Bastien “Bash” Aurbiot tiene 28 años, es originario de Nueva Orleans (EEUU), es desempleado en la ciudad y forma parte del grupo de los Swing Bastards.
Como iba siendo costumbre en Storyville, una prostituta se quedó embarazada y nueve meses después, Bastien vino al mundo.
Creció en circunstancias bastante decadentes, siempre rodeado de alcohol, drogas, prostitución y, en definitiva, pobreza y desgracia. Decadencia en su estado más puro. Algo que, por supuesto, afectaría en gran medida a Bastien, quien era un niño muy introvertido que prefería la soledad a la compañía de cualquier persona, incluida su madre. No le tenía mucho aprecio, ella tampoco le tenía en cuenta. Aunque las cosas cambiaron cuando nació su hermana, Évy.
Ama a Évy con todo lo que su corazón le permite. Ha cuidado siempre de ella, dándole todo cuanto podía, si bien no se molestó en alejarla del ambiente tóxico en el que él mismo se había criado. Y es que no lo veía como algo malo, era lo normal para él. Además, Mama Ruthie hacía las cosas mucho más fáciles para ambos. Sobretodo para Bastien, a quien su hermanita empezó a llamar Bash.
Mama Ruthie se esforzaba por enseñar a los niños, aunque Bastien nunca ponía en práctica sus enseñanzas. No tenía interés en ellas. Ya desde bien pequeño manifestaba una gran indiferencia por cualquier cosa que implicase sociabilidad. Ignoraba a todo el mundo, menos a su hermana. Ella era la única merecedora de su atención. Por eso cuando su padre se la llevó, se tiró dos semanas encerrado en una habitación.
Pasó mucho tiempo hasta que Bash pudo aceptar del todo que su hermana ya no estaba con él y que probablemente nunca más volvería a verla. El problema era que, cuando cerraron Storyville, su madre se encontró con que necesitaba dinero y no tenía de dónde sacarlo. Seguía prostituyéndose, por supuesto, pero ahora su hijo tenía que aguantarla casi todo el tiempo. En esta época, Bash vivió una experiencia que le dejaría, literalmente, marcado para siempre. Tanto psicológica como físicamente. Así lo demuestran las cicatrices de un mordisco en la parte baja de su cuello, casi en el hombro. Muy desvanecidas, pero todavía visibles. A partir de entonces y, habiendo desaparecido su madre en sospechosas circunstancias, se dedicó enteramente a sí mismo y a sus objetivos. Unos que requerían tiempo y paciencia. Al menos hasta que Évy le trajo hasta Nueva York y le rompió todos los esquemas.
Volvió a pasarse semanas encerrado en su cuarto. Cuando salió, fue como si nunca nada malo hubiera pasado, justo como la otra vez. Simplemente aceptó su nueva situación y continuó trabajando en sí mismo.
✔ Dócil | Paciente | Perfeccionista | Brillante
✖ Callado | Insensible | Obsesivo | Indiferente
De Bash hay que destacar que es incapaz, pero completamente incapaz de atender a ningún tipo de norma. No importa cuántas veces le castiguen, no importa lo dura que sea la reprimenda: nunca aprenderá. Los valores, la ética y los asuntos de índole moral le resultan indiferentes. Le traen sin cuidado aun cuando puede comprenderlos, pero nunca se regirá por ellos ni los aplicará.