Y me encantaría ir a visitarte, recorrer junto a ti nuevamente aquellos muros, aquellas paredes, aquellas escaleras por donde sueles correr, brincar, saltar e imaginar que cada obstáculo que superas te hace mejor y más habilidosa.
Acompañarte a recorrer las calles, disfrutar contigo lo mucho que amas montar en bici, lo mucho que te gusta jugar con el balón y, al final, sin remordimientos, comernos ese gran helado.
Me encantaría ir a visitarte y brindarte compañía en esas tardes de soledad.
Quisiera estar ahí para darte tantos abrazos y, en los tiempos súper libres, desarrollar junto a ti más habilidades que nos puedan servir.
Quisiera estar ahí para acompañarte en cada recorrido que haces de ida y vuelta al colegio, y que me cuentes qué tal estuvo tu día y qué nuevo has aprendido.
Quisiera estar ahí para salir contigo cada fin de semana y que puedas disfrutar al máximo de tu niñez, porque después el cuerpo ya no tiene el mismo aguante.
Quisiera estar ahí para brindarte compañía en todas esas ocasiones en las que te quedaste completamente sola y no entendías la razón.
Pequeña, sé que si alguien hubiera estado ahí, hoy en día no tendríamos aquellos vacíos con los que lidiar.