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Agates. Vintage postcard. From my personal collection.
Quiero
salir
bailar
explorar
estallar
empezar
conocer
vivir
llorar
besar
sentir
experimentar
reconocer
ver
escuchar
tocar
person: how are you feeling?
me: Nocturne in E-flat major, Op. 9 No. 2 by Chopin
Crisis prematura
Dentro de un año habré terminado mi carrera universitaria. Seré licenciada en periodismo y comunicación pública. Después de cuatro años y medio, una parte importante de mi vida habrá concluido. Estoy aterrada. No tengo idea de qué quiero hacer, a dónde voy, quién soy y cuál es la manera en la que lograré ser feliz, obtener dinero y serle útil a la sociedad. Estoy segura de que es posible encontrar el balance entre esas tres tareas tan importantes. Conozco personas que aman lo que hacen, viven de ello y aportan algo a la sociedad. Es posible.
Pero yo no sé quién soy. Solo sé que me gusta escribir y contar historias y que quisiera vivir de ello. No sé cómo. No sé si quisiera escribir en un periódico, en una revista, en un sitio web. No sé si podría escribir un libro, no sé podría vivir de mi pluma. Lo que más me da miedo es que creo que toda la idea que me hice de mí misma durante la carrera no es real. Yo no quiero ser una periodista que cubra temas políticos, que hable de corrupción, que ponga su vida en peligro, que se sepa de memoria el número de feminicidios en x estado, que trabaje hasta el cansancio y que no encuentre satisfacción, ni lectores, ni interés, ni un sueldo digno.
Admiro a los periodistas que han dedicado su vida a investigar y publicar sobre temas peligrosos. Algunos de ellos han sido mis profesores, pero no creo que mi camino esté ahí. Me apagaría por dentro. Las historias terribles que tienen que ser contadas tal vez no sean las historias que yo contaré. Pero ¿entonces qué haré? ¿qué tipo de periodismo haré? ¿seré periodista?
En este momento, desde mi inexperiencia y mi ignoracia pareciera que solo hay periodismo “de verdad” y periodismo “superficial” y ninguno de los dos me satisface. Puedo ver los claroscuros de esos tipos de periodismo pero no me quiero encasillar en ninguno.
Espero que dentro de un año tenga las cosas más claras o, por lo menos, haya dominado el miedo que me tiene paralizada. Sé que no soy la única persona en el mundo que se siente así. Pero me siento muy sola. Quisiera que alguien me guiara, quisiera hablar con la Brenda del futuro y que ella me dijera por dónde empezar. Pero esas cosas no pasan. Así que tendré que confiar en mí. Primero debo calmarme porque dentro de mí hay un río revuelto que no me deja ver el fondo con claridad. Después debo confiar y actuar. Seguro que habrán días malos y otros muy buenos. Probablemente no tengo ni idea de lo que me espera y al final las cosas se acomodarán. Eso espero.
Toda profesión es importante. Jamás me tomaré a la ligera nada que tenga que ver con el periodismo o lo que sea que haga. Jamás. Pero tampoco estoy dispuesta a renunciar a mi felicidad. Amo el mundo en el que vivo y puedo sentir todo el dolor y la injusticia que hay en él. No voy a ignorarlo, pero tampoco voy a salvar al mundo. Mi poder esta en mi cotidianidad, en las acciones de cada día, en mis motivaciones y pensamientos. Ahí reside todo el poder que tengo y que es enorme. Solo quiero encontrar mi brújula y encausarlo. Solo quiero ser feliz.
Entrevista: Antonio Verdín
Brenda Sánchez Núñez
Fotos: Antonio Verdín
Antonio Verdín es un fotógrafo tapatío que hace retrato urbano. Tiene 21 años y ya casi termina la carrera de diseño industrial. Se interesó por la fotografía en 2010 cuando tomó un taller de foto digital en la preparatoria. Empezó tomando fotos en conciertos cuando tuvo su primera cámara réflex. También le gusta la fotografía análoga. Sus redes sociales suman más de 6,000 seguidores y Tumblr lo destacó como spotlight photographer.
Personas que tengan alguna cámara réflex y que estén dispuestas a hacer sesiones fotográficas para publicarlas en sus redes sociales, hay muchas. Cuentas de Instagram con fotos de chicas que posan y a las que se les aplican filtros bonitos, también. Pero las fotos de Antonio no me parecen igual a las del montón. Llama la atención su serie “.txt” en la que le añade de texto a los retratos para compartir alguna particularidad sobre la modelo o su sesión de fotos. Además, ocasionalmente convierte sus fotografías en divertidos GIFS o su hermana, que es ilustradora, las interviene.
Llego al café en el que nos dimos cita y me sorprendo al darme cuenta de que Antonio es una persona tímida. No es algo que esperaba de alguien que tiene el talento para tomarle fotos a chicas que muchas veces conoce el mismo día de la sesión fotográfica. Se sienta en el sillón rojo frente a la mesita que nos separa y me dice que es la segunda vez que lo entrevistan.
¿Cómo definirías tu fotografía? Estoy en proceso de definir lo que hago. Realmente no tengo algo muy establecido todavía. Aún no podría definirla.
¿Quiénes son las mujeres que fotografías? Al principio eran amigas con las que salía a tomar fotos. Pero a partir de que empiezas a crecer en las redes sociales hay gente que te habla para trabajar contigo. A partir de eso empecé a fotografiar seguidoras de redes sociales. Principalmente usuarias de Instagram que no conocía.
¿Por qué crees que haya tantas mujeres que quieren ser fotografiadas? Pienso que la gente tiene su ego y le gusta ser vista a través de la fotografía. Al principio me preguntaba ¿para qué quieren las fotos? Les gusta salir bien y que la gente diga “qué bonita foto”. La gente quiere ser vista. Es una necesidad humana sentir que le agradas a la gente a partir de lo que ven. Pero si yo fuera una chica tal vez no buscaría a alguien que me tomara fotos.
¿Por qué te gusta más fotografiar mujeres que hombres? He intentado fotografiar a hombres. Una vez fotografié a un amigo que hace música y me gustó porque tenía un sentido que era promocionar lo que hace. Pero casi no me gusta fotografiar hombres porque es más difícil que proyecten algo. Las mujeres tienen miles de maneras de vestirse, miles de maneras de arreglarse y los movimientos se dan muy naturales en ellas. No encuentro tanto movimiento en los hombres. Soy muy poco de dirigir las poses. Trato de tomar las fotos y ya. Con los hombres siento que se ve más posado.
¿Qué tipo de mujeres te buscan para que les tomes fotos? Todas tienen un estilo parecido para vestirse, tienen entre 20 y 25 y la mayoría son usuarias de Instagram.
¿Cómo es el proceso de conocer y fotografiar a una persona el mismo día? Me he dado cuenta que primero se meten a mis redes sociales y me dan algunos likes, después me mandan un mensaje y nos ponemos de acuerdo para vernos. Entonces trato de platicar para romper el hielo y saber quién es, qué hace. Tengo una libreta en la que anoto algunas cosas que me dicen y que creo que son interesantes o me dan risa. Y después tomo las fotos. Siento que cuando conoces un poco a alguien ya puedes tomar más de ellas que si sólo les tomas las fotos y se van.
¿Te has enamorado de alguna de ellas? Una vez. Me causó problemas. Prefiero evitar esas cosas. No interesarme de más en las personas porque a veces sólo buscan ser fotografiadas y publicadas y ya. Me gusta mucho hacer amigas pero no enamorarme de mujeres a las que le tomo fotos.
¿Quién decide cuál será la locación? Yo. Casi siempre fijamos un punto que no le quede muy lejos a ninguno de los dos, nos vemos ahí y caminamos. Escojo el punto de partida y ahí veo qué nos puede interesar a los dos y buscamos algo que nos guste. Me gusta mucho la colonia Santa Tere, por las fachadas y el tipo de colonia que es, San Juan de Dios y lugares que cuenten cómo es la ciudad. No me interesa que estén muy bonitos o limpios, si no que se muestre cómo es la ciudad. Hay quienes buscan una locación que no parezca Guadalajara pero a mí me interesa que se refleje la ciudad.
Pienso que también su outfit es protagonista de las fotos ¿ellas deciden que ponerse? Cuando me contactan me fijo en su perfil de Instagram para saber si lo que usan normalmente me va a servir. Yo no les digo qué ponerse. Me baso en que su manera de vestir es parecida a lo que publican en sus redes. Les digo que usen lo que usarían un día normal. A veces exageran, a veces es algo que no me esperaba. Pero no les digo qué usar.
¿Qué opinas del trabajo de fotógrafos como El Hartista? No creo que esté mal, es un medio de expresar algo. Siempre va a haber público para todo. Si su público lo recibe bien, está bien. En algún momento pensé en hacer ese tipo de fotos pero al intentarlo no me sentía cómodo. Mi tirada es la actualidad, cómo son los jóvenes ahorita, lo que hay en la ciudad. Mi tirada no es algo tan sexy porque a veces siento que sólo utilizan eso para ganar más seguidores.
¿Tu fotografía no tiene un tono sensual? Antes lo tenía más. Actualmente siento que no lo tiene. No trato de que sea sensual.
¿Quién fue la primera mujer a la que fotografiaste con este concepto? Mi ex novia.
El fotógrafo Pedro Meyer dice que no comprende por qué los jóvenes sienten nostalgia por el mundo de la fotografía análoga que no les tocó. ¿Qué opinas sobre eso? Yo siento que es la experiencia de hacer algo que no te tocó y que lo puedes aprovechar y explotar de una manera en la que no se explotaba antes. A mí me gusta cómo se veían las fotos de antes. Realmente no lo hago mucho. A veces compro un rollo y me dura un mes. Pero me gustan los resultados, creo que por eso me llama la atención. Es un resultado diferente al de la fotografía digital.
¿Cuál es el proceso de edición de tus fotografías? Soy daltónico, entonces tomo las fotos en blanco y negro. En ese momento me interesa más la iluminación, los colores pasan a segundo plano. Las tomo en RAW y veo los colores hasta que las paso (las fotografías) a la computadora. Mi proceso de edición consiste en retocar los colores hasta que creo que quedan bien con la luz.
¿Tu popularidad se debe totalmente a las redes sociales? Sí. Actualmente ves algo en internet y si no te gusta se te va a olvidar al día siguiente, si te gusta lo vas a recordar una semana y si te gusta mucho lo vas a seguir. A veces así se acumulan los seguidores aunque deje de interesarles lo que haces.
¿Cuál es el lado malo de las redes sociales? La acumulación de información. Algo que puede interesarte, puede dejar de tener valor cuando lo ves en tu feed y después ya no lo recuerdas. Todos nos estamos encargando de producir y producir y producir imágenes sin preocuparnos por qué sentido tiene producir tantas imágenes. Eso es muy malo.
¿Cada cuánto haces sesiones fotográficas? Trato de hacerlo una vez por semana. Si lo hago más me enfado, si lo hago menos siento que lo necesito. Una vez por semana se me hace bien.
¿Qué tiene que hacer alguien que quiere incursionar en la fotografía y destacar en un contexto en el que cualquiera con una cámara y una red social produce imágenes? Antes yo no lo creía, pero ser tú mismo y hacer tus propias cosas. Porque si tratas de copiar a los demás te encasillas en la tendencia de sólo producir imágenes bonitas que no provocan sensaciones. Veo que muchos imitan a la gente de otros países. Buscan esos escenarios y esa ropa o ese estilo. Están tratando de imitar algo que no tienen. Está chido como propuesta y a la gente le va a interesar porque se parece a algo que no está aquí pero no estás haciendo algo realmente propio.
Pronto vas a dar un workshop de fotografía junto con Rodrigo Álvarez (@rrodalva) y Moisés Bautista (@moisesbautistaproject), otros dos fotógrafos de Guadalajara. ¿Por qué se llama “Taller de basura”? Surgió de una broma entre mi amigo Rodrigo y yo. [Risas] Siempre nos criticamos porque él sólo le toma fotos a hombres y yo sólo le tomo fotos a mujeres. Un día me dijo “Ya tomas puras fotos feas, voy a hacer un taller y vas a entrar gratis”, me lo dijo de broma. Entonces hice un cartel y le puse “Taller de basura” impartido por Rodrigo. Lo publiqué y él lo compartió. Mucha gente le empezó a preguntar si era en serio y querían meterse. Entonces le dije que si la gente estaba interesada lo hiciéramos. Y se le quedó el nombre por la crítica hacia las redes sociales y a la producción de imágenes sólo por hacer que es como generar basura.
¿Qué va a pasar en el Taller de basura? Queremos hablar de nuestra experiencia, de lo que nos inspira y que la gente tome de eso lo que le sirva. Es muy poco humano no convivir con la gente a la que le tomas fotos. En el taller queremos hablar de eso, que la gente se dé cuenta a partir de lo que hemos hecho, de que sus fotos pueden ser más que una captura, que pueden ser un momento que te cuente algo. Que se logre ver algo más que sólo la foto.
¿A dónde quieres llegar con la fotografía? Quisiera llegar a tener mi propia revista o algo así. Estoy a la expectativa de ver a dónde me puede llevar. Quiero terminar mi carrera y ver si me voy a dedicar más de lleno a la foto o al diseño. He pensado en combinarlos y ver qué pasa.
Redes sociales de Antonio Verdín
Tumblr Instagram Facebook
Collage #2 Quiero conocer todos los verdes
Collage #1 “Lugares”
Instagram: brenda.sancheznunez
México está lleno de lugares que me cautivan, estos son algunos de ellos.
Convento de Santa Ana en Tzintzuntzan, Michoacán
Julio 2016
Payaso buena onda en el centro de Morelia
Mezcala, Jalisco 2016
Vendedoras de sombreros en Pátzcuaro, Michoacán.
Sobre amor y rupturas
El amor crea la ilusión de pertenencia. Creemos que somos dueños de la persona que amamos o que nosotros le pertenecemos al otro. A veces, ese sentido de pertenencia puede ser el más dulce, el que significa que hay alguien que tiene acceso a nuestra intimidad psicológica y física, a nuestro tiempo, a todas nuestras facetas. Es un sentido de pertenencia que viene dotado de una gran responsabilidad. Y también existe la pertenencia en el sentido de controlar al otro según lo que nos convenga. De ser quien le permite o no, ser de alguna u otra forma, hacer una u otra cosa. Pero la realidad es que nunca somos dueños de nadie que no seamos nosotros mismos. Ni siquiera cuando hubo un anillo, una boda, la compra de una casa o un embarazo de por medio.
El amor es en gran medida sentimiento, emoción, besos, sexo, regalos, mensajes de buenos días. Esa es una parte emocionante y fácil a la que nos gusta dedicarle miles de películas, libros, poemas, canciones, obras de teatro, etc. Pero no lo es todo.
El amor también nace cada día con nuestra decisión de seguir compartiéndonos con alguien más. Aunque no nos detengamos a pensar “hoy también quiero estar con ella o con él” siempre estamos tomando esa decisión.
Cuando llega el momento de terminar una relación, sea cual sea la razón, volvemos a poner los pies sobre la tierra. La realidad nos ataca, no nos da tiempo para asimilarla pacíficamente, no avisa que viene, nos golpea y noquea. Sobre todo si nosotros no somos los que decidimos que ya no queremos compartirnos con el otro. Es un trago amargo, largo, que pasa lentamente por nuestra boca y por nuestro esófago hacia el estómago. Y ahí se puede alojar por un tiempo. Hace estragos, nos carcome, nos aniquila, nos deja débiles. Pero está ahí esperando el siguiente paso: salir de nuestro sistema.
Ese no es un paso fácil. Implica perdonar, y perdonar es uno de los actos de amor más grandes. Sobre todo cuando hubo algún tipo de traición, decepción, infidelidad u otro problema similar que llevó la relación a su fin. O cuando la otra persona se ha recuperado más rápido y ya tiene otra pareja.
Entender por qué sufrimos puede ayudar mucho a superar el dolor. La magnitud de lo que sentimos es directamente proporcional a la felicidad que nos generó el compartirnos con el otro. O tal vez es directamente proporcional a la dependencia que desarrollamos. El dolor significa que renunciamos (por decisión propia o la del ser amado) a algo que nos hacía bien, o que al final ya nos hacía mal, pero que era parte de nuestras vidas y echó raíces profundas en ella. El dolor significa que vendrán modificaciones en nuestro día a día. Tenemos miedo del futuro incierto. ¿Alguna vez volveré a amar de esta manera? ¿Alguna vez podré confiar de nuevo en alguien? ¿Alguna vez volveré a creer en el amor? ¿Acaso no soy suficientemente guapa, delgada, adinerada, inteligente, atenta y por eso me dejan? ¿Podré estar sola?
Ojalá hubiera un manual preciso que indicara paso a paso cómo perdonar e ir eliminando la incertidumbre y el dolor. Pero no lo hay. Cada caso, cada historia, es diferente a todas las demás. Las respuestas yacen en nuestro interior . Ese que ha quedado plagado de recuerdos, de preguntas, de dolor. Ahí, en algún lugar en medio del caos se encuentran las respuestas. Hacer introspección y racionalizar los sentimientos es tarea difícil. Se dan tres pasos hacia delante y dos para atrás. Se pasan cinco días malos y uno bueno. Esto es lo que la psicología llama duelo. Y el duelo es parte inevitable de este largo proceso de desenamoramiento, de desapego, de dejar ir.
El que llora, el que acepta que sigue amando, el que se sabe frágil, el que perdona a pesar de todo, el que le desea lo mejor al otro (aunque eso signifique una nueva pareja), el que tiene la fuerza para no sentirse abandonado, minúsculo, reemplazable, desechable, el que tiene el valor de decir la verdad o de escucharla… ese es el que logra perdonar.
El perdón es la prueba más grande de amor y saca el veneno de nuestro sistema porque aceptamos lo que ha pasado, hacemos el recuento de los daños, ponemos las cosas en su lugar y ya no le deseamos mal a nadie. No nos quedan ganas de escuchar explicaciones, de saber del otro, de reclamarle, de herirlo, de volverlo a enamorar, de que no las pague.
El perdón es un pedazo de tierra firme al que llegamos después de nadar contra corriente sin descanso. Al fin podemos rendirnos, no más lucha. Bajamos la guardia. Y curiosamente, en ese pedazo de tierra sólo está la persona que importa más en nuestras vidas, a la que debemos de atender con cariño y paciencia siempre, y de la que nos hemos olvidado.
Llegar a ese pedazo de tierra no significa que volvimos a ser felices y todo se nos ha olvidado, que volvimos a ser los que éramos antes de conocer a quien hemos perdido, o que ya no extrañamos la presencia del otro. Significa que hemos tomado la decisión de ser felices sin importar cómo se encuentren las cosas. Sin anhelar el pasado, sin temerle (tanto) al futuro y sobre todo, sin responsabilizar a nadie de nuestros actos, de nuestra forma de ser y de las decisiones que tomamos.
Perdonar es amar(nos)
Catedral de Morelia
Niños en fuente de Villalongín
Morelia, Michoacán 2015
Parque Nacional Barranca del Cupatitzio
Uruapan, Michoacán 2016
Santuario de la mariposa monarca (Sierra Chincua)
Enero, 2016