“Hoy quise acordarme de ti un ratito porque quise y porque pude, porque han pasado casi dos años y es difícil creer para mí que todavía te recuerdo, y sí, tal vez ya no tanto como antes, que te encontraba entre las canciones y entre mis mismas metas (que son las mismas que tú escuchas y las mismas que tú planeas), pero lo hago, ¿y sabes? Fue lindo. Fue lindo pensarte hoy, porque aunque te sigo extrañando, tú eres feliz. Y sigo agradeciéndole a Dios que te haya puesto en mi camino de alguna manera, aunque hayas decidido irte, porque aprendí muchas cosas, a la mala; pero, las aprendí. Ya no me da miedo mencionar tu nombre, hasta lo gritaría. Ya no me da miedo verte ni evito que tu recuerdo me inunde la mente tan de pronto. Y es que me perdoné al fin y creo que significa perdonarte a ti también. Es verdad: te extraño todavía. Quisiera poder hablar de nuevo, decirte que hoy fue un buen día, que te quieras hacer el interesante e inteligente conmigo, vestir ese suéter tuyo que me queda tan grande y que desafortunadamente ya no huele a ti, que me des un beso cerca del cuello, que me abraces para jugar a tocar la guitarra en mi espalda, y juguemos a hacernos cosquillas… Sin embargo, lo perdimos. Dejé de buscar explicaciones, y dejé que el rencor se atorara hace rato para poder decir hoy en día que me siento bien por ti, que te quiero mucho y que te agradezco mucho hacerme feliz con tu llegada y hacerme fuerte con tu partida. Soñador, mi primer soñador: te llevaré en el corazón.”
1:04 pm. 21/07/2016.
















