Llegaste un día de abril.
Días antes decidí cerrar mi corazón, no volver a jugármela por nadie, no ser linda; concentrarme en lo que debía, estudiar; no volver a caer con ningún chico para nada serio, tampoco para algo que se llama “free”.
Pero tú empezaste a frecuentarme y cómo cualquier chavo interesado en una chica busca la forma de verla la mayoría del tiempo, hablarle, tener alguna forma de contactarla, conseguiste mi numero, comenzaste a hablarme, de pronto ya estábamos todos los días hablando, quedamos en vernos, en uno de esos tantos días de pláticas súper tontas te acercabas tanto a mi boca , me ponías más que nerviosa pero pensé “ya bésalo, ni que fuera para tanto” , nos besamos y en esa semana de un momento a otro, comenzamos esta relación, la mejor del mundo.