Soltó una ligera carcajada al escucharla, negando con la cabeza—. Hay gente mucho peor, al lado de ellos sos toda una bailarina profesional —se burló, ofreciéndole una sonrisa divertida. Asintió al escucharla y se dispuso a seguirla, pero el estado de ebriedad de la chica sumado a la multitud que se extendía ante ellos estaba ralentizando demasiado sus pasos. La sujetó suavemente por la cintura y se abrió paso, hasta finalmente llegar a la barra—. ¿Qué queres tomar? —preguntó, cuestionándose si sería buena idea que consumiera más alcohol. Pensándolo mejor, aquello ayudaría a ganar aquella especie de apuesta con sus amigos, lo cual no le vendría mal.
Si horas más temprano le hubieran dicho que Lucas Giorni la iba a invitar a tomar algo en un boliche y mejor aún, la iba a agarrar de la cintura, se hubiera cagado de risa en su cara. Aunque con todo el alcohol que ya llevaba encima un toque más, un toque menos, ciertamente no le importaba en lo más mínimo. Se apoyó torpemente en la barra una vez que llegaron a ésta, porque si seguía apoyada sobre sus propios pies durante más tiempo seguramente se caería. —No sé, lo que vos tomes. Me da igual —se encogió de hombros distraída—. Cheeee, esperá. ¿Vos no habías venido con tus amigos?















