Julio Florencio Cortázar 26 de Agosto de 1914 - 12 de Febrero de 1984
Al igual que tantos otros escritores, Cortázar pasó su infancia en cama, preso de una salud caprichosa. Sin embargo, -hasta donde sabemos- es el único que completó una novela antes de los diez años y que permanece, hasta ahora, inédita. Un contraste maravilloso quiso que su cuerpo no dejara nunca de crecer al tiempo que su alma seguía siendo joven y rebelde y fue ese ímpetu el que lo impulsó a seguir la carrera de las letras, pero también a interesarse por el jazz y a emocionarse con el boxeo, deporte que narraba para la radio hasta que lo echaron por gritar de más durante las transmisiones. Ambas pasiones se filtraron sutilmente en su obra dotándola de un ritmo y una fuerza comparables a un solo cadencioso de Charlie Parker o a un derechazo contundente del Mantequilla Nápoles. Traductor, novelista, poeta, y sobretodo cuentista, su obra trajo un aliento refrescante a una literatura latinoamericana ansiosa por renovarse y que lo acogió amorosamente como a un hijo más del Boom. Enemigo de la solemnidad y con eterno corazón de niño, su novela cumbre tiene la forma de un juego. Uno tan simple que puede dibujarse en la banqueta, uno tan intrincado que dentro de sus líneas cabe el universo entero.
La cita que acompaña su retrato pertenece a “La Foto salió movida”, cuento que escribió en 1962.
Flor: Rosa
Texto de Carlos D. Álvarez











