“Ah, por fin te encuentro. Eres un travieso.” Bum había recorrido toda la cuadra buscando al cachorro fugitivo que perdió---a escondidas de su jefe, por supuesto---y, ahora que lo había hallado, podía respirar en paz. Cuando sintió una presencia a su lado, se giró lentamente y con el corazón en la garganta, imaginando ya el lío en el que se había metido. “Uh... Espero podamos conservar esto como un secreto entre los tres.”















