Peter Solarz
I'd rather be in outer space 🛸
todays bird
Mike Driver
Xuebing Du

Janaina Medeiros

⁂
Aqua Utopia|海の底で記憶を紡ぐ
sheepfilms

★
Three Goblin Art

Kiana Khansmith
Show & Tell
"I'm Dorothy Gale from Kansas"

blake kathryn
noise dept.
KIROKAZE

No title available
Jules of Nature
d e v o n

seen from United States

seen from United States

seen from Israel
seen from Philippines
seen from Netherlands
seen from Norway
seen from Brazil

seen from United States
seen from Hungary
seen from United States

seen from Türkiye

seen from Türkiye
seen from France
seen from Argentina

seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from United States

seen from United States
@ginevrxa-blog
trystan-d:
No podía dejar de mirar la escultura que se encontraba en el jardín, no sabía si le gustaba o no pero le estaba haciendo sentir algo y eso era lo importante, le gustaba admirar el arte sin duda pero a veces sus pensamientos eran tan profundos que no se daba cuenta que había alguien más con él, parece que ya lo había estado llamando un par de veces, de inmediato se deshizo de sus pensamientos y volteo a ver a la persona a su lado —Lo siento mucho no quería ser grosero, estaba en mi propio mundo—.
Ginevra tuvo que contener la risa bastante tiempo. ¿Cómo era posible que recién ahora el muchacho notase su presencia, siendo que llevaba llamándolo ya un par de veces? “Ya veo que sí” contestó divertida mientras cruzaba los brazos sobre el pecho. Sus orbes claros se dirigieron nuevamente a los zapatos del castaño de cabello ondulado y otra sonrisa se escapó de entre sus labios. “En serio no quería molestarte, pero lamento decirte que estás pisando popó de perro” con un movimiento de la barbilla indicó el pequeño desastre que ahora el príncipe debería limpiar.
alekxs:
— Error, nunca es muy temprano —respondió, con una sonrisa en los labios y haciendo un gesto de brindar con la copa. Claro que no tenía intención de emborracharse, ni tan pronto, ni ese día, ni con tanta gente, ni con una sola copa, pero ayudaba a soportar los actos oficiales—. ¿Ves? Tenía razón —rió ante el comentario de la chica, al parecer no era el único que llevaba mejor todo eso con un poquito de alcohol—. Si quieres ir, suerte esquivando a la gente. A no ser que no seas escrupulosa —señaló su propia copa. Él sí que no lo era, así que no le importaba su quería dar un trago de la suya.
“Si tuvieses que lidiar con alguien como Joren, créeme que tu también escaparías en cuanto tuvieses la oportunidad” agregó soltando un corto suspiro. El pobre hombre llevaba meses preparando todo el palacio para recibir a sus invitados y ahora que habían llegado, parecía haberse transformado en el mismísimo demonio. Un trago de algo era lo que necesitaba, quisiera admitirlo o no. “Todo menos escrupulosa” contestó negando con su cabeza, mientras recibía la copa ajena y le daba un pequeño sorbo. “Gracias, aunque prefiero el vino” rápidamente se la volvió a entregar. Vio a un Dako, uno de sus sirvientes, cargando con una bandeja con copas entre la gente y le hizo una seña para que se le acercase. “Soy Ginevra Thyegesen por cierto, creo que no nos conocemos” agregó en dirección al griego.
“No, no” contestó el moreno ante las palabras ajenas, al mismo tiempo que negaba con su cabeza y dejaba entrever una sonrisa burlona en su expresión. Quién estaba frente a él, acababa de confundirlo con otro príncipe, al menos eso parecía. “Vengo en representación de las Islas Filipinas… Siento mucho no ser quién está buscando, créame” se disculpó, aunque no era necesario. “Por cierto, mi nombre es Danilo Langkin, un gusto” volvió a hablar, recordando que era de buena educación presentarse ante todos allí. Su mano se extendió hacia la otra persona, esperando a ser estrechada.
¿Cómo era posible que Ginevra lo hubiese confundido? Ahora que lo tenía de frente, no se parecía en absoluto a su hermano, exceptuando el castaño y ondulado cabello. De todas formas la danesa estaba tan molesta, que poco caso hizo a las palabras de disculpa del príncipe filipino. “Bueno, príncipe Danilo Langkin de las Islas Filipinas, necesito que devuelva lo que estaba sobre esa mesa” sentenció, su tono algo cortante. Alguien había tomado su laptop de la mesa de la sala de estar y obviamente no estaba por ninguna parte. Pensó que podría haber sido su hermano mayor, pero ahora se daba cuenta de que no lo había visto en todo el día. No quería sonar tan grosera como lo hizo, pero su enojo pareció tomar las riendas por completo.
josephxgaviria:
El príncipe se encontraba en un punto donde no daba más con lo aburrido que le resulto el transcurso del día y si no hubiese sido por aquella mesa de pool habría enloquecido. “Muy bien, llevo invicto al menos tres manos ¿Alguien más se atreve?” alzo ambas cejas mirando a su alrededor “¿Quieres intentarlo?” lanzo la pregunta a la persona más cercana a él “Invito la próxima ronda de cerveza y pizza.”
Llevaba un par de minutos mirando al castaño jugar contra repetidos contrincantes, cuando oyó como este presentaba un nuevo reto. Ginevra tomó un trago de su cerveza y se levantó tranquilamente del cómodo sillón dedicándole ahora una ladina sonrisa a su contrincante. “¿Seguro que quieres perder?” comentó mientras tomaba un palo y frotaba tiza en su punta. “Encantada acepto la cerveza y pizza gratis” agregó sonriendo divertida. Hasta ahora no se había dado cuenta de quien era el muchacho, y ella esperaba que él tampoco.
frejalundgren:
Rió ante la queja de la castaña y sintió que su día ya había mejorado. Le encantaba pasar tiempo con Ginevra y agradecía que fuera ella a quien debía acompañar y no una princesa que la tuviera de sirvienta. Enganchó su brazo con el de la castaña luego de ser arrastrada unos pasos y caminaron ahora sí, al mismo ritmo. La castaña elevó ambas cejas y la miró divertida. — Menos mal que lo aclaraste, ya estaba buscando mi gas pimienta para tirarle al que te había puesto un dedo encima —miró a su alrededor y lo único que divisaba eran trajes, vestidos y sonrisas de cortesía. Frunció el ceño al oír el siguiente comentario y ahora sus orbes buscaban a los demás integrantes de la familia. Al ser dama de compañía, Freja se había apegado bastante a la familia Thygesen y era bastante sobreprotectora con todos pero no podía negarse a sí misma que siempre tuvo una especie de crush con los hermanos de Gin—. Recuerda que siempre puedo hacerme pasar por la servidumbre y meterles cucarachas en las camas, o las maletas. Tú solo dime el país y les mandaré el regalo de bienvenida —bromeó. Freja no sería capaz de hacerle algo así a nadie, a menos que se lo mereciera… muchísimo. Tenía que ser hija de Hannibal Lecter para que la castaña hiciera algo tan malvado—. Si no me equivoco no hay nadie en la sala de juegos, podemos ir a jugar un poco al billar. Todavía me debes la revancha de la última vez —.
Comenzaron a caminar juntas, entrando por una de las puertas laterales y enganchando el hall principal del palacio. Era impresionante como los hombros de Ginevra se habían relajado ahora que se encontraba con Freja y no con todos esos desconocidos altaneros. Se dio cuenta de como su dama de compañía observaba a sus hermanos mayores y le dedicó una mirada de reproche, acusándola. “Tu deberías tranquilizarme y decirme que no se les arrojarán como las zorras que son...” comentó refiriéndose a las princesas recién llegadas y sin preocuparse por utilizar filtro alguno “...no mirarlos como si fuesen Adonis, Freja” la apuntó con un dedo acusador, haciendo un puchero con sus labios. La princesa danesa era más celosa de lo común con su familia, y ahora que su hogar se poblaría de decenas de muchachas con sus hormonas alteradas, aún más. “Llevan todas poco tiempo aquí, pero creo que ya estoy colocando a un par en mi lista negra. Más tarde te la envío así te encargas de sus regalos de bienvenida” agregó, mitad bromeando y mitad no. Al oír las siguientes palabras de la castaña, Gin rápidamente cambió de dirección, tomando el pasillo que las llevaría a la famosa sala de juegos. “¿En serio eres tan mala perdedora? Por lo menos acéptame una apuesta si volveremos a jugar” sonrió sugestiva, mirándola de reojo. “Ahora que hay tantos bombones por aquí creo que tengo algunas buenas ideas para ti, señorita”
octavics:
“¿A la cocina? Donde sea que haya comida soy feliz, tengo mucha hambre.” No pudo olvidar añadir un poco de exageración a su suplica, Octavia siempre sacaba las cosas de contexto pero lo que en realidad pasa es que la asfixian tantas personas y tantas cámaras. No es posible de saludar a todos y dar entrevistas. “Ni siquiera estoy cerca de toda la algarabía y me estoy poniendo grave, Ginevra.”
“Por aquí entonces, tendrás un tour exclusivo digno de envidiar” comentó jocosa mientras se dirigía a las puertas principales. Sus hermanos estaban junto a ellas, charlando tranquilamente con un par de guapas muchachas que no paraban de echarles miradas devoradoras. Al pasar junto a ellos, Ginevra les sacó el dedo del medio, sin importarle ser vista por las demás personas presentes. “Luego te presento a mis hermanos si es que aún no los conoces, creo que Seier te está mirando demasiado” agregó a la vez que entraban, justo para ver como el hermano del medio clavaba sus orbes en su acompañante. “Bueno, ¿que tal el viaje?” miró a la irlandesa por sobre su hombro, interesada en la respuesta.
lordern:
Los príncipes de su nación se encontraban saludando a otras personas pudientes, y por sus mismas indicaciones permitieron que Ernesto diese una vuelta por el lugar. No quiso alejarse demasiado por si le necesitaban, tampoco deseaba entrometerse con la realeza y por ese motivo buscó un sitio poco concurrido donde las voces ajenas no hacían tanto eco. Una voz femenina le habló, el hombre se giró para encontrarse con una mujer que daba la impresión de no ser parte de las damas de compañía, era muy evidente por sus expresiones que debía ser alguien importante, como era obvio. El moreno sonrió de lado ahora sin mirar fijamente a la contraria. ❛ Estoy al tanto de la entrada, Su Alteza. Solo busco un poco de aire libre. ❜
La castaña ladeó un poco su cabeza en dirección a su acompañante y se dio cuenta de que no la había mirado a los ojos. Está en un jardín, La recepción se estaba llevando a cabo en el jardín delantero del palacio, el cual era lo suficientemente amplio como para servir de recibidor para las familias reales que ese día estaban llegando. “¿Más aire libre? Supongo que se habrá dado cuenta de que está en un jardín...” dejó la frase sin terminar, siendo que no sabía como dirigirse al hombre. Si hubiese sido de la realeza, Ginevra lo hubiese recordado, siendo que pocas veces olvidaba una cara; pero estaba más que segura de que no tenía a un príncipe en frente. “Ginevra Thygesen, un gusto” se presentó de repente, esperando obtener lo mismo por parte de él. Odiaba no saber con quien estaba tratando.
mzfalcone:
Se había separado del grupo por apenas una fracción de segundo, dejando a sus damas de compañía —que no parecían cumplir con su trabajo— y a los escoltas reales a unos cuantos metros de ella, pero haciéndoles una señal a estos últimos de que no se iba a alejar tanto. Y no mintió, no realmente. Sus pies se deslizaron por el suelo de mármol hasta que escuchó una voz femenina en su dirección. Se volteó casi de inmediato, infinidades pardas en dirección a la contraria, la que reconoció en cuestión de segundos. ¿Cómo no hacerlo? Su nación presidía la junta. “Aún no quiero entrar, estoy — observando el lugar. Buen día, princesa Ginevra. No espero que me conozca, soy la princesa Mía de la casa Zaldívar Falcone de Chile. Es un gusto.”
El acento de la muchacha llamó realmente la atención de la danesa. Era la primera vez que trataba con un ciudadano chileno y había oído muchas cosas buenas de ellos. Sonrió un poco mientras cruzaba sus brazos sobre su pecho, descansando sus orbes fijamente en la castaña. “Es un lugar lindo, ¿no es así?” no quería parecer altanera o egocéntrica, pero debía admitir que el Palacio Real de Dinamarca, a pesar de su antiguedad, era mundialmente conocido por su belleza y su arquitectura. “Sé quien es usted, princesa Mía. Pronto podrá darse cuenta de que soy la peor de sus anfitriones, pero por lo menos me sé los nombres de quienes nos visitan” comentó, mientras una sonrisa ladina aparecía en sus labios. “El gusto es todo mío, bienvenida a Dinamarca” a pesar de que era sabido que Ginevra odiaba la situación que se estaba llevando a cabo en su hogar, no creía que esa pobre muchacha se mereciese una mala bienvenida, nadie se lo merecía.
kwounprincss:
La princesa restregó las manos en su vestido una vez más diluyendo el sudor que de ellas emanaba. La prensa podría asegurar que Sun era una chiquilla pretenciosa que amaba llamar la atención, lo cierto es que solo era una chiquilla pretenciosa que se sentía desfallecer al ver grandes multitudes de reporteros y gente de alta alcurnia. No podía hacerlo, y no lo iba a hacer. No le sorprendió en lo absoluto que sus hermanos no se dieran cuenta de su partida y si lo hicieron, agradecía que sus padres los educaran para no hacer espectáculos por pequeñeces. Deambulando por su propio mundo se permitió olvidar sus ansiedades, hasta que la abrupta realidad -disfrazada como una chica bonita- le hizo materializarse de nuevo en el mundo real. ❝¿Te refieres al lugar donde hay un gran letrero que dice entrada? ❞ cuestiono en un evidente tono sarcástico deteniendo su andar para mirar a la fémina ❝ menos faranduleo y un poco de lo que está tomando el tío de allá es justo lo que busco ❞ agregó dibujando en su rostro lo más parecido a una sonrisa ❝ ¿sabes dónde puedo encontrar un poco de eso? ❞
Ginevra rápidamente pudo deducir de qué familia era la muchacha a la cual había interrumpido, no costaba demasiado si se le prestaba adecuada atención a sus rasgos y acento al hablar. Sonrió un poco al oír las palabras de la castaña. Por supuesto, la danesa ya se le había adelantado y ya iba por su segunda copa de champagne. “Veo que te gusta el sarcasmo, ¿eh?” comentó mientras daba un sorbo de su copa y dirigía sus ojos hacia donde ella indicaba que estaba el hombre del que ahora hablaban. Sonrió encantada, feliz de encontrar una compañera para relajarse un poco. “Allí hay un mozo con un par de copas de vino” indicó con un movimiento de barbilla. “Pero si lo que quieres es champagne, puedo coseguirte un poco, en realidad esta copa se la quité a mi hermano cuando no estaba atento. No le gusta que beba demasiado, es un maldito aguafiestas”.
anesalek:
Todo el mundo era consciente de que Aneska poseía una vejiga en demasía pequeña y que consumir tantas bebidas a lo largo de un viaje considerado duradero nunca era una buena idea. Sin embargo, para la húngara menor resultaba irresistible cuando todos los líquidos coloridos le parecían atractivos a la vista. Claro, siempre terminaba arrepentida cuando su visita al baño se veía retrasada por los pequeños obstáculos que se presentaban en cualquier camino que tuviese que recorrer en algún determinado momento. Por eso, al llegar a su destino y verse amenazada por todos aquellos rostros familiares, hizo todo lo posible para separarse discretamente y buscar así un camino rápido y corto que le permitiera acercarse a su objetivo principal. Al verse sorprendida por la voz femenina que la obligó a encogerse en su propio lugar, giró el rostro y frunció los labios con ligereza. “Tengo muchísimas ganas de ir al baño y creo que no resistiré otros veinte saludos más,” explicó, pestañeando un par de veces. “¿Podrías guardarme este secreto, por favor?”
Ginevra abrió mucho los ojos al ver como sorprendía a la rubia. Había visto a la muchacha bajar del lujoso auto acompañada de sus hermanas, aunque ahora se encontraba sola. Al escuchar la rápida explicación que le daba, la danesa sonrió ladina, divertida. “No creo que sea necesario que ande diciendo por qué te escabulliste por allí” dio un par de pasos hasta quedar por delante de la fémina, mirando en dirección a la entrada del palacio. Dada la pose de su acompañante, rápidamente pudo darse cuenta que no estaba mintiendo. “Por aquí es el baño, solo espero que tengas que hacer la numero uno y no la dos, sino tu familia te extrañará por aquí” bromeó mientras comenzaba a caminar, esperando que la rubia la siguiese.
catrina:
Fue tomada por sorpresa por la fémina, súbita interrupción que llevó a la joven a detener en seco su precavido andar, como quien acaba de ser atrapado con las manos en la masa. Con su desorientada mirada escondida detrás de las lentes oscuras de sus gafas de sol, buscó en la oscuridad de su vista guiarse por la dirección en que la voz opuesta provenía. Titubeó, llevando a su tórax el bastón que entre los dedos de su diestra sostenía, un hábito que inconsciente realizaba cuando la inhibición la asechaba. Una fina curva se dejó vislumbrar sobre sus labios. Si bien la idea de evadir el espectáculo que estaba segura se llevaba a cabo en la entrada principal sonaba tentadora, era su inexistente conocimiento de las instalaciones lo que ocasionaba que le tomase más tiempo orientarse. “No estoy por impactar contra una pared, ¿verdad?”
Al notar la situación que se llevaba a cabo frente a sus ojos, Ginevra se sorprendió bastante. No había tratado nunca en persona con la fémina, pero sabía de quien se trataba. Su familia llevaba semanas hablando de quienes los acompañarían para la reunión, y que una muchacha ciega estuviese en la lista no podían pasarlo por alto. “Lamento haberte asustado, en serio” se disculpó rápidamente, dando un par de pasos en dirección a la princesa Portuguesa. Sonrió un poco, relajándose. “Y no, por suerte aún está en el jardín delantero, Su Alteza” agregó, mientras suavemente la tomaba por los hombros y la ayudaba a dar vuelta hacia donde su familia se encontraba con la de Gin. “Si sigue derecho un par de metros, se topará con su familia” la castaña olvidó de presentarse ella misma.
thcalevangie:
regresaba del paseo que había emprendido por los jardines, su curiosidad le había picado lo suficiente los pies como para que se dignara a recorrerlos. al ver que los reyes de dinamarca se encontraban recibiendo a quién sabe qué familia, la dueña de cabellos cobrizos procuró evitar aquello, ingresando por otra puerta que también otorgaba el ingreso al castillo. la voz de la princesa la sorprendió, provocando que se girara sobre sus talones. “oh, huh… —lo sé. pero ya he ingresado por ahí una vez y creo que fue suficiente.” le regaló una sonrisa, llevando un mechón de su cabello detrás de su oreja antes de que sus avellanas volvieran a encontrarse con la mirada ajena. “¿crees que a alguien realmente le guste todo eso?
Hizo una mueca al ver mejor de quien se trataba. Ginevra y su familia ya habían dado la bienvenida a la muchacha antes, y la danesa se había confundido completamente. “Lo siento, te confundí con una de las princesas de Inglaterra” explicó tranquila, bebiendo un poco de la copa que llevaba en manos. “Desde atrás eres muy parecida a ellas, debes admitirlo” sonrió un poco y dedicó una rápida mirada hacia atrás, donde sus hermanos charlaban amenamente con las cuatro muchachas y estas solo se reían, como si los hombres fuesen los más graciosos del mundo. “Creo que a ellas les gusta, sino ya hubiesen escapado como lo he hecho yo” contestó a la pregunta de la princesa. “Supongo que tu eres de las mías, quienes prefieren pasar desapercibidas en ese tipo de cosas”.
“¡Annikki! ¡¿Annikki, dónde estás?!” gritó, caminando por los jardines del palacio y observando todo a su alrededor con detalle. “Disculpa, ¿de casualidad viste un hurón?” le preguntó a la primer persona que vio, esperando que tuviera respuestas. “Tiene un pequeño collar de cascabel.”
“En serio, ¿qué es esto, un zoologico?” acostumbrada a prácticamente no ver animales en su hogar, que de repente aparecieran todas estas personas y que más de la mitad hubiesen traído sus mascotas le molestaba bastante a la princesa. En ese momento, una mota de pelos marrón pasó velozmente por entre sus pies, provocando que la castaña pegara un grito. “Creo que es esa cosa”.
prettyp-rince:
“Que linda la Ginny tan preocupada.” Comentó atreviéndose a utilizar un sobrenombre hacia la princesa, sus casas se conocían desde hacía un tiempo, eran aliadas y el príncipe lograba recordar a la princesa, levemente, era parte de algunas memorias de su infancia pero lo hacía. “Pero ya saludé a tus padres y a la prensa, me gusta el faranduleo, ¿que te puedo decir?” Comentó encogiéndose de hombros sonriente. “No me digas que no te acuerdas de me. Me romperás el corazón si así.”
Una sonrisa se le escapó a la muchacha al oír como le decía el príncipe colombiano. Por supuesto que se acordaba del muchacho, y realmente más de la cuenta. Hacía un par de días su madre le había mostrado un par de álbumes familiares y entre las fotos habían un par que ambos compartían. “No es preocupación, Felipe, es aburrimiento” sentenció la castaña. “Y obvio que me acuerdo de ti” puso los ojos en blanco y luego agregó: “Debes entenderme, no es divertido pasarse la tarde completa de un sábado dando bienvenidas y estrechando manos. Me merezco un descanso”.
aren-denmark:
Siendo el hijo mayor y heredero, era su deber mantenerse junto a sus padres en el momento que cada invitado fuese llegando. Era grato observar a toda la familia unida, hacía tanto no lograba que todos su hermanos estuviesen en un mismo lugar por más de media hora. Con una enorme sonrisa, que demostraba lo feliz que el muchacho estaba, siguió recibiendo a los huéspedes hasta que notó como su hermana menor se retiraba de ahí. Con un simple —Ya vuelvo— Se alejó hasta llegar con Ginevra “¿Ahora haces el trabajo de los guardias?” Bromeó con la misma, cruzando sus brazos, pudiendo relajarse.
Al oír la conocida voz a sus espaldas, perdió la atención que mantenía sobre la persona que había visto escabullirse. Se dio la vuelta y miró al mayor de la familia, arqueando una de sus cejas en su dirección. “Es más divertido que el nuestro, debes admitirlo” comentó tranquila mientras dedicaba una rápida mirada a sus padres, quienes ahora daban la bienvenida a la realeza de Colombia. “¿Dices que se darán cuenta si dejamos a Seier solo con ellos? En serio, no pienso volver allí. Me duele el rostro de tanto sonreír” agregó haciendo una mueca.