No podÃa ocultar aquel extraño humor, bueno, que provocaba en ella Dustin, más allá de que la pusiera nerviosa al volante. Era una cosa entre la molestia y la carcajada incontrolable, siempre entre ambas, lo que hacÃan que un simple viaje en coche, nunca fuera aburrido con él. Quizás no llegaran a cogerse de la mano en publico como sencilla muestra de afecto, pero le bastaba saber que entre ambos, las cosas eran asà de buenas. En todos los aspectos. HabÃan aprendido a convivir en paz, toda la paz que ambos podÃan tener, y no cambiarÃa esos momentos por ningún otro de los que habÃa tenido en sus relaciones anteriores, mucho más tÃpicas. No hacÃan cosas de novios, porque ni siquiera se catalogaban asÃ, pero las cosas que hacÃan juntos, siempre valÃan la pena. Obviando lo que ocurrÃa de puertas hacia dentro en el apartamento de Dustin, eso siempre habÃa sido el nexo entre ellos y siempre lo serÃa, era lo fácil, lo orgánico y más sencillo.















