Estudiar, eso era lo que había estado haciendo prácticamente toda la semana. Ahora Ahren se encontraba en la biblioteca del campus, buscando un lugar donde internarse a leer todos esos escritos sobre la Revolución Francesa que cada vez la preocupaban más. Se paró junto al muchacho que parecía estar disfrutando la siesta de su vida y, sonriendo ladinamente, lo zarandeó por el hombro un poco. —Estoy de acuerdo que es un lugar genial para relajarse un rato —comentó susurrando un poco, su sonrisa ladina aún presente. —Aunque no creo que a la bibliotecaria le guste que dejes una mancha de baba en la madera —señaló con un movimiento de cabeza el pequeño hilo de saliva que caía de su barbilla.
Perdido en sus sueños continuó dormitando en aquel lugar en el que si no despertaba pronto se llevaría una buena bronca por parte de la bibliotecaria, pero aquel viaje y las continúas peleas nocturnas le habían hecho acabar con su integridad y ya no apenas podía pensar con claridad debido al cansancio que acumulaba. Siguió en su postura, con la cabeza apoyada sobre la pared y su cuerpo sobre el respaldo de la silla hasta que una voz le hizo despertarse bruscamente. Miró hacia ambos lados aturdido por la situación y se dio cuenta de lo que acababa de pasar, soltó un largo suspiro y se centró en la persona que se encontraba frente a él por unos segundos hasta acabar con las manos sobre sus ojos con tal de desperezarse. “No te creas, seguro que le encanta el tenerme por aquí sea como sea.” Respondió bromeando, en cierta manera aún algo aturdido. Paseó una de sus manos por su barbilla y sonrió divertido. “Vaya, buena manera de conocerte.”
















