Rió suavemente, y soltó finalmente al chico después de unos pocos segundos. Aunque, la verdad era que, si por ella fuese, le estaría abrazando por mucho más tiempo. Pues, si bien lo de su gusto por abrazar era con la mayoría, lo que su cuerpo sentía al abrazar al rubio era… ¿Distinto? Sí, distinto pero muy agradable—. ¿Me has echado de menos? ¡Porque yo sí! —exclamó con un breve pucherito formado en sus labios, no evitando el volver a abalanzarse a él—. Lo siento, lo siento, ya te suelto, ya te suelto… —bromeó, volviéndose a separar del joven entre pequeñas risitas. Suspiró levemente al escuchar su teléfono sonar, y es que ya sabía quién era el que llamaba. Tomó dicho objeto y lo apagó, aún sabiendo que después se llevaría unos cuantos gritos por ello—. Y, bien, ¿qué vamos a hacer? —inquirió, regalándole de nuevo una de sus mayores sonrisas.
No pudo menos que sentirse algo decepcionado en cuanto la chica se separó. Bastian podía contar con los dedos de las manos la cantidad de abrazos que había recibido antes de conocer a la chica, así que, aunque aún le pareciese extraño, no podía decir que no disfrutaba de la clase de atención que recibía por su parte—. Claro que sí, Lottie —murmuró. Ella en realidad no sabía cuanto lo había hecho. Paso ambos brazos alrededor de sus hombros, enternecido por la expresión en su cara, y fue su turno de hacer mala cara cuando se separó por segunda vez, prefiriendo ignorar el hecho de la llamada telefónica—. No tengo idea, en realidad —rió suavemente, y se giró a ver las variadas rutas de buses—. Si no tienes una idea mejor, podríamos elegir una al azar y ver a donde nos lleva.son tan tiernos












