Wii
-dice corriendo por el parque dando saltitos con su disfraz de conejito-
"¿Pero qué hace ese conejito corriendo por ahí? No te vayas tan lejos, Lisa." Le advirtió, dejando de lado su libro y vigilando a la pequeña.
art blog(derogatory)

@theartofmadeline
★
almost home
The Stonewall Inn
untitled

bliss lane
Claire Keane
h

oozey mess

Love Begins

❣ Chile in a Photography ❣
Monterey Bay Aquarium

tannertan36
One Nice Bug Per Day
🩵 avery cochrane 🩵
RMH
NASA
Today's Document
"I'm Dorothy Gale from Kansas"

seen from Germany

seen from United States
seen from Singapore

seen from United States
seen from Jordan

seen from United States

seen from United States

seen from United States
seen from Indonesia

seen from United States

seen from South Korea

seen from Vietnam
seen from United States

seen from Malaysia
seen from United Kingdom
seen from Bangladesh
seen from Germany
seen from United States

seen from Vietnam
seen from Nepal
@biitchofthewest-blog
Wii
-dice corriendo por el parque dando saltitos con su disfraz de conejito-
"¿Pero qué hace ese conejito corriendo por ahí? No te vayas tan lejos, Lisa." Le advirtió, dejando de lado su libro y vigilando a la pequeña.
"She's like... my daughter. And I'm her father, because her biological one is a total asshole and I hate him."
Algo en esos cabellos ondulados y oscuros como una cueva la tenían dudando de su memoria, pero al fin y al cabo era la única Liz que podría tener ese cabello tan único. — ¡Tada!— Dijo sin humor ni emoción más que simple sarcasmo haciendo referencia a un show. — Gracias por ello, Liz — Continuó apartando la muleta de las manos ajenas — ¿Es ahora cuando debo darte explicaciones o estás muy apurada como para darme algún tiempo?— Preguntó con la esperanza de no tener que relatar otra vez sobre su accidente y su recuperación, habían sido unos años difíciles, la silla de ruedas, Andrew, las peleas con Santana y ahora había por lo menos comenzado a recuperar algo de su independencia. Podía recordar cierta fiesta donde ella y Liz habían compartido un beso, nada raro, nada que fuera a lograr un escándalo, pero no había mejorado su relación. Se llevaban algo mal, tal vez una negación a compararse y notar que estaban posicionadas en lugares equitativos, pero Melody era ciega como topo para ello y no sabía si algún día podría ser simpática con Liz, en contraposición allí estaba ella, sentada frente a la ojiazul sin siquiera atreverse ni contenerse ningún insulto o broma pesada, ya no más.
Era en estos momentos en los que se daba cuenta lo muy recluída que había estado. Harta del drama y de la gente, de sus preguntas y su simple presencia, la pelinegra se había entregado completamente a los estudios, sin ver a nadie y sin dejar que nadie la viera. Era tan extraño volver a encontrar gente de aquél pasado, que a veces parecía ser tan lejando y otras, tan cercano. Habían sido dos años, después de todo, pero sin dudas todo podía cambiar. "De nada, supongo." Levantando los hombros, le entregó la muleta. Aún estaba un tanto sorprendida por el paradero de la morena, jamás se la había imaginado trabajando en una taller de autos. Debía admitir que sí le daba cierta curiosidad saber cómo había terminado ahí, pero no iba a pedirle que se lo contara. "No me debes explicaciones de ningún tipo, López. Si quieres contarme puedo fingir que te escucho, y si no, no tengo problema en irme." Su respuesta vino en el tono que la había acompañado toda la vida; desinteresado, molesto, con un toque de sarcasmo.
Miró de arriba a abajo al barista, agradeciendo que no estaba en su uniforme; a pesar de que sabía que no podía ser tan difícil cumplir con pedidos de café como él lo estaba haciendo parecer. "Me agrada poder decir lo mismo de ti" dijo volviendo a la chica. "Cuéntame tu historia ¿Cómo continuó?"
"El reloj sigue corriendo y aún no tengo mi café." Negras como el carbón, sus uñas chocaban a un ritmo apurado contra la superficie del mostrador, apurando al muchacho detrás de él. "¿Qué te diré? Me mudé con Emily y ahora todos creen que somos un matrimonio gay, entré a Ashford y estoy estudiando ciencias forenses, y me he topado con una serie de cafeterías mediocres con café de cuarta y empleados incompetentes. ¿Y la tuya?"
Quinn reconocía esa voz, era la hija adoptiva de su padre, con la que nunca había tenido una buena relación. No pudo evitar rodar los ojos al escuchar la amenaza de la chica "Tal vez si lo pidieras con más amabilidad lo harían más rápido ¿No te da miedo que decidan escupir en tu café?" Miró al barista quien veía a la castaña completamente asustado, desde que Quinn la había conocido, Liz siempre había tenido esa aura amenazante.
Rodar los ojos fue completamente inevitable, al igual que el gruñido que emitió al hundir los hombros. ¿Saldría alguna vez de ese infierno? Tomando un respiro profundo para encarar a su queridísima hermanastra, Liz se volteó. "Pero mira lo que trajo el viento..." Por no decir camión de la basura, "¿Honestamente? No, ¿Sabes qué me da miedo? El odio que te tiene el peluquero. El agua oxigenada no te queda." Respondió, fingiendo una sonrisa. "¿Qué quieres, Fabray?"
Bueno...
debo terminar la lista de biberes- suspira -Y llevar a Lisa al parque a jugar un rato- se ríe -Dios no se como lo haré para ir a clases esta semana- murmura tomando a su hija en brazos.
"Hey, ya sabes que si necesitas ayuda, me tienes aquí." Le recordó, metiendo sus manos en los bolsillos delanteros de su pantalón. "Aún que eso implique llevar a Lisa al parque y ser social."
-Caracoles- Alison estaba demasiado preocupada porque ultimamente encontrar a Aggie era cada vez más dificil, el felino gris habia resultado todo un experto en eso de desaparecer sin razón alguna. -¿Alguien ha visto un gato gordo y gris?- preguntó desesperadamente por la calle a todas las personas que se topaba.
Una diminuta sonrisa se formó en los labios de la pelinegra, mientras que alzaba sus hombros ligeramente. "Sí, he visto gatos así, Alison. ¿Sabes lo comunes que son?" Una de sus cejas se alzó, mientras que sus ojos se fijaban en la pequeña rubia. "No me digas que perdiste a tu gato de nuevo."
You said I was great! You said that I could be great, you said we were destined to be together! You said it to the world, and you said it to me and I wish you never had because you did not mean any of it!
Peyton Sawyer (via onetreehilllove)
#1
Ayudada con muletas, recomendación del doctor, Melody caminaba o mejor dicho se trasladaba como podía por la ciudad. Las personas la miraban con lástima, a veces la chocaban y detestaba de sobremanera que aquello sucediera ¿Qué sucedía con todos? No esperaba compasión de absolutamente nadie pero mínimo una pizca de respeto que le pudiera dar la seguridad de que no tendría que tambalearse para volver a tener en su poder el equilibrio. Estaba sentada sobre un banco frente a la mecánica donde trabajaba, comiendo un sandwich normal de albóndigas porque simplemente eso hacía en su descanso, estaba bien hasta que un idiota en bicicleta pasó por delante suyo y logró alejar su muleta lo suficiente como para que no pudiera alcanzarla ¡Asombroso, gran mediodía! — Disculpa — Dijo sin quitar la vista de su muleta — ¿Podrías darme aquello? No puedo andar sin las dos — Le dijo con falsa amabilidad pero no quería ofender a nadie y quedar como una idiota sólo para poder caminar.
Bien, con tres horas de laboratorio y una de teoría de anatomía finalmente terminadas, la pelinegra podía por fin sentir su descanso. La próxima clase la tenía hasta en la tarde, lo cual representaba cinco horas para poder relajarse. Y comer, especialmente comer. Si quería llegar temprano al apartamento, lo mejor sería tomar el atajo, aquel callejón donde quedaba un taller mecánico. Definitivamente tenía que pasar por ahí, la carga de libros no le permitiría irse por el camino largo sin quebrar uno de sus huesos o torcer su espalda. Acomodando su pesado bolso en su hombro, la muchacha se bajó del metro para llegar a la parada y caminar a su apartamento. Cerca del taller, un idiota en bicicleta le pasó demasiado cerca, casi haciéndola perder el equilibrio. "Estúpido," murmuró, y de no ser por el frío le hubiese tirado alguno de sus libros en la cabeza. Una voz la distrajo nuevamente, y solo porque ese preciso día se sentía menos mala, se detuvo a recoger la muleta de la muchacha. "Ten." La sorpresa que se llevó al ver a quien le pertenecía fue enorme, sin exagerar. "¿Melody?"
Enarcó sus cejas, escondiendo una pequeña risita entre sus labios. Casi sentía que se había olvidado de su constante ira que soltaba ante todos… Aunque bueno, ellos siempre se habían llevado bien. Le sonrió y se encogió de hombros. "Bueno, eso es probablemente porque ya no estoy en Yale." Rió, esperando que de verdad ese barista se diese prisa. "Me transferí a Columbia este año… Apenas tengo unos días aquí. Le miró. “¿Tú que hiciste de tu vida?” No pudo evitar preguntar, curioso.
Se volteó lo suficiente para poder ponerle atención a su ex-compañero de colegio, tomando interés en sus palabras. "¿Ya no? Vaya, no sabía." Encogiéndose de hombros, la pelinegra se cruzó de brazos. "Con razón no te había visto antes. Entonces estás más cerca de la familia, ¿No? Supongo que eso es algo bueno." Hasta donde tenía entendido, los St. James se llevaban bien, pero era mejor no asumir sin fundamentos. "Espero que esa orden esté lista porque te quedan sólo segundos" Le reiteró al muchacho del café, desviando la mirada por unos breves segundos, antes de devolverla a la de Seth. "Pues no tengo mucho que contar, estoy viviendo junto a Emily y Lisa, y he estado ocupada con la universidad. Estoy en Ashford estudiando ciencias forenses."
zlatan-morgan-rp:
En vez de quemar el lugar te sugiero probar algo nuevo, ven- la tomó del brazo y sonrió a las personas de ahí dando las gracias y le extendió un vaso con café negro- Pruébalo- le invitó mientras sonreía.
Estaba a punto de protestar, pero el contacto entre la mano del moreno con su brazo la dejó absolutamente perpleja. Sólo podía ver al muchacho y preguntarse cómo demonios se atrevía a siquiera dirigirle la plabra, ni hablar de tocarla. "Tienes tres segundos para soltarme." Declaró, con toda la seriedad del mundo y completamente petrificada. Sólo se movió para tomar el café.
”¿Demasiado dulce para ti, West?" En el fondo sentía un poco de lástima por el poco capaz empleado "La señorita siempre cumple sus promesas, sobretodo aquellas que involucran una pila de cenizas, si yo fuera tu ya estaría trayendo su orden y la mía”
Volteándose ante la familiar voz, la ojiazul no pudo evitar una sonrisa. "Demasiado dietético, esto es Splenda." Rodó los ojos, posicionando una mano en su cadera para reafirmar su estatus dominante frente al barista. Asintiendo con orgullo ante las declaraciones de la super estrella que tenía a su lado, no dudó en levantar una ceja para intimidar aún más al pobre muchacho. "Y apúrate, porque te queda un minuto y treinta y cuatro segundos." Le recordó, chasqueando sus dedos. Devolvió su mirada al muchacho, "St. James. Siempre es todo un placer verte."
¿liz eres el padre de lisa??????????????por eso se llama lisa verdad????!!! es decir que tienes pipi''?? #iluminatticonfirmed
Demonios. Demonios, me atrapaste. ¡Es verdad! ¡Soy el papá de Lisa! Tengo pene y maté a John F Kennedy en 1963. También se a dónde queda el área 51 y todo lo que hay en ella.
You know what matches black? Black. Why waste time with all those other colors?
Bueno, yo no te digo que hacer pero Emi se moriría si su mejor amiga le da un infarto o peor la meten a prisión por matar a una empleada inepta - sonríe - Te compro yo un café.
"Hace dos segundos me dijiste qué hacer, Aranda." La sonrisa sarcástica no podía faltar, pero en momentos de estrés como en el que estaba, no podía ni pensar en no hacerla. "Me las arreglaría perfecto en prisión, además se admiten las visitas así que todo bien. Pero va, si quieres comprarme un café entonces no te voy a detener."
Levantó una ceja, sorprendida de que hayan hecho un error tan espantoso. "No, a mi me han dado el mío bien, pero no pensé que existiera alguien tan inútil" Rodó los ojos y vio al barista, quienes las veía algo asustado. "Esperemos que no tarden más en darte tu orden bien." Sin poder evitarlo, sus ojos se desviaron al pecho de la chica, para después regresar la mirada a su cara. "Perdón." Rió
Cruzando los brazos sobre su pecho, la pelinegra suspiró. "Tienes suerte, hace un rato vi a un señor quejándose también por el mal servicio. No creo que vuelva acá, ni yo tampoco." Lo último fue una afirmación, especialmente dirigida al muchacho detrás del mostrador. Cuando devolvió su mirada a la muchacha, no pudo evitar rodar los ojos al verla fijándose en sus atributos. "Descuida," repuso mientras suprimía una leve sonrisa, "suele suceder. Soy Liz."