youngsoobright:
Ver a la chica tratar de ponerse de pie y fallar en el intento le hizo morder su labio inferior, dubitativo de si debía acercase para ayudar o no, la verdad era que ella le causaba cierto temor. ‘ Pero el cartel estaba puesto… usted fue la descuidada. ‘ Al final su lado amable fue mayor que su miedo, así que dejó el trapero a un lado y se acercó a paso lento nuevamente hasta la chica, extendiendo su mano esperando a que ella lo tomara y se pudiera levantar con mayor facilidad, rezando internamente para que al momento de hacerlo no le saltara encima para asesinarlo.
Que le repitiera algo que en el fondo sabía, la ponía de peor humor. ¿Reconocer sus errores? ¿Ella disculpándose? Eso no iba a pasar. Nunca. Apretó sus labios y se dedicó a matarlo con la mirada. Y, aún así, el contrario intentó ayudarla. ¡Ella no había pedido ayuda! ¿Era por lastima? ¿Se estaba intentando burlar? Su diestra voló rumbo a la mano extendida y la golpeó, alejándola de sí misma. “No necesito tu ayuda.” Musitó, como si su dignidad no estuviera, literalmente, en el suelo. Y su barbilla se mantuvo alta, a pesar del frío que comenzaba a colarse en su cuerpo. Un nuevo intento, un nuevo fallo. Otro pequeño golpecito cuando rebotó en el piso. No iba a llorar, aunque sus ojos comenzaban a escocer. “¿Por qué sigues aquí? Vete. ¿Acaso no tienes más trabajo por hacer o estás disfrutando del espectáculo?” En realidad, el que el joven la viera en esa condición, sólo le hacía enojar más.










