El color de los ojos que añoro
Canela,
es el color de tu silueta,
canela,
es el color que describe este poeta.
Tus pupilas brillaban,
en mis recuerdos lo hacían,
tu risa bailaba,
eso me enloquecía.
Canela emana de ti,
como miel que no llegué a describir,
como aquel beso,
que tú de mí,
no pudiste recibir.
Como las hojas en otoño,
tu mirada se va desvaneciendo,
y aquellos ojos que tanto añoro,
aquellos que me fulminan, ya no los estoy sintiendo.
¿Me extrañas tanto como yo lo hago?,
porque mis días sin ti son todo un año.
¿Piensas en mí todo el rato,
o tan solo soy yo haciéndome daño?
Realmente eres amargado como el café,
tranquilo como su olor,
y como aquella taza que me acabé,
nunca olvidaré aquel sabor.
Si fueses vino tinto,
tendría miedo de seguir,
como aquellos retratos tuyos que pinto,
y al final los termino por destruir.
Realmente te amo,
tanto como al café de la mañana.
Realmente te extraño,
como aquella mosca a su telaraña.
Me embriago con tu dulce olor,
sin embargo, no estás presente.
Insisto y me atonto con tu sabor,
pero aún no es suficiente.
Quiero sentirte recorriendo mis venas,
amargando mis mañanas,
como tus ojos de mala hierba,
que no he podido sacar de mi cabeza,
durante toda esta semana.
Debería endulzar tu sonrisa,
y quitarte esa expresión de dolor.
Debería no tener tanta prisa,
y seguir viviendo dentro de este embriagante dolor.
Eres aquella sonrisa que añoro,
aquel retrato que no pinto de adorno.
No eres oro,
pero me están ofreciendo por ti,
un soborno.
Te quiero tal y como eres,
pero te amo,
aun sabiendo que me hieres.
Podría esquivar aquellos destellos de sol,
pero me embriagas con tu sabor.
Soy como aquel girasol,
que por el más mínimo rayo de luz,
se pinta del más colorido rubor.