Ella era el mar en calma a todas horas, un canto de sirena que no me atrapó, una complacencia estática y aunque en sus noches encontré paz mi mente es demasiado inquieta para querer estar ahí, me gusta lo impredecible, la marea alta, la controversia, lo que surge a placer y no por compromiso. En la calma el tigre pasa por un lindo gatito. En la tormenta sale a flote todo; los miedos, la frustración, la fuerza, la sensibilidad. Por compañía no! me prefiero sola, tal vez suelte el ancla en alguna tormenta que me sacuda hasta el alma.














