─Já, eres bueno, ¿eh?─ironizó con una pequeña risa que luego se convirtió en una muy incomoda, recordando el reto que tenía que cumplir. Por suerte, las locuras que hacían los escoceses eran peores, así que esto fue solamente un disparate típico de su personalidad tan peculiar. Pasando las yemas de su dedo sobre la pintura, se acercó al castaño y dibujo un pequeño corazón sobre la piel descubierta de su hombro.─Ahora estás inmortalizado con mi…─reflexiono un poco sobre la palabra indicada que debía usar.─¿Amor? ¿cariño? Tómalo como quieras.─sacudió la cabeza, ya que a su mente vinieron muchas expectativas sobre lo que diría o la reacción del joven a su siguiente propuesta.─Oye, quiero molestar a un amigo, ven.─lo agarro de la muñeca suavemente y lo atrajo hacía ella.─¿Puedes dibujar un miembro aquí?─apuntó su pómulo con un poco de gracia en sus palabras.─No seas explicito, algo simple, eh? Qué si después no se sale no podré salir de mi cuarto.
Se carcajeó con suavidad sin inmutarse al sentir la fría pintura rozando co su piel al descubierto. Brook podía ser del tipo de personas que le caería bien a Baptiste sea cual sea la salida que tome. Negó riendo y bufó, o alguna especie de metamorfosis entre un bufido y una risa atragantada -- ¿Gracias por amarme? ¿Tenerme cariño? Como quieras tener ese agradecimiento-- Dijo riendo y atendiendo a su hombro unos segundos antes de volver a los verdes ojos que lo acarreaban para una misión secreta -- ¿Qué carajos?-- Cuestionó casi sobresaltado, Baptiste tenía cierto machismo instaurado en él como si debiera de ver a las mujeres como firmes señoritas de clase, porte y buen comportamiento -- Honestamente, Brooklyn, nunca sabré que diablos tienes dentro de tu cabeza, es no es un cerebro -- Bromeó quitando el pincel para hacer lo que la otra pedía, simple, sin mucho remarque ni que pudiera no ser quitado con facilidad. -- Ahí tienes, pero...no estoy simpatizando con esto.










