seen from Malaysia

seen from United States
seen from China
seen from United States

seen from Türkiye

seen from Bahrain

seen from T1
seen from United States

seen from United States
seen from T1

seen from United States
seen from China
seen from Malaysia
seen from United States
seen from Spain
seen from China
seen from United States

seen from United Kingdom
seen from United Kingdom

seen from Malaysia
Una vez que logramos diferenciar cuando los límites son en realidad emocionales y no intelectuales: las posibilidades se vuelven infinitas.
Cuántas veces declinamos planes o proyectos a futuro porque no nos creíamos suficientes para emprender semejante tarea.
Cuántas veces creímos que no estábamos hechos para ‘eso’.
Cuántas veces dejamos de hacer lo que en verdad queríamos hacer por creer no poder.
Reconociendo nuestros – presentes o ausentes – privilegios y siendo conscientes del modelo matemático de tiempo y espacio, es posible que ante las preguntas anteriores se formulen respuestas tales como: porque no contábamos con las herramientas físicas, con los materiales a nuestra disposición, con los medios necesarios para conseguirlo, con la capacidad intelectual, etc.
Una mañana escuchando a un políglota contando cómo el humano logra aprender a ser fluido en múltiples idiomas -algo que alguna vez asumí trataba de un intricado y misterioso secreto mágico reservado para unos pocos- aprendí algo más significativo que la adquisición de reglas gramaticales universales o tips para mejorar en la pronunciación, aprendí que cuando se trata de adquirir nuevos conocimientos o dominar nuevas disciplinas: los límites no son intelectuales, sino emocionales.
Es una premisa que, cómo todas las premisas, es casi imposible adaptarla a todos los aspectos de nuestra vida, así como a todas las personas que habitan este mundo. Pero lo que sí pude descubrir fue que si trasladaba esa misma premisa a otros aspectos, era posible adaptarla como solución a varios problemas sin resolver que yacían presentes en mi vida.
Hablo de esos problemas cuyo génesis suelen provenir de la famosa estrella de Hollywood, la muy aclamada “Zona de Confort” *inserte aquí aplauso de las masas*. Esos problemas o limitaciones que agregando una dosis intensa de pensamiento y cuestionamiento - y otras veces muchas horas de terapia - resultan casi triviales e inconclusos.
Todos poseemos nuestras propias limitaciones emocionales, nuestra tarea es descifrarlas.
No pretendo que de un día para el otro, luego de leer este escrito, todos salgamos a la calle sin limitaciones como Bradley Cooper con su pastillita, si no que considero que:
es un paso fundamental poder entender y aceptar que muchas veces lo que creemos que no podemos hacer -por los supuestos impedimentos- son nuestros miedos hablando por nosotros.
- NDM
¿Saben cuál es el error de enfrentar a un mentiroso?
Que cuando te rebelas, porque te cansas, y los empiezas a confrontar, te etiquetan como el villano y se victimizan. Y de repente te vuelves el culpable de todas sus desgracias. Porque ellos son inocentes. Porque tú si tenías que ser el pendejo que se aguantaba todo sin derecho a defenderte. Te defiendes y entonces se ponen mansos. Y te empiezan hacer creer que eres el malo.
Es por eso que lo mejor que puedes hacer es... no hacer nada. Aléjate. No sigas respondiendo a sus ataques pasivo/agresivos. No les des bola. Deja que los mentirosos sigan llorándole a quienes quiera. Quienes creen en ti no necesitan que les pruebes nada.
Tú sigue siendo feliz ahora que ya no están en tu vida. No te preocupes por los que se alejaron creyendo en ellos, tarde o temprano el patrón se repite en sus relaciones. Ojalá que no. Ojalá que cambien. Ojalá que por fin encuentren la verdadera felicidad que tanto anhelan. Ojalá que consigan la compresión (de verdad, sin fachadas) que tanto necesitan. Pero eso ya no es tu problema.
Ocúpate de tu felicidad actual. En los que están a tu lado porque conocen las verdaderas intenciones de ellos, porque saben lo que viviste, porque también lo experimentaron, porque (en ocasiones) fueron testigos. No estás solo. Y NO necesitas perseguir a los que se fueron con ellos.
Déjalos ir también.
Que les vaya bonito y que dios los cuide.
Tú sé feliz.
Tried making my first comic
Patrones
En los últimos cuatro años me fui dando cuenta de todas las mentiras que me decías. De cómo tergiversabas todo a tu conveniencia para que yo terminara ciegamente de tu lado. Lo hice, lo hice de corazón porque creía en ti al principio. Pero poco a poco fui captando cómo me aislaste de todos y disfrutabas mi odio por los que te hacían sentir mal, porque te validaba, porque estaba de tu lado.
¿Cuál era la necesidad?
Mi odio hacia todos esos que, según tú, te lastimaban, sí, era auténtico. Mal infundado, pero auténtico porque te defendía.
Una sola mentira basta para poner en duda una vida entera. Ojalá recuerdes cuál fue la primera, porque buena memoria si tienes. Los mentirosos deben tenerla.
Después de que quedé sola, amargada, preguntándome mil veces por qué seguías en fotos sonriente con los mismos por los que llorabas semanas antes diciendo que te lastimaban, alegando que eran tus “amigos”, empecé a preguntarme: ¿Qué estoy haciendo?
La pregunta me hacía ruido en la mente, pero no le presté atención. Te traje a mi otro grupo de amigos y conocidos. Muchos viendo tus conductas conmigo me preguntaron varias veces: Oye, ¿Por qué te trata así?
Incluso mi familia lo notó.
Incluso mi pareja lo notó.
Pero no les presté mucha atención porque; es que “su carácter es así”.
El tiempo pasó en esas mismas conductas, y yo siempre fui cobarde para responderte.
Hasta que por gracias de la vida, volví a reanudar viejas amistades comunes que tú te habías encargado de alejar de mi. Y empezamos a atar cabos.
Esa noche, cuando una te confrontó, que te quedaste como cachorro regañado, quedé tan sorprendida de que hubiesen hecho eso que no lo creía (especialmente esa persona, que también había vivido las mismas microagresiones de tu “carácter”, y se te rebeló ¡El impacto de la noche!). Entonces tomé valor, me animé, y cuando pregunté por qué me tratabas como lo hacías me dijiste “Lo hago a propósito, para ver si reaccionas”, fue... Wow.
Ese fue el segundo golpe. Y ahí el veneno se rompió entre nosotros.
Sabes que no es mentira, hay testigo. Cierto, bloqueaste a esa persona y estoy segura que te saltaste esos detalles a contar con tus nuevos amigos. Ya hablaremos de eso más adelante.
Íbamos en que me tratabas a los golpes a propósito para que reaccionara. Cierto. Entonces comenzaron los ataques mutuos, la tensión, los intentos de ponerte dócil cuando yo estaba como animal herido y no quería nada. Cuando no fui capaz de terminar todo por las buenas por no hacerte daño, pero igual terminé haciéndolo. Terminamos atacándonos mutuamente, sin tregua. Fingiendo que todo estaba bien, pero en el fondo no lo estaba.
Seguiste con las mentiras. No te preocupes, me enteré de casi todas y por eso decidí alejarme de ti.
Me costó. Me costó un mundo seguir. Seguir y hacer lo que me gustaba, estar con las personas que quería y expresarlo libremente sin pensar en lo que tú pudieses sentir. Eso a pesar de que tú si profesabas por todas partes lo feliz que estabas con esa otra persona que bastante mal te hizo. Y de la que te advertí. Mira que el tiempo siempre me da la razón. Tú sabes el resto de la historia que yo no sé. Porque a ti sí que te encanta publicar todo lo que te pasa para que te conforten públicamente.
Hoy, repites el mismo patrón con tus dos nuevos amigos. Me di cuenta que ahora soy yo la que está en el lugar de los que te “lastimaban”, y tus dos nuevos amigos están en mi lugar de hace cinco años. Es curioso cómo le profesas amor y cariño a uno de ellos cuando bastante que hablaste mal del mismo, y te quejaste, y usabas connotaciones despectivas (no lo digo solamente yo, tengo bastantes testigos)... Jamás se me olvida tu cara de asco y repudio cuando te dije que te parecías a una de ellas por lo que estabas usando y te enojaste como si te hubiese ofendido: “¡Asco! ¡No!” y casi te pones a llorar de la rabia por la comparación. Pecado capital.
¿Y ahora? Esa persona te compadece, te cura las heridas, incluso tú le dices “best friend”. Escupe para arriba. Siempre terminas arrimado a los que te “caían mal”. Siempre terminamos complaciéndote.
Igualmente me sorprende como le profesas amor a personas que maldijiste, y le agradeces por seguir ahí...
Wow.
¿Ya me deseaste la muerte también? No te preocupes, a la persona que se la deseaste, jamás se lo dije. Me da mucha vergüenza que se enteren hasta ese punto de ti. Aún te sigo protegiendo... al menos en eso. Pero sé lo que tu mente es capaz de pensar, así como sabes lo que es capaz de pensar la mía.
Sí. En mis momentos del pasado hice mal por ignorarte, por responder de la peor forma a tus agresiones cuando debí ser más inteligente y entenderte. No echarte a un lado, si no enfrentarte. Y entonces hablar honestamente para alejarnos. Porque ni yo creía ya nada de lo que tú decías, ni tú tenías intención de hacer algo al respecto, sólo continuar en el mismo patrón. Para que tú no sufrieras, ni para que yo sufriera. Pero el orgullo en ambos fue mayor.
Que me digas que las manipulaciones sólo vinieron de mi parte es una gran mentira. La manipulación siempre fue bidireccional. Chernobyl se quedó pendejo con nuestra toxicidad. Al menos yo lo admito, tú sigues creyendo que eres la única víctima. Fuimos víctimas y victimarios entre nosotros, no te hagas de locos. Deja de repetir el bendito patrón.
No. No soy una persona correcta ¿Quién realmente lo es? Pero mis confesiones contigo sobre mis pensamientos más oscuros te los dije a ti, no se los comenté a los demás para que lo andes profesando. Lo que me quejé de ti con las personas incorrectas (y como me arrepiento de haber arrastrado a esas dos personas a nuestro círculo vicioso... debí confiar sólo en los que ya sabían como realmente eras y no los que cayeron como yo, hace cinco años, contigo) fueron ya lluvia sobre mojado. Evidentemente ya lo sabes, y con honestidad, me alegra que lo sepas. Espero que te lo hayan contado con toda mi rabia y dolor del momento cuando les confesé aquellas cosas. Lamento demasiado no haber actuado mejor, y no haber alejado a personas que nada tenían que ver con este problema. En eso sí fuiste bien inteligente. Aprovechaste mi rabia para trepar y afianzar tus raíces y tener tu respaldo. Que imbécil que fui por no hacerle caso a tiempo a las que me dijeron que me alejara de ti. Terminé tratándolos peor cegada de rabia por como te aceptaban (¿Cómo no fueron capaces de ver lo que yo veía?), y no entendían que estaban en la fase 1 contigo. Sobre miel y hojuelas. Imbécil de mi. Inteligente tú. Vamos, acéptalo. No te pongas a llorar, sabes que es así. No soportabas la idea de que yo me abriera camino con otras personas, querías estar ahí y yo buscaba alejarme. El error más grande, no decirte. Sí, fue mi abuso y tienes toda la razón.
Ojalá que tus nuevos amigos sepan comprenderte mejor, no ahora al principio... El principio siempre es hermoso. Sí, risas, consuelo por tu pobre tú. Sino después, cuando entres en tus explosiones de celos, cuando quieras estar a juro en todo, ser el centro siempre. Yo no lo supe entender, sentí que invadías hasta asfixiarme. Me confundí. Sentí rabia porque conseguías todo con adulaciones y mentiras.
Sí. Tienes un reino, y riges allá como la etiquetas que te pusiste. No digo lo contrario. Ese fue el mundo que te construiste, el mundo que supiste agarrar y en tu mente lo ves de ese modo. No está mal, si eso te reconforta.
En un momento me importó. Ahora, ya no. Me resienta, sí, la imagen que pintaste de mi delante de los demás, pero es mi karma por haber hecho lo mismo contigo con esas personas. Sí, tu poder es mayor que el mío. Tus mentiras son más creíbles que mis verdades. No, espera, sí hay una verdad, eres el rey.
De las mentiras.
Y no tengo nada que refutar. Yo soy un total bufón por caer en ese círculo y no romperlo. No enfrentarlo.
Ojalá que dentro de ti, por debajo de ese “abuso psicológico” que te hice, recuerdes todas las veces que me hiciste lo mismo. Ninguno es santo en este entierro, my exfriend.
No juegues al pequeño niño herido. Somos adultos, y nos hicimos daño. Fuimos estúpidos. Y no fuimos capaces de enfrentarlo.
Mira nada más como seguimos diciéndonos las cosas. Por indirectas.
Sí que sí. Eres el espejo en el que me vi. Y ahora mismo soy el espejo en el que te ves ¿O no?
No, espera una vez más.
Esta vez, mi felicidad sí es genuina. La tuya no. Digas lo que digas, y eso es lo que te emputa. Porque de lo contrario lo hubieses dejado pasar, y hubieses continuado en el juego interno de amor y dolor con tus nuevos amigos sin fijarte más en mi.
¿Malparido? Oh sí, lo soy. Mi madre casi muere dándome a luz, y esa misma madre fue la que me dijo de ti “no me da buena espina”. Y yo todavía le dije; no, que va, son ideas tuyas.
Las madres siempre tienen la razón. Y la mía es maravillosa.
¿Egoista? Mucho. Ambos, no te caigas a mentiras. Bueno... ¿También te caes a mentiras contigo? Como sea, no fui lo suficientemente egoísta como para haberme alejado de ti a tiempo y no llegar a estos límites de desangre a los que llegamos. Porque ni tú ni yo nos lo merecemos.
¿Ser lastimero? Hasta yo me tengo lástima por haber permanecido tanto tiempo bajo el ala de tus palabras inciertas.
En fin.
Tenías que tocarme la tecla arrastrando a gente con la que jamás he tenido problemas para transformarlos en tus nuevos peones de batalla. Ya soy el nuevo objetivo de tu nuevo grupo. Patrones...
Ya olvídate de mi. Ya que no me agradeces ni una m... ¿Qué diablos haces aún viendo lo que hago si me eliminaste de todo? Te lo dije hace un tiempo, tu camino y el mío se fueron por distintas direcciones. No te dije por qué en ese momento, porque creí que estaba sobreentendido pero ahora sí te lo diré, porque ya que estamos en esas... Distintas direcciones porque yo no fui capaz de seguir fingiendo que no sabía nada, y tú no fuiste capaz de dejar de mentirme. Ya no tenía sentido.
Y aún así seguías y seguías lanzándome golpes en la distancia. Pero te los dejaba pasar porque no valía la pena responder a tus inmadureces ¿Para qué razón? ¿Herirnos mas?
Al final, cuando ya dije basta, decidí no preocuparme más por lo que tú pudieses sentir (Tú no lo estabas haciendo por mi de todos modos. Y date en los dientes con una piedra si lo niegas, porque todo eran indirectas. Yo no te eliminé porque simplemente no me hacía ruido ya, y honestamente me agradaban ver tus avances cuando no me atacabas... Es que uno es bien pendejo).
Hice lo mismo que tú hiciste con tu exbff, y eso fue lo que te gatilló ¿Verdad? Ah, es que cuando tú lo hiciste ahí sí todo era válido y cool, ahí sí no tenías el abuso psicológico abierto... Yo en cambio tenía rabia porque te fuiste con mentiras, no lloré porque mi rabia era mayor por las mentiras. Es que esto jamás hubiese pasado si no me hubieses inundado de mentiras y siempre mentiras y más mentiras. Y caí. Hice lo mismo porque dije basta, ya no me voy a seguir preocupando por ti. Mis amigos... con los que después de aclarar todo lo que tú generaste, sí me respetaban y yo los respetaba a ellos. Tú saca tus cuentas, sabes exactamente a lo que me refiero... Tienes excelente memoria selectiva. Y si no, espero que duermas bien con tu consciencia. Yo por mi parte la llevo tranquila.
Con lo que leí, veo que jamás te vas a detener, pero de corazón espero que lo hagas (después de esa sarta que te soltaste, espero que por fin hayas descansado de este abuso psicológico... “auxilio”). Ojalá no envenenes a tus nuevos amigos. Mira que son gente maravillosa a la que le tengo aprecio, no importa si ya me ven como un maldito perro y un “ser lastimero” por tu lengua. No les mientas, por favor. Diles siempre la verdad (no hables más de mi, déjame ir así como ya lo hice contigo). No los enmarañes en tus egocentrismos. Trabaja duro para mantener la imagen que les mostraste. Debe ser bien agotador mantener el personaje, pero haz el esfuerzo. No les mientas. Ya basta. No repitas patrones.
Por favor.
Sé que no vas a leer esto, pero ojalá te llegue algún día.
Bye.
pd. You make me the villain you cant live without (i remember you with this song now)
04/05/20
(primero y... ¿último?)
17 de Octubre
Sedúceme. Házmelo como solías hacérmelo, y tócame como solías tocarme. Bésame. Como si todas las lágrimas ya derramadas quedaran en el pasado. Enamórame. No te pido flores, ni chocolates. Ni cenas románticas ni besos bajo las estrellas. Solo anhelo la conexión que teníamos. En mis sueños, busco reencontrarla, y restablecerla entre nuestros corazones, aunque muy en el fondo sepa que la pérdida de la misma, es irreversible. Extráñame. Tanto como yo te extraño a ti, deséame. Con las mismas ganas que yo te tengo, abrázame. Imagina que los corazones rotos solo son producto de nuestra imaginación, y que todas las frustraciones que se interpusieron en nuestro camino, se desvanecieron. Ya no existen. Al menos, inténtalo. Porque si tú no puedes hacerlo, tendré que forzarme a irme. Y por primera vez en mi vida, –y en todo lo que se trata sobre ti– tomaré una decisión con la cabeza, y con los culos de botellas de whiskey vacías que has dejado tras tu partida. Si yo me voy, ya no quedará nada. Y aunque tú ya no mires para atrás, sé que tu corazón lo hace. Y si me voy, si comienzo a caminar, tu corazón, parará de latir. Y el mío, junto a él. -Palabras Sin Frenos
16 de Octubre
Cuando yo caminaba Por los húmedos Y verdes Caminos Entre los Frondosos árboles De los bosques Cuando yo corría Por los Céspedes Mojados Y mis pies Sentían cada gota Que había quedado Entrelazada con la tierra Cuando yo podía Hacer todas aquellas Maravillas Que para ti Son casualidades Yo era sano No tenía envidia No sabia apreciar El regalo Con el que había nacido Ahora, Que ya no me queda nada Que ya no puedo sentir la humedad A través de mis pies Ni las plantas Rozar mis piernas Me doy cuenta Que debí aprovechar Cada instante En aquellos bosques Y aquellos jardines Porque ya no puedo Ni caminar Ni correr Ni sentir -Palabras Sin Frenos