(&&. leah*
— Lo es. — Concordó con él. No obstante, Leah pensaba que ella era demasiado pequeña hasta para una nueva escuela como West High. Solo deseaba llevarse sus lecciones personales a las que no tenía que compartir con nadie más porque no tenía la necesidad. Aliviada, pudo sonreírle mejor al tan agradable chico que se ofrecía incluso a ayudarla con quien fuese capaz de molestarla. Solo rezaba para que no pasase nada como tal, porque moriría de vergüenza.— Gracias, Carter. — Volvió a decir, ruborizada por el pequeño guiño.— ¡Oh! Estupendo ¿Por- por dónde es? —Cuestionó, mordisquéandose el labio con cierta ansiedad por si quiera pensar en llegar tarde a su clase.
Sin siquiera pesarlo, tomó la mano de la morena y comenzó a caminar entre el resto de estudiantes. La incomodidad que el tacto podría causarle a Leah ni siquiera pasó por su cabeza, estaba tan acostumbrado a ser abierto con los demás, que lo era igual aun tratándose de alguien a quién acaba de conocer. “Entonces, St. Bernard,” comentó luciendo la sonrisa en sus labios a la vez que continuaba caminando, llevando a la contraria consigo. “¿todos los chicos son igual de agradables cómo tu?” inquirió. “Porque sí es así me gustaría conocer al resto de los que vinieron a West High.”















