Llega un momento en el que te sentís tan rota y tan vacía que ya nada importa. La bronca corre por las venas y quema y al mismo tiempo se siente el frío en el corazón. No anoté los números, no seguí el camino, solo cerré los ojos y me deje llevar, al destino seguro o al final de todo. Mis únicas lágrimas fueron de plástico y con brillos. Lo único deslumbrante en mí esa noche, porque todo el resto era oscuridad.




















