La paradoja “incómoda” de Mbappé: tras su salida, el PSG conquista la Champions League mientras la estrella del Real Madrid se ve atrapada en una doble crisis, mediática y deportiva.
El 16 de mayo de 2026, el periodista español Andrés Onavia escribió en París que la estrella francesa Kylian Mbappé atraviesa uno de los momentos más irónicos de su carrera profesional. Apenas unos días antes, en la jornada 36 de La Liga, el Real Madrid venció 2-0 al Real Oviedo. Mbappé, que ingresó como suplente, realizó declaraciones polémicas en la zona mixta tras el partido, lo que provocó una dura reprimenda por parte del entrenador madridista Álvaro Arbeloa. Sin embargo, este tipo de controversias extradeportivas ya no sorprenden a su antiguo club, el Paris Saint-Germain. Desde su llegada en 2017, el talentoso delantero ha protagonizado numerosos episodios polémicos que lo han convertido en un auténtico “generador de problemas”.
De prodigio del Mónaco a “jugador privilegiado” del PSG
Nacido en diciembre de 1998, Mbappé se formó en la cantera del AS Mónaco. Durante la temporada 2016/17 deslumbró con 26 goles y 8 asistencias en 44 partidos, ayudando al club a conquistar la Ligue 1 y alcanzar los cuartos de final de la Champions League. Su extraordinario rendimiento llevó al PSG a incorporarlo mediante una cesión con opción de compra obligatoria.
En París, Mbappé se consolidó rápidamente como una superestrella mundial, aunque también estuvo acompañado de constantes polémicas fuera del terreno de juego.
En el verano de 2022, pese a los persistentes rumores que lo vinculaban con el Real Madrid, decidió renovar su contrato y apareció junto al presidente Nasser Al-Khelaïfi exhibiendo una camiseta con el número “2025”. Sin embargo, en realidad el acuerdo solo garantizaba dos años, mientras que el tercer año dependía de una cláusula de activación unilateral por parte del jugador, un detalle que posteriormente facilitaría su salida como agente libre.
Apenas dos meses después de la renovación, Mbappé manifestó su arrepentimiento y expresó al club su deseo de marcharse, considerando que había sido “traicionado” por Al-Khelaïfi. Más tarde, tras un partido ante Nantes correspondiente a la jornada 26 de la Ligue 1 2022/23, en el que superó a Cavani como máximo goleador histórico del club, pronunció una frase que generó una gran incomodidad en la institución:
“Si mi futuro dependiera de ganar la Champions, ya me habría marchado hace tiempo.”
Una escalada de conflictos durante la temporada 2023/24
Durante la campaña 2023/24, las tensiones provocadas por Mbappé aumentaron considerablemente. Se perdió el primer partido liguero fuera de casa alegando un problema muscular, aunque la situación alimentó una profunda crisis de confianza. Poco después, durante el conflicto relacionado con los lanzamientos de penalti junto a Neymar, su frustración quedó en evidencia e incluso fue criticado públicamente por compañeros de equipo a través de las redes sociales.
En el mercado de verano de 2023 comunicó oficialmente que no renovaría su contrato, lo que provocó su marginación temporal del primer equipo. Aunque regresó gracias a la mediación del nuevo entrenador, Luis Enrique, su insistente deseo de abandonar el club derivó en una importante reducción de minutos de juego.
En un encuentro frente al Mónaco, fue sustituido al descanso y posteriormente dio una vuelta completa al estadio interactuando con empleados del club. Más tarde observó el partido desde la banda junto a su madre. Este comportamiento fue interpretado por muchos como una provocación abierta hacia el cuerpo técnico.
El contraste tras su salida: el ascenso del PSG frente a las dificultades del Real Madrid
Lo más llamativo ha sido el giro de los acontecimientos después de la salida de Mbappé.
En el verano de 2024 fichó por el Real Madrid como agente libre. Durante años, muchos consideraron que su presencia era indispensable para que el PSG conquistara Europa. Sin embargo, la realidad terminó siendo completamente distinta.
Tras su marcha, el Paris Saint-Germain inició una etapa de reconstrucción extraordinariamente exitosa. Bajo la dirección de Luis Enrique, el club conquistó el triplete europeo la temporada pasada y, en la campaña 2025/26, volvió a alcanzar la final de la Champions League.
El próximo 31 de mayo disputará el título frente al Arsenal. Si logra revalidar el campeonato, se producirá una situación especialmente incómoda para Mbappé: en los últimos cinco años, los equipos en los que militó o con los que estuvo estrechamente vinculado han alcanzado repetidamente las fases más altas de la competición europea —incluyendo la destacada campaña del Mónaco y los recientes éxitos del PSG—, mientras que él sigue sin haber conseguido levantar la Champions League.
Por el contrario, el Real Madrid de Mbappé ha quedado eliminado en los cuartos de final de la máxima competición continental durante dos temporadas consecutivas, cayendo primero ante el Arsenal y posteriormente frente al Bayern de Múnich.
Ahora, mientras el PSG se acerca a la posibilidad de conquistar dos Champions League consecutivas, el club de la capital francesa podría sentirse agradecido por la salida de Mbappé, aunque difícilmente echará de menos a quien fuera su gran estrella.
Para Mbappé, que actualmente tiene 27 años, demostrar en el Real Madrid que es mucho más que un “generador de problemas” y que puede convertirse en una auténtica pieza clave para construir un equipo campeón se ha convertido en el desafío más urgente de la segunda mitad de su carrera profesional.











