“Y supe que me estaba destinada
mejor dicho que yo era el destinado todavía no se cuál es la diferencia
así y todo tardé seis años en decírselo y ella un minuto y medio en aceptarlo […]
ella con un chaleco verde que siempre me gustó y yo con tres camisas blancas
la vida […] a veces nos separa y nos necesitamos cuando uno necesita se siente vivo entonces nos acerca y nos necesitamos
Ahora nuestro amor tiene como el de todos inevitables zonas de tristeza y presagios paréntesis de miedo incorregibles lejanías culpas que quisiéramos inventar de una vez para liquidarlas definitivamente
la conocida sombra de nuestros cuerpos ya no acaba en nosotros sigue por cualquier suelo cualquier orilla hasta alcanzar lo real escandaloso y lamer con lealtad los restos de silencio que también integran nuestro largo amor
estábamos estamos estaremos juntos a pedazos a ratos a párpados a sueños soledad norte más soledad sur para tomarle una mano nada más”
— Boda de Perlas. Mario Benedetti















