La educación necesita paz
Hoy se inician las evaluaciones de tercero de primaria, que quieren dar una foto orientadora del nivel de competencias de los niños catalanes. A principios de mayo, les sucederán las de sexto. No son distintas a las de otros años y, sin embargo, están envueltas en un gran revuelo, para intranquilidad de las familias. Más allá de los errores y las bondades que puedan tener las diferentes normas legislativas –según quién las juzgue–, el hecho de que cada vez que hay un cambio de signo político en el gobierno se desarrolle una nueva ley de educación contribuye a ese desasosiego familiar. Lo que sería tranquilizador, por el contrario, es que hubiera aspectos, como la educación, sobre los que existiera consenso con la participación de todo el espectro político y los diferentes sectores interesados. La educación es una parte muy importante de lo que define el futuro de un país. En esa idea, todos los que participan de ella deberían buscar más la paz que el enfrentamiento.





