Bella colaboración de Abraham https://www.instagram.com/ampersandnostromo/
Stranger Things

Discoholic 🪩

Origami Around

Kaledo Art
Claire Keane

titsay
tumblr dot com
No title available
dirt enthusiast
he wasn't even looking at me and he found me
Game of Thrones Daily

izzy's playlists!
PUT YOUR BEARD IN MY MOUTH

oozey mess
noise dept.
One Nice Bug Per Day
cherry valley forever
Sweet Seals For You, Always
macklin celebrini has autism
Monterey Bay Aquarium

seen from United States
seen from Saudi Arabia
seen from Austria

seen from United States
seen from Bangladesh

seen from Bangladesh

seen from Spain
seen from United States

seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from Malaysia

seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from United States
@lafloreriailustrada
Bella colaboración de Abraham https://www.instagram.com/ampersandnostromo/
"But he keeps his absent gaze, as if he were in the middle of a daisies meadow one placid morning".
Kazuo Ishiguro 8 de noviembre de 1954
Como buen músico, Kazuo Ishiguro escribe sobre el tiempo y la memoria. A finales de los setentas se mudó a un pequeño cuarto en Buxton, Inglaterra. Sólo llevaba una mochila, una máquina de escribir y una guitarra. Para entonces ya sabía de mudanzas y de nostalgia, sentimiento que estaría presente en sus historias. Nació en Nagasaki, donde vivió los primeros 5 años de su vida, de ese corto tiempo lo que recuerda con más añoranza es una gallina de juguete que le regaló su abuelo y que no pudo llevarse cuando partió rumbo a Inglaterra con su familia. Tocaba el piano y escribía canciones alimentando el sueño de ser músico, pero ya instalado en Buxton para tomar un curso de escritura creativa (él cuenta que cuando lo aceptaron en tal curso le dio un ataque de pánico que lo hizo escribir sus dos primeras obras), con la soledad y el silencio constantes se dio cuenta de que sería escritor, uno que escucha a Tom Waits y Leonard Cohen para desbloquear su mente. En el 2017 recibió el Nobel de literatura, mismo galardón que un año antes sería otorgado a uno de sus más grandes ídolos musicales: un tal Bob Dylan.
La cita que acompaña su retrato pertenece a: El gigante enterrado (The Buried Giant ), novela publicada el 3 de marzo del 2015.
Ilustración y texto: Madeline Jasso
Flor: Margarita
"In a dim age of water the brook sings loud from a rib cage of giant fern."
Elizabeth Bishop 08 de Febrero de 1911 - 06 de Octubre de 1979
La ubicación de la tierra prometida se encuentra bajo la "X" en el mapa. Una poeta de Massachusetts planea su próximo destino sin sospechar que haría escala en un lugar de Brasil, donde permanecería más de 15 años. Elizabeth conoció las vueltas del destino desde pequeña, antes del primer año su padre fallece y a los seis, su madre es internada en un manicomio, del cual no saldrá nunca, propiciando en Bishop un ir y venir durante toda su vida, así como un sentido de desarraigo que, paradójicamente, le proporcionaría identidad. Solitaria, de una auténtica timidez y sutil sentido del humor, declaró que "nunca antes alguien había recibido tanto por tan poco trabajo realizado”, al recibir uno de los muchos premios que le fueron otorgados (Pulitzer, The National Book Award). Su corazón, flechado por la arquitecta Lota de Macedo Soares y la promesa de enraizarse como un árbol en medio de la selva, lograron que Elizabeth Bishop finalmente conociera algo parecido a un hogar, antes de que el sueño se tornara lentamente en delirio, mientras los vasos de whisky se evaporaban.
La cita que acompaña su retrato pertenece a: Canción para la estación de lluvias (Song for the rainy season), poema publicado en The New Yorker, en Otcubre de 1960.
Texto: Leo Zelig
Ilustración: Madeline Jasso
Planta: Helecho
Efraín Huerta Romo 18 de junio de 1914 - 3 de febrero de 1982
Cipactli.- Cuentan que la primera flor que conoció Efraín Huerta fue la gardenia. Los orígenes cocodrilistas de uno de los hijos de la Revolución se sitúan en Guanajuato, en un Silao de azulísimo cielo. Oficialmente nació como Efrén y oficialmente tuvo siete hermanos, de joven adoptaría un octavo llamado José Revueltas, compartiendo ambos el amor por las causas sociales y las letras. Cuentan que sus inicios como poeta no fueron en la revista Taller, sino en las cartas de amor para conquistar a Mireya Bravo. Él, que hacía como que no sabía nada, hizo de todo y escribió de todo. Que dibujaba, que perteneció al Partido Comunista, que le gustaba el fútbol, pasear con sus hijos y la sopa de habas. Ahora imaginemos que el artículo sin terminar, contenido en la Remington de Efraín Huerta relataba la historia de su vida, no a modo de poemínimo (lo hizo antes en “Pequeño Larousse”). Tal vez un poema donde confiesa que él también era uno de esos Hombres del alba, y de la soledad, y de las Muchachas ebrias, y de la ciudad. Un poeta amoroso de Absoluto humor. Cuentan que un día el cocodrilo perdió la voz, pero ésta ya se había desbordado por todas las calles.
La cita que acompaña su retrato pertenece a: El amor, poema del libro Los hombres del alba, publicado en 1944.
Ilustración y texto: Madeline Jasso
Flor: Trigo (triticum).
"The sun is hot on my neck as I observe the spikes of the crocus. "
Edna St. Vincent Millay 22 de febrero de 1892 - 19 de octubre de 1950
Frases y paisajes célebres se encienden y apagan dentro de la memoria de la futura poetisa norteamericana mientras observa sus pies descalzos. Su madre carga un baúl lleno de libros y, bajo la sombra de un árbol, continúa leyendo historias a sus tres pequeñas hijas. La mayor de ellas, Edna St. Vincent o solo Vincent (como ella prefería que le llamaran), más tarde evocaría en su obra literaria los lugares que la rodearon desde su nómada infancia, mezclando la naturaleza de los paisajes que atesoraba por medio de los cinco sentidos. Un día Vincent se presenta en el Whitehall Inn, en Camden, cantando sus versos a la par que pulsa las teclas de un piano, despertando un enjambre de luciérnagas dentro del estómago de una imprevista mecenas, quien, sin pensarlo dos veces decide costear los estudios de la joven poetisa en el Vassar College. Vincent, primera mujer en ganar el Pulitzer, vivió intensamente y así también amó a hombres y mujeres (a veces de manera desbordada). Partió de este mundo anticipadamente, como una vela ardiendo: con una luz encantadora, por ambos lados.
La cita que acompaña su retrato pertenece a: Primavera (Spring), poema publicado en 1921.
Texto: Leo Zelig
Ilustración: Madeline Jasso
Roland Gérard Barthes 12 de noviembre de 1915 - 25 de marzo de 1980
Fue un lingüista, filósofo, escritor, semiólogo, dramaturgo y actor (durante su juventud mientras era estudiante). Quedó huérfano cerca de su primer año de vida, ya que su padre era marino militar que murió en combate. Se convirtió en uno de los fundadores de un nuevo tipo de semiología junto con otros grandes nombres de la tradición lingüística francesa como Derrida o Kristeva. Barthes más allá de los títulos rimbombantes y sus numerosos grados académicos podría ser considerado una especie de jardinero lingüístico. Un hombre dedicado a analizar la estructura del lenguaje con la rigidez del estudio científico; uniéndolo a lo orgánico de su experiencia individual y vital. Su obra es un gran jardín floreciente y bello, combinación del conocimiento científico y lo estético de lo vivo de la experiencia cotidiana. Fue tan importante el lenguaje para él, que, haciendo un autodiagnóstico afirmó que haberse enfermado de lenguaje y lo veía en todas partes. Esta situación es notoria en sus diversos estudios de las imágenes, como en el que resultaría ser su último libro “La cámara lucida”, ya que Barthes sería víctima de un accidente automovilístico mortal. Visto a la distancia el jardín que es la obra del semiólogo francés reúne al Thanatos y al Eros, las palabras y las imágenes, las raíces del lenguaje y las flores que de ello resultan, la literatura, la poesía entre otros tipos de lenguajes revisados y comparados en sus textos.
La cita que acompaña su retrato pertenece a: Fragmentos de un discurso amoroso (Fragments d’un discours amoureux), libro publicado en 1977.
Flor: Zueco de Venus (Cypripedium calculus)
Texto: Rafael Fernández Paredes
Ilustración: Madeline Jasso
Maria Wisława Anna Szymborska 2 de julio de 1923- 1 de febrero de 2012
Poetiza, madre, hija, ensayista, sencilla, racional y razonable, querida y querible. Sus ancestros desarrollaron actividades militares y otros de resistencia armada, aunque ninguno murió de amor, según lo asegura en su poesía la autora polaca. Tiene los récords de ser la literata más laureada de su tierra y su generación (incluido el premio Nobel de literatura del 96) y el de haber concedido menos entrevistas a lo largo de su trayectoria, quizá porque todo lo que necesitaba decir ya lo había plasmado en su poesía y en su columna literaria “Lecturas no obligatorias” en las que habla de toda clase de libros, los que elegía o los que la elegían a ella por recomendación, regalo o cualquier otra aparición frente a sus ojos. Szymborska era afecta a fabricar collages y tal vez su obra es uno solo, uno enorme. Pegando y superponiendo muchos objetos en una imagen: lo infinito y lo microscópico, el azar y la necesidad, lo político y lo poético bailan al ritmo de su poesía, sabiendo que la existencia de cada ser en el universo es reemplazable y al mismo tiempo cada ser es único e irrepetible.
La cita que acompaña su retrato pertenece a: Estoy demasiado cerca (Jestem za blisko), poema del libro “Sal”, publicado en 1962.
Texto: Rafael Fernández Paredes
Ilustración: Madeline Jasso
Árbol: Abedul (Betula alba)
Paul Benjamin Auster 3 de febrero de 1947
Por un suceso ocurrido en su infancia, Paul Auster lleva siempre un lápiz en su bolsillo. Para él cada libro es una música distinta. Percibe un sonido, después otro, la música se transforma en palabras y él las escribe; en unos años mostrará el borrador terminado de una nueva historia a su primera lectora, compañera y musa Siri Hustvedt. ¿Cómo suena un libro de Paul Auster? Porque, aquel niño judío de New Jersey que escribió su primera novela con tinta verde, lo que realmente hacía es iniciar una larga carrera como compositor de historias. Poeta, traductor, cineasta, novelista (él prefiere decir que es fabulador) y sobre todo, aficionado al béisbol y al Quijote de la Mancha. Como si se tratara de una pieza de Jazz, las historias suelen llegar a él de manera improvisada, inesperada, de esa misma forma la vida se presenta a sus personajes y aunque por momentos parece que el autor escribe sobre sí mismo, en realidad está contando la historia de todos, de “cómo se siente estar vivo.”
La cita que acompaña su retrato pertenece a: Fantasmas (Ghosts), novela publicada en 1986.
Ilustración y texto: Madeline Jasso
Flor: Lirio de los valles (Convallaria Majalis).
https://www.instagram.com/lafloreria_ilustrada/
Virginia Woolf 25 de Enero de 1882 - 28 de Marzo de 1941
Virginia Woolf sufrió desde niña lo que en aquella época era conocida como “melancolía excesiva”, para lo cual el doctor de la familia le recetó cuatro horas diarias de juegos en el jardín que servían de descanso a las clases que recibía de su madre. Ya de adulta, siguió distrayéndose de la literatura caminando por la campiña, saltando zanjas, trepando árboles y brincando cercas. No tuvo una educación formal, pero durante su infancia vio desfilar por la casa de sus padres a la flor de la literatura victoriana, que luego la recibiría con los brazos abiertos. Crítica, periodista, ensayista, editora, novelista; Virginia práctico magistralmente casi todos los aspectos de la literatura, por lo cual es difícil abarcar tanto el volumen como el alcance de su obra, no sólo por la vanguardia estilística con que renovó a la novela en lengua inglesa, sino también por el enorme esfuerzo ideológico que realizó para reivindicar el lugar de la mujer como una potencia creativa. No logró, sin embargo, deshacerse de ese exceso de melancolía que fue alejándola cada vez más de sí misma y de sus letras. Práctica como era, preparó cuidadosamente su última excursión. Caminó por la campiña, trepó un último árbol quizá y luego de llenarse los bolsillos con piedras, saltó la cerca final arrojándose a un río, donde se ahogó.
La cita que acompaña su retrato pertenece a “La Señora Dalloway”,
novela que escribió en 1925.
Flor: Flores de corte.
Ilustración de Madeline Jasso
Texto: Carlos D. Álvarez
Boris Vian 10 de Marzo de 1920 - 23 de Junio de 1959
Boris Vian llevaba una bomba de tiempo en el pecho desde niño. Tal vez por eso quienes lo conocieron decían que él era como un tic nervioso andante. Y es que Vian fue muchas cosas y muchas personas a lo largo de su vida. Se inventaba nombres, se inventaba profesiones y más que nada, se inventaba libros de principio a fin. Y música, inventaba música (cuenta la leyenda que alguna vez hasta tocó con Miles Davis o Dizzie Gillespie). Dueño de unas letras ricas en imaginación y personajes, escandalizaba y encantaba a la sociedad parisina que lo adoptó como uno de sus hijos predilectos y lo cobijó con la manta del surrealismo. Pero Vian no era un hombre de etiquetas, simplemente porque no había tiempo de ponérselas. Casi siempre era escritor o músico pero a veces también era actor o le daba por inventar aviones imposibles detrás de su escritorio en la Oficina de Comercio del Cartón, o salir a dirigir revistas musicales e improvisar solos de trompeta. Pero las bombas son cosas delicadas. Siendo un gran bromista práctico, Vian seguramente calculó con diversión el estallido final de la suya, que se produjo justo a la mitad del estreno de una de sus películas.
La cita que acompaña su retrato pertenece a “La Espuma de los días”, cuento que escribió en 1947.
Flor: Nenúfar
Ilustración de Madeline Jasso
Texto de Carlos D. Álvarez
Julio Florencio Cortázar 26 de Agosto de 1914 - 12 de Febrero de 1984
Al igual que tantos otros escritores, Cortázar pasó su infancia en cama, preso de una salud caprichosa. Sin embargo, -hasta donde sabemos- es el único que completó una novela antes de los diez años y que permanece, hasta ahora, inédita. Un contraste maravilloso quiso que su cuerpo no dejara nunca de crecer al tiempo que su alma seguía siendo joven y rebelde y fue ese ímpetu el que lo impulsó a seguir la carrera de las letras, pero también a interesarse por el jazz y a emocionarse con el boxeo, deporte que narraba para la radio hasta que lo echaron por gritar de más durante las transmisiones. Ambas pasiones se filtraron sutilmente en su obra dotándola de un ritmo y una fuerza comparables a un solo cadencioso de Charlie Parker o a un derechazo contundente del Mantequilla Nápoles. Traductor, novelista, poeta, y sobretodo cuentista, su obra trajo un aliento refrescante a una literatura latinoamericana ansiosa por renovarse y que lo acogió amorosamente como a un hijo más del Boom. Enemigo de la solemnidad y con eterno corazón de niño, su novela cumbre tiene la forma de un juego. Uno tan simple que puede dibujarse en la banqueta, uno tan intrincado que dentro de sus líneas cabe el universo entero.
La cita que acompaña su retrato pertenece a “La Foto salió movida”, cuento que escribió en 1962.
Flor: Rosa
Ilustración de Madeline Jasso
Texto de Carlos D. Álvarez
Flora Alejandra Pizarnik 29 de Abril de 1936 - 25 de Septiembre de 1972
Una confusión de patrias marcó la infancia de Alejandra con un tartamudeo que escondía la belleza de su voz; una crisis de acné, los rasgos de su rostro. Esas máscaras involuntarias, además de una marcada tendencia al sobrepeso que la persiguió toda su vida, la obligaron a ir escondiéndose dentro de sí misma desde muy joven, para salir solamente presa de la euforia que le producían las anfetaminas que le hacían más soportable el mundo. La íntima claridad de su obra es un testimonio del dolor que le representaba el simple hecho de estar viva y que trató de exorcizar en una palabra hermosa, precisa, a la vez. No es casualidad que su primer libro tuviera por título “La tierra más ajena” y que mostrara ya los temas que acompañarían toda su poesía: la soledad, el dolor, la infancia y la muerte. Se instaló en París para seguir la huella de Rimbaud y Mallarmé, guías ancestrales de los extraviados y fue en esa ciudad donde floreció su obra y finalmente encontró la voz que llevaba buscando desde que era una niña. Pero el dolor, el extravío y la soledad devoraban ya irremediablemente su alma. Regresó a la Argentina, patria que nunca fue suya, en busca de consuelo. Lo encontró finalmente después de contar, ya sin tartamudeo alguno, cincuenta pastillas de Seconal.
La cita que acompaña su retrato pertenece a “Exilio” poema que escribió en 1958.
Flor: Amapola
Ilustración de Madeline Jasso
Texto de Carlos D. Álvarez
Alfonsina Storni 29 de Mayo de 1892 - 25 de Octubre de 1938
Alfonsina contaba con diez años cuando su padre abrió una cafetería, “El Café Suizo”. Alfonsina atendía las mesas y seguramente escuchaba a escondidas las historias de sus clientes. De ahí viene tal vez esa capacidad tan suya para entender los más bellos, profundos (y también los más oscuros) sentimientos, esos que tanto buscaban los románticos. Como actriz, viajó por Argentina con una compañía teatral, atenta siempre a los movimientos del alma humana, que fue desgranando en sus primeros poemas, marcados por una desbordante sensualidad. Sin abandonar su obra poética, se dedicó a la educación y la dramaturgia, instalada ya definitivamente en Buenos Aires junto a su hijo Alejandro Alfonso. Es en esa época que conoce a Horacio Quiroga, con quien inició una tirante relación luego de que ambos, increíblemente, se robaran un beso por medio de una treta y un reloj. Ya como parte fundamental de la vanguardia argentina, Alfonsina comenzó a alejarse de sus temas más tempranos y apostó por las búsquedas formales arriesgadas que la situaron como una de las principales exponentes del modernismo latinoamericano. Sin embargo, fue un cáncer terrible, vertiginoso, el que la forzó quizá a decidir el titulo de su último poema, “Voy a dormir” ,para después arrojarse al mar.
La cita que acompaña su retrato pertenece a “La caricia perdida”, poema que escribió en 1920.
Flor: Narciso de poeta, Nomeolvides.
Ilustración de Madeline Jasso
Texto de Carlos D. Álvarez
Alberto Caeiro da Silva - Heterónimo de Fernándo Pessoa (¿) Abril de 1889 - (?)1915
La vida de Caeiro es casi un misterio integral. Sabemos que vivió gran parte de ella en una quinta en Ribatejo y que no llego más allá de la educación elemental. De ahí viene quizá la sencillez y eficacia de su poesía, del tiempo que seguramente pasó en comunión con la naturaleza y que lo llevó a practicar el paganismo, negando a un tiempo lo místico y lo esotérico. Objetivista feroz, decía que los poetas que buscaban el misticismo no eran más que filósofos enfermos atrapados en la empresa inútil de darle significado al universo. En medio del esfuerzo civilizatorio de la revolución industrial, Caeiro quería regresar al mundo de la naturaleza absoluta en que las cosas no tienen sentido íntimo alguno, pero al mismo tiempo, están dotadas de una enorme belleza. Su obra poética fue descubierta por Álvaro de Campos, quien se encargó de traerla a la luz y compartirla con el mundo. Sabemos también que Alberto Caeiro da Silva tenía ojos azules y que murió de tuberculosis en 1915, en Lisboa. El hecho de que todo lo anterior haya ocurrido solamente en la imaginación de Fernándo Pessoa, quien inventó a Alberto Caeiro en 1914 para que sirviera de maestro a sus posteriores heterónimos, no le resta un ápice de realidad a su historia.
La cita que acompaña su retrato pertenece a “Poema XXIX” escrito en 1914.
Flor: Tabaco ornamental
Ilustración de Madeline Jasso
Texto de Carlos D. Álvarez
Leonora Carrington 6 de Abril de 1917 - 25 de Mayo del 2011
La transformación de Leonora en hada surrealista comenzó en su niñez con la lectura voraz de los mitos celtas, llenos de espectros y brujos que le mostraron por primera vez ese “otro lado” que luego André Bretón supo reconocer en ella. Inquieta desde joven, Leonora tuvo una relación difícil con su padre, quien veía con malos ojos las compañías de su hija, que pecaban de una irrealidad terrible. Por ello, para traerla de nuevo al mundo de las formas, la internó en un psiquiátrico tan pronto Max Ernst, su primer amor, fue arrestado por los nazis. Cuentan que una terapia de electroshocks terminó por despertar a la bruja ancestral que la habitaba y que le prestó sus fuerzas para escapar de su prisión para llegar a Lisboa, refugiándose en la embajada de México, patria madrina del surrealismo. Conoce ahí a Renato Leduc, con quien arregla un veloz matrimonio para escapar del viejo continente. Ya instalada en México, comienza a concretar la obra mágica que tenía pendiente desde niña. Gran amiga de Remedios Varo, se interesó al igual que ella por la pintura como método alquímico. Pero los pinceles no le fueron suficientes para realizar la gran obra, por lo cual se adentró también en la literatura, entregando relatos de una potente carga simbólica y realizando un trabajo escultórico que a pesar de fundirse en bronce, esta sostenido de sueños.
La cita que acompaña su retrato pertenece a “Cuento repugnante de las Rosas” escrito en 1962.
Flor: Conejitos.
Ilustración de Madeline Jasso
Texto de Carlos D. Álvarez
Jacques Prévert 4 de Febrero de 1900 - 11 de Abril de 1977
Es fácil calcular la edad de Prévert. Nació junto con el siglo XX y dedicó su vida a escribir sobre sus absurdos y bellezas con una pluma irónica, divertida, pero siempre precisa. Y eso que de niño no le gustaba ir a la escuela y detestaba escribir. Como casi todos los jóvenes franceses que nacieron con el siglo, participó en la Primera Guerra Mundial. Como tantos otros, se volvió surrealista al regresar. Y un grupo menor se alejó del que pertenecía André Bretón en 1930, para buscar un jardín propio que sembrar con sus letras. Decidió hacer poesía con la voz de la gente de las calles y escribir con diversión y algo de melancolía sobre las cosas bellas y sencillas de la vida. De cómo llorar elegantemente sobre una taza de café con leche, por ejemplo. Algo de ese mal estudiante que fue de niño lo hizo postergar sus poemarios una y otra vez y luego publicarlos uno detrás del otro en 1946, cuando tenía -naturalmente- 46 años. Escribió para revistas, escribió para teatro, escribió canciones y lo último que escribió fue una película animada. Pero más que nada, escribió para las personas porque le gustaban mucho (y los gatos). Le gustaba ver a todos siempre libres y felices.
La cita que acompaña su retrato pertenece a “Para ti, mi amor”, poema que escribió en 1946.
Flor: Ojo de poeta.
Ilustración de Madeline Jasso
Texto de Carlos D. Álvarez
Sylvia Plath 27 de Octubre de 1932 - 11 de Febrero de 1963
Sylvia publicó su primer poema a la edad de ocho años. Se llamaba, sencillamente “Poema”. A partir de entonces y quizá como una forma de lidiar con la pérdida temprana de su padre, comenzó a escribir un poema diario. A los doce años ya tenía un cuerpo de obra sustancioso recogido en las páginas de “The Townsman”, un periódico local. Sin embargo, más que un talento precoz, Sylvia parecía tener prisa. Su primer año en la universidad trajo consigo con su primer intento de suicidio, al que se sobrepuso graduándose con honores para después pasar un tiempo en Londres. Fue ahí donde conoció a Ted Hughes, con quien vivió en Boston y tuvo dos hijos y dos años de doloroso matrimonio. Separada ya de él regresa a Londres, instalándose en un piso ocupado alguna vez por W. B. Yeats. Poeta, novelista y una dibujante más que correcta, la obra de Sylvia es a un tiempo íntima y universal, llena de secretas y dolorosas confesiones sobre el desasosiego que la acompañó durante toda su vida. Aconsejada por su madre sobre las ventajas de llevar un diario, se sirvió finalmente de Esther Greenwood en “La Campana de Cristal” para dejar una hermosa y terrible constancia de su lucha contra la desazón y la tristeza que, asfixiándola desde su niñez, apresuraron su decisión de terminar con su vida.
La cita que acompaña su retrato pertenece a “Cruzando el Agua”,
poema publicado en 1971.
Flor: Lirio
Ilustración de Madeline Jasso
Texto de Carlos D. Álvarez