo. ¿Cómo? Usando un diseño ingenioso, una doble cúpula y un sistema de ladrillos en espina de pescado que se sostenían a sí mismos mientras se construían. ¿Lo entienden? ¡Era pura ingeniería, pura geometría, pura genialità! Otros se rieron, lo llamaron loco. Dijeron que era imposible. Pero Filippo... él tenía esa terquedad de los grandes artistas, esa visión que va más allá de lo que los ojos comunes pueden ver.
Trabajar en esa Cúpula fue su vida. Se enfrentó a los gremios, a los envidiosos, a los que no entendían. Pero su determinación era inquebrantable. Y cuando la terminó... ¡bellissimo! ¡Aquello fue un milagro de piedra! Una proeza que demostraba que el hombre, con su intelecto y su fe en sí mismo, podía alcanzar el cielo. Esa cúpula no era solo un techo para una iglesia; era un símbolo del Renacimiento, una afirmación de la capacidad humana, ¡la misma que yo, Bernini, busco expresar en cada pliegue de mármol!
Pero no solo fue la Cúpula, ¿eh? Filippo también redescubrió la perspectiva. ¡Imagínense! Antes de él, los pintores hacían figuras y edificios planos, sin profundidad. Él, con su mente analítica, encontró la manera matemática de dibujar las cosas tal y como las ve el ojo, dándoles esa sensación de realidad, de espacio. Mis esculturas, mis fuentes, se benefician de esa comprensión del espacio, de cómo el ojo percibe la profundidad. Él sentó las bases para que un Masaccio pintara con realismo, para que un Leonardo creara mundos, para que yo mismo pudiera dar vida al mármol.
También construyó otras cosas, por supuesto. El Hospital de los Inocentes en Florencia, por ejemplo. Miren sus arcos, su armonía, su sencillez elegante. Él buscaba la proporción, la claridad, la belleza basada en la razón, no solo en el adorno. Eso es lo que nos diferencia de los constructores góticos, que eran magníficos en su propio estilo, pero a veces... demasiado complicados, ¿no creen? Filippo quería la simplicidad clásica, la belleza del orden.
Filippo Brunelleschi no fue un hombre de muchos discursos o de grandes poses. Era más bien reservado, práctico, pero con una inteligencia aguda y una capacidad de invención sin igual. Murió en 1446, pero su legado... amici miei, su legado es tan sólido como la cúpula que levantó. Él nos enseñó a mirar hacia adelante, a resolver problemas con ingenio, a buscar la perfección en la forma y la función.
Así que, la próxima vez que admiren una cúpula majestuosa, o una plaza con una perspectiva perfecta, recuerden a Filippo. Él fue el pionero, el maestro silencioso que, con sus cálculos y su fe en la razón, nos mostró que no hay límites para la ambición del espíritu humano. ¡Un verdadero gigante, les digo! Y yo, Bernini, que me considero un hombre que entiende de gigantes, lo admiro profundamente.
Promt:
Biografía de Filippo Brunelleschi como si Bernini la narrara
genera una imagen que corresponda a esta narrativa: "Descripción de una Imagen: Bernini Presentando a Brunelleschi Imagina una pintura o una escena en la que se vean los siguientes elementos: Composición y Personajes: En primer plano y ligeramente a la derecha: Gian Lorenzo Bernini, de pie, con una mano extendida hacia el lado izquierdo de la imagen, como si estuviera presentando a alguien. Se le ve con la confianza y el dramatismo que lo caracterizan: quizás con una pose dinámica, su ropa de artista algo desordenada por el trabajo (quizás un delantal de mármol o salpicaduras de yeso), y una mirada apasionada o pensativa dirigida hacia el espectador. Alrededor de él, se perciben detalles de su estudio: quizás un fragmento de mármol, bocetos enrollados, o herramientas de escultura. La iluminación podría realzar sus facciones y el gesto de su mano. En segundo plano y ligeramente a la izquierda (el foco de su presentación): Filippo Brunelleschi. Él debería aparecer un poco más "antiguo" en vestimenta, pero con una postura de dignidad y reflexión. Quizás sostiene un compás o un rollo de planos arquitectónicos en una mano, y su mirada es más concentrada, introspectiva, pero con una chispa de ingenio. El fondo detrás de él no es el estudio de Bernini, sino que se transiciona sutilmente a un elemento arquitectónico. Elementos de Fondo y Simbolismo: Detrás de Brunelleschi: La imponente y reconocible Cúpula de Santa Maria del Fiore en Florencia, elevándose majestuosamente hacia el cielo. No necesita ser la cúpula completa, quizás una sección significativa que muestre sus patrones de ladrillo distintivos y su grandeza. La luz solar podría caer sobre ella, simbolizando su genialidad. Contraste y Transición: La atmósfera alrededor de Bernini sería más barroca, quizás con sombras dramáticas y una sensación de movimiento. La atmósfera alrededor de Brunelleschi y la cúpula sería más renacentista, con líneas más claras, una luz más uniforme y una sensación de orden y proporción. Detalles sutiles: Cerca de Brunelleschi, o en un plano muy sutil, podrían verse líneas geométricas que insinúen la perspectiva o un boceto de un arco del Hospital de los Inocentes. Cerca de Bernini, quizás una pequeña escultura en miniatura de un ángel o un detalle de su Baldacchino."
La película "Martín Lutero" de 2003 se desenvuelve a un momento crucial del pasado, cuando un hombre llamado Martín Lutero se atrevió a impulsar un gran cambio en el mundo. Era un monje en Alemania que estaba completamente en contra de las prácticas de la Iglesia Católica de ese entonces. Él consideraba que las acciones de la Iglesia no eran justas con la gente y que se habían desviado del camino correcto.
La película muestra cómo Lutero consideraba que la Iglesia era corrupta y engañaba a los creyentes. A su parecer, la verdadera fe trataba de algo diferente. Se dio cuenta de muchas irregularidades, como la forma en que la Iglesia le pedía dinero a la gente. Un ejemplo de esto fue la recolecta para construir la Basílica de San Pedro. Lutero desaprobaba la forma en que se obtenían esos recursos, sintiendo que la Iglesia estaba abusando de su poder. Estas diferencias de opinión con la Iglesia Católica lo impulsaron a desarrollar una gran reforma. Su objetivo era revelar la verdadera esencia de la fe y la bondad de Dios. Por expresar estas ideas, la Iglesia de aquella época lo tildó de hereje, lo que implicaba ir en contra de sus doctrinas.
Para esta reforma, redactó 95 Tesis, que eran una serie de ideas o puntos para el debate. Estas tesis poseían una gran importancia para él. La película muestra un momento clave en el que se le exige que renuncie a lo que había escrito, pero él se niega con firmeza, incluso bajo juicio. Su decisión fue notablemente valiente y desencadenó una revolución que llevó a las personas a reconsiderar su perspectiva sobre la religión.
Curiosamente, las ideas de Lutero también tuvieron una influencia indirecta en la arquitectura. En la película, se ven edificios con estilos antiguos, con detalles ornamentales en las paredes y colores vivos, junto con decoraciones de temática religiosa. También aparecen edificios colosales e imponentes. Estas construcciones mostraban el gran poder de la Iglesia y, al mismo tiempo, se mostraban como una oposición clara a las ideas de Lutero. Eran edificaciones con muros muy robustos y tamaños gigantescos, características distintivas de la arquitectura gótica medieval.
Lo interesante es que, sin ser arquitecto, Lutero utilizó la arquitectura de una manera particular. Sus conceptos sobre la liberación de la fe provocaron que algunos espacios dentro de las iglesias se modificaran para que la palabra de Dios pudiera ser escuchada más fácilmente por todos. Por ello, abogó por que los espacios de los templos permitieran una mayor interacción entre el sacerdote y los fieles. De esta forma, Lutero utilizó la arquitectura como un recurso de protesta. El instante en que él clava sus 95 Tesis en la puerta de una iglesia es un claro ejemplo de cómo empleó un edificio para proclamar públicamente sus pensamientos.
A pesar de que Lutero fue cuestionado, juzgado e incluso excomulgado por la Iglesia, sus ideas penetraron profundamente en la sociedad. Gracias a él, la gente comenzó a interesarse más por la palabra de Dios y tuvo la posibilidad de leer la Biblia por sí misma, algo que antes no era habitual. Asimilaron a Dios de una manera más personal.
La película demuestra cómo, gracias a Martín Lutero y su reforma religiosa, la arquitectura adquirió una mayor libertad, apartándose del estilo gótico y dando paso, de forma no intencional, al Renacimiento.
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Carta a arquitecto
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Reflexión - Tema 3
¿Cuáles son las diferencias y similitudes entre el arquitecto actual y el de la época de Brunelleschi y Alberti?
La percepción social hacia los arquitectos ha cambiado bastante desde la época de Brunelleschi y Alberti. Antes, eran vistos como intelectuales y artistas al servicio de la iglesia y la nobleza. Su trabajo tenía un propósito casi que sagrado: embellecer ciudades y construir espacios que representaran poder y estabilidad. Eran figuras clave en la sociedad, aunque su reconocimiento dependía mucho de sus mecenas.
Hoy en día, los arquitectos siguen teniendo influencia, pero su impacto social es más diverso. No solo diseñan edificios icónicos, sino que también abordan problemas como urbanismo, sostenibilidad y vivienda accesible. La gente ya no solo espera que un arquitecto cree algo bonito, sino que su trabajo aporte soluciones reales a problemas sociales y mejore la calidad de vida. Además de que con las redes sociales y la globalización, los arquitectos pueden difundir sus ideas más fácilmente y tener una presencia pública mucho más fuerte.
Pero a pesar de los avances tecnológicos, el reconocimiento de los arquitectos ha disminuido. A diferencia del Renacimiento, cuando sus nombres quedaban marcados en la historia, hoy muchas grandes obras son el resultado de equipos multidisciplinarios, y el papel del arquitecto se diluye un poco en comparación con otras figuras como ingenieros y urbanistas.
Lo que no ha cambiado es que la arquitectura sigue moldeando la sociedad. Las ciudades reflejan la visión de quienes las diseñan, y los arquitectos continúan teniendo un papel clave en la forma en que las personas viven, interactúan y se relacionan con el espacio.
Glosario - Tema 3