@kcastiel
la muchacha pasaba por la sala común de la mansión, para ir a la cocina, pero se detuvo al reconocer al muchacho castaño que se encontraba sentado en un sillón de espaldas a ella. Una sonrisita cuan niñita emocionada quiso posarse en sus rosáceos pero intervino apretarlos con su dentina y, esperando que sus pasos no se oyeran (tenía suerte de no estar con tacones en este momento), comenzó a acercarse sigilosa por atrás del chico y, así en segundos, se encontraba inclinándose a medida de que sus brazos lo rodeaban por el cuello, permitiendo que sus manos llegaron al pecho de él. Antes de llevar sus rosáceos, hasta el costado de su quijada, dejando que hicieran contacto con su piel. ‘ ¿ya te olvidaste de mi? ’ murmuró delicadamente contra su piel, para pasar a un tono casi aniñado en segundos, procediendo a reclinarse aún más, con el fin de poder ver las talladas facciones del joven pediatra, no sin antes preparar su mejor expresión apenada con sus cerúleos y, carmesíes a la par. ‘ ¿o aún estás enfadado y prefieres estar solo, señor gruñón? ’











