Una vez que logramos diferenciar cuando los lĆmites son en realidad emocionales y no intelectuales: las posibilidades se vuelven infinitas.
CuĆ”ntas veces declinamos planes o proyectos a futuro porque no nos creĆamos suficientes para emprender semejante tarea.
CuĆ”ntas veces creĆmos que no estĆ”bamos hechos para āesoā.
CuĆ”ntas veces dejamos de hacer lo que en verdad querĆamos hacer por creer no poder.
Reconociendo nuestros ā presentes o ausentes ā privilegios y siendo conscientes del modelo matemĆ”tico de tiempo y espacio, es posible que ante las preguntas anteriores se formulen respuestas tales como: porque no contĆ”bamos con las herramientas fĆsicas, con los materiales a nuestra disposición, con los medios necesarios para conseguirlo, con la capacidad intelectual, etc.
Una maƱana escuchando a un polĆglota contando cómo el humano logra aprender a ser fluido en mĆŗltiples idiomas -algo que alguna vez asumĆ trataba de un intricado y misterioso secreto mĆ”gico reservado para unos pocos- aprendĆ algo mĆ”s significativo que la adquisición de reglas gramaticales universales o tips para mejorar en la pronunciación, aprendĆ que cuando se trata de adquirir nuevos conocimientos o dominar nuevas disciplinas: los lĆmites no son intelectuales, sino emocionales.
Es una premisa que, cómo todas las premisas, es casi imposible adaptarla a todos los aspectos de nuestra vida, asĆ como a todas las personas que habitan este mundo. Pero lo que sĆ pude descubrir fue que si trasladaba esa misma premisa a otros aspectos, era posible adaptarla como solución a varios problemas sin resolver que yacĆan presentes en mi vida.
Hablo de esos problemas cuyo gĆ©nesis suelen provenir de la famosa estrella de Hollywood, la muy aclamada āZona de Confortā *inserte aquĆ aplauso de las masas*. Esos problemas o limitaciones que agregando una dosis intensa de pensamiento y cuestionamiento - y otras veces muchas horas de terapia - resultan casi triviales e inconclusos.
Todos poseemos nuestras propias limitaciones emocionales, nuestra tarea es descifrarlas.
No pretendo que de un dĆa para el otro, luego de leer este escrito, todos salgamos a la calle sin limitaciones como Bradley Cooper con su pastillita, si no que considero que:
es un paso fundamental poder entender y aceptar que muchas veces lo que creemos que no podemos hacer -por los supuestos impedimentos- son nuestros miedos hablando por nosotros.
- NDM

















