SALUD MENTAL. – Un tabú más para Chile.
Significados y críticas fueron los datos recopilados luego de la breve encuesta. Algunos relacionados a lo económico y social, otros a cómo sobrellevaban o habían logrado obtener certeza de bienestar. Agradezco mucho la participación, y por ello diseñé la gráfica de este artículo con dichos datos.
Hace un tiempo ya que vengo dándole vueltas al tema de la salud mental. Tanto como paciente, profesional de salud y ciudadana. Como costumbre, el aspecto social me inquieta. Y es que luego del tiempo de estudio, creo haber articulado la pregunta de alternativas perfecta para iniciar una conversación al respecto:
¿Cuál es tu prejuicio social personal favorito respecto a las personas relacionadas con la salud mental?
a) Nica salgo con psicólogues o psiquiátres. Ni ahí con andar siendo material de análisis.
b) Qué fome ser amigo de alguien que quizás algún día se mate.
c) Alguien sano jamás comprenderá a alguien enfermo.
d) Otro.
Luego de haber vivido la a), escuchado la b) y reflexionado la c).
De verdad espero que hayas elegido alguna de las posibles d).
Años atrás estuve muy complicada en este aspecto, tuve que aprender a soportarme a mí misma. Me recuerdo levantándome cada mañana con una tristeza somatizada en el pecho, que me cargaba de desesperanza y dolor desde la uña del pie hasta el último pelo de la cabeza. Fueron años de sobrevivencia completamente vacía de todo, el plan era vivir hasta que mis padres murieran, y entonces después encargarme de desaparecer de la humanidad. Y solamente tenía ese respeto por ellos que habían hecho tanto para intentar ayudarme a tener una vida “normal” cuando nada de lo que estaba pasándome era normal.
Después de superarlo, y con la oportunidad de analizar esta temática como profesional de la salud, me llevé otra desagradable sorpresa al captar que la enseñanza era más bien manejar a un paciente así, en vez de ayudarlo o hacernos cargo de alguna forma, por último, en la prevención, diálogo o difusión de la (poca) información que se maneje respecto a su caso. Así fue como hice el click con otras temáticas que también sufren de la epidemia de la desinformación chilena, la salud mental se sumaba a la lista ya compuesta por: el aborto, las disidencias sexuales, los roles de clases del capitalismo, cannabis, inmigración, etc.
Entonces fue necesario poner el tema sobre la mesa.
Días atrás escuché a un amigo, legalmente sano, decirme que el diseño académico de nuestra carrera atentaba contra la salud mental un día, acordamos que era un tema que era necesario conversar. Días después me llamaba la atención su llamado a la discreción con respecto al tema, por lo serio, importante y peligroso que puede ser la exposición de las personas afectadas.
Me pareció haber sentido el mismo escalofrío hace un tiempo atrás esas mañanas de conversación y análisis casi eterno de la sociedad chilena dentro del laboratorio de medicina transfusional, en la que si te fijas, está repleta de ansiosos que no pueden comunicarse efectivamente, depresivos que se han descuidado de su rol ciudadano, bipolares que te pueden someter a problemas legales y drogadictos que debes rechazar de manera inmediata mintiéndoles sobre lo nocivo que puede llegar a ser una variación de tres puntos de hemoglobina en el test rápido. Y es que esa misma institución que jura hacer el bien a las personas, es capaz de mentir ante un conflicto de interés en el que no se puede definir bien qué hacer con esa pesquisa de trastornos mentales en la sociedad, cómo hacerse cargo de ello y a la vez del paciente UCI/UTI que posiblemente sea tratado como merece post parto, trasplante, amputación para que sus pensamientos y sentimientos se mantengan estables luego de su riesgosa experiencia traumática.
Como si la vida misma no fuese una oportunidad de trauma. En tiempos de doble estándar y ambivalencia. Ese show de mala gana que se pegan para mimetizar el feminismo con la crisis del bienestar social. O la importancia de la constructividad al opinar que se olvida apenas el pájaro de tuiter se posa en la pantalla del teléfono de muchos. Así es como Chile, y el mundo han comenzado Y terminarán de irse a la mierda en cifras de bienestar emocional.
Les invito a ser macaVramente analizadores de la sociedad, conversadores al respecto y POST-juiciosos. Y por sobre todo valientes para vivir-se la vida interna y externa que tienen en esos pechitos, cabezas, gargantas y manitos. Siempre siempre, desde el respeto y la reflexión.
Como siempre. Muchas gracias a todes.














