Hace algunos años, cuando buscaba chamba como creativo en la capital de mi país, tuve una entrevista con una Directora Creativa de una agencia con cuentas importantes que se rió de mí.
Sin importarle mi book, se centró en una frase que había escrito en mi bio.
“Estudié medicina y hoy estoy en publicidad para demostrar que cualquiera puede tener buenas ideas.”
Y sí, antes de estudiar publicidad me decían “doctor”; estudié 7 semestres de medicina, estuve en hospitales, di consultas y asistí algunas cirugías pero cambié ese mundo para atender otro tipo de pacientes, marcas comerciales.
La frase que escribí en mi bio alteraba a algunos creativos (principalmente diseñadores) que se sienten artistas, divas, hechos a mano y paridos por el mismo dios de la creatividad que olvidan que somos comunicadores y contadores de historias, no artistas.
El arte es subjetivo y busca explicar lo sublime, la publicidad busca crear, cambiar y consolidar marcas; busca que una audiencia haga determinada acción. Sí, eso podría llamarse “un arte” pero no lo es.
Mi entrevistadora se burló de mí, sólo para eso me citó, quería conocer el rostro de ese “iluso”. Me dio una patada en el trasero y me mandó a una agencia “menos seria”.
Bueno, quité esa frase de mi bio (porque quería conseguir trabajo) pero no la eliminé de mi cabeza porque sé que es verdad, creo en ella fielmente y hoy, FCB Mayo (una de las agencias más premiadas del mundo) lo demuestra con una historia al estilo Cenicienta. Don Silvio, un intendente que se convirtió en Copywriter.
https://www.linkedin.com/pulse/de-empleado-mantenimiento-obrero-la-creatividad-flavio-pantigoso
Felicidades a don Silvio.
Felicidades a los directores creativos.
Felicidades a la agencia y gracias por creer en las ideas más que en la posición académica. Me han devuelto la fe en nuestra industria creativa.
Tal como lo escribiera en otro artículo: La creatividad es para todos.
No me queda más que decir: