Antes de partir el trekking, fui al mirador de la Cruz, que está a 20 minutos en auto desde Cabanaconde. En el hostal tomé el paseo. Salimos a las 7am así que a las 7.30 ya estábamos en el mirador. Podría haber sido perfecto, ver la inmensidad del cañón, la vista, el amanecer, las montañas... pero no. Habian miles de turistas, todos ruidosos, unos asiáticos mas preocupados de la foto y la selfie que ver cóndores. Mataron la magia del lugar. Y para peor conforme pasaban los minutos llegaban más y más mas buses. Así que no lo disfruté. No aparecieron los cóndores, cosa que no me parece extraña ya que había más ruido que en un recital. Según los guías era porque hacia mucho frío. No sé, quedé bastante decepcionada y no vale la pena ir. Mejor ir en otro momento del día para ir sola y a ver la vista, no importa si a esa hora vuelan o no los cóndores. Ahora vamos al trekking. Cabanaconde está arriba del cañón a 3.287 metros. Para ir al cañón hay que pedir las instrucciones en el hostal y después de 20 minutos caminando comienza el descenso. Es bien impactante la bajada, uno puede sentir en las piernas como el camino va empinado hacia abajo ya que en 2 horas se bajan 1.000 metros. Mi primera parada un poblado llamado San Juan de Chucho, que está a 2.200 metros, pegado al río. Me demoré 3 horas en llegar. Ahí había un montón de viajeros almorzando, pero yo solo paré 15 minutos y tomé energía para subir a Tapay, que está a 3.000 metros. Por lo que tuve que subir 800 metros y tengo que decir que medio me quería morir. Hay que decir que tanto el camino y las vistas bajando hacia San Juan, como las vistas subiendo a Tapay, eran alucinantes. Me demoré 2 hrs en llegar a Tapay. Igual digno encuentro. 5 horas con un desnivel de 1.800 metros en total. Llegué al hostal el Encanto de Maruja, en Tapay. Quedé sorprendida porque no esperaba un hostal. Esperaba una señora con habitaciones en su casa. Pero acá tenía habitaciones super bien, agua caliente (paneles solares), luz y un patio techado para estar. Pensaba que iba a ser menos establecido de lo que era. La habitacion sola me salió 30 soles, podría haber compartido y me habría salido 20 soles. La comida me costó 15 soles y el desayuno 7. Ahí me encontré a Julia y Robin. Ella de alemania y el de Suecia. Ambos estaban en el hostal Pachamama en Cabanaconde pero andaban cada uno por su cuenta. Nos quedamos desde las 4 hasta las 8 de la noche conversando. De nuestros viajes, trabajos y nuestros países. Siempre es súper interesante conversar con otros viajeros. Entre medio comimos, me tocó carne de alpaca con arroz. Muy rico. Lo mas curioso de la conversación fue Robin contando que lo que hace no es trekking, sino sky running, que es correr por los cerros y subir montañas corriendo (onda a 4 mil metros) y bajarlas corriendo también. Yo que me sentía super digna con 5 hrs de trekking, el hizo lo mismo en 2 hrs!!! Bajó corriendo el camino al cañón que igual yo encontré bastante peligroso. Igual anda preparado, con super buen equipo. Mochila hiper pequeña, pero con bastantes cosas de supervivencia como por ejemplo un gps que tiene un botón de emergencia, y si le pasa algo grave, lo aprieta y pueden geolocalizarlo para mandar ayuda. Al menos toma las precauciones. Mañana va a subir a 4 mil metros a la montaña, después bajar y después subir a Cabanaconde de nuevo. En un día. En fin, siempre va a haber gente que a una la hacen sentir un saco de papas. Lunes 13 de abril de 2015