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ENFP-T || Eneatipo 7 || Hufflepuff || Piscis
Sabía que el contrario estaba casi tan nervioso como él, pero era la primera persona conocida que había visto y no había dejado pasar la oportunidad: quizá debió haberse reprimido y aguantado durante lo que quedaba de día. Hizo caso a su gesto y rodeó el cuello contrario con sus brazos, observando de reojo a la muchacha que se había quedado parada varios metros más allá, con cara de confusión. —T-también te extrañé, amor. Tanto tiempo sin verte fue un suplicio—. Inventó, haciendo uso de las pocas dotes para la interpretación que había adquirido en el club de teatro. —¿Q-quieres que vayamos a por unos helados? ¿Tienes tiempo?—.
No sabía si estuviesen haciendo un buen trabajo, pues al parecer, la loca que perseguía al castaño se había quedado pasmada mirando el espectáculo. Estupendo, tendrían que prolongar su actuación, y no es que a Matty le desagradara, pero... ambos estaban nerviosos, tensos como un alambre.--- Para mí también lo fue... deberíamos inscribirnos en algunas clases juntos.--- Comentó sonriendo con la mayor genuinidad posible.--- Para ti tengo muchísimo tiempo...--- Zanjó acercándose un poco para depositar un beso en la mejilla ajena y luego sujetando su mano, mientras se giraban en dirección a la fans.--- ¿Es tu amiga, amor? --- Cuestionó al muchacho, notando como la chica negaba y se marchaba.---... ¿Qué fue eso? --- Cuestionó sintiéndose por fin más aliviado.-
La verdad es que no se esperaba el trato que el chico le dio cuando la miro en tan poca ropa, a lo mucho si le prestaría su chaqueta mas no se imaginó que se preocuparía tanto por ella, sobre todo sin conocerla, eso la hizo sentirse bien. “Gracias” murmuro mientras que con ayuda de él, se ponía la chaqueta, sintiéndose mucho más tranquila “Fui el producto de una broma” suspiro suavemente para después sonreírle. “Gracias, en verdad, eres una buena persona” asintió mientras empezaba a caminar a su lado.
Sonrió ante el agradecimiento ajeno, mientras le acomodaba la chaqueta, asegurándose de que cubriera su cuerpo lo más posible. En serio la situación lo traía algo consternado. No importaba si exageraba, ese era su estado natural.--- ¿Una broma?... --- Frunció leve el ceño. Sí, el de rizos era un Sigma, las bromas ahí eran comunes, a él mismo le habían robado la ropa de la ducha, o el traje de baño en la piscina, pero dentro de casa era una cosa, o correr desnudo por el campus para él daba igual. Pero ella resultaba más delicada, no podía concebirlo.--- Que broma de más mal gusto... No tienes que darme las gracias, bonita. Ven, vamos... te compraremos un café.--- Rodeó los hombros de la chica para infundirle más calor.--- Dime ¿de qué frat eres? Y cual es tu nombre, claro.--- Sonrió con amabilidad mientras se detenía en el carrito del café.-
—¿Y si te digo que pateo mucho?—. Preguntó, aunque obviamente aquello no era del todo cierto. En realidad ella jamás se movía mientras dormía: como caía en la cama se levantaba al día siguiente. Muchas veces su padre había pensado que realmente estaba muerta en lugar de dormida. Continuó regalándole caricias allá donde pillaba, sin decir nada, hasta que le escuchó volver a hablar. Asintió a su pregunta y sonrió con amplitud al sentir que la sacaba de la piscina. —Me parece bien… pero tienes que darme de beber eso que has traído antes, estoy sedienta—. Murmuró divertida. Era obvio que el alcohol no le quitaría la sed, seguramente le daría más, pero era entretenido bromear. Le dio un beso en el hombro al chico y esperó paciente.
¿Actuaba como un idiota? Claro que sí. No había que ser un genio para notar que el de rizos gustaba de la rubia, no había que ser un genio para saber que quería besarla desde hace mucho, pero tampoco había que serlo para notar que no tenía idea de como se llegaba a eso. O bueno, sí lo sabía, había pesado a varias personas en su vida, pero nunca había sido como con Niedziela, esto simplemente parecía ir como debía ir. Calmado, dulce, natural. No forzado o dramático como en sus experiencias anteriores ¿Qué hacer? Suspiró algo agobiado al ponerse de pie junto a la muchacha.--- A la orden, su señoría....--- Sonrió depositando un beso en la frente ajena antes de dirigirse a la mesa donde dejó las botellas para regresar rápidamente a su lado.--- Mucho alcohol para la dama... Tengo algunos limones para que bebamos tequila.--- Anunció mostrando lo que tenía entre manos.--- Quizás deberíamos jugar un juego ¿Qué tal... Nunca, Nunca? Así nos emborrachamos y nos conocemos un poco más...--- Sonrió a la rubia acariciando sus muslo suavemente.
Niedziela no era tonta. Estaba al tanto de que a Matthew ella le gustaba, y al revés era lo mismo. Lo que no llegaba a comprender era por qué él no se daba cuenta de que era así y pasaba a hacer algo con todo aquello. Si bien era cierto que no era el único chico en aquella universidad que llamaba su atención, él era el más parecido a ella. Compartían los mismos gustos y bastantes cosas en común, lo que le hacía bastante acertado para la rubia. Pero era demasiado poco atrevido y eso no era tan bueno, porque ella tampoco se atrevía. Que desastre. Cerró los ojos unos segundos cuando besó la comisura de sus labios y sonrió al abrirlos de nuevo. —Suena genial—. Asintió con la cabeza. —Y está bien, entonces no regresaré a Kappa y te robaré el dormitorio para toda la eternidad. Apuesto a que eso no te gustaría tanto—. Bromeó riendo, acariciando el cabello contrario con ambas manos mientras se mantenía apoyada en el borde de la piscina.
Mientras me lo robes, pero no me eches de ahí, me gustará compartir cuarto contigo...Yo te acurrucaría todas las noches--- Confesó sintiéndose al fin un poquito menos idiota. La verdad es que no sabía como actuar en una situación semejante, y hubiese vendido su alma por hacerlo. Llevaba mucho tiempo sin tener una persona tan cerca, y menos que le gustase tanto como lo hacía Nied. Pero tenía claro que si no quería perder la oportunidad, debía armarse de valor en algún minuto. Cerró los ojos concentrándose en las dulces caricias que le entregaba la rubia, y no pudo evitar deslizar sus dedos a través de su cintura, descendiendo hacia sus estrechas y suaves caderas.--- ¿Qué te parece si....--- Susurró acercándose sutilmente al oído ajeno.--- Nos salimos un rato de la piscina?--- Sujetó con algo más fuerza su cintura, alzándola para sentarla en el borde, y luego sentarse a su lado, rodeando sus hombros.---
“Shaky, shaky, shaky” cantó, moviendo su cuerpo al ritmo de la canción que salía de sus audífonos. Debía admitirlo, era una pieza bastante pegajosa y el baile le hacía cierta gracia; era inevitable no bailara mientras iba rumbo a su entrenamiento de natación.
Caminaba en dirección a la cancha de futbol cuando escuchó a una muchacha cantando aquella canción que últimamente invadía toda la universidad. Al ser un conocedor de la música, no podía decir que le agradaba, pero siendo sinceros, le causaba gracia el entusiasmo de la castaña, por lo que la siguió imitando su baile mientras fingía seriedad.
Aquella chica llevaba persiguiéndole durante toda la tarde creyendo que él no la había visto, pero la verdad era que sabía que iba tras él desde hacía bastantes horas. Comenzaba a sentirse verdaderamente intimidado con su presencia, y su cuerpo estaba en constante tensión como si temiera que en algún callejón oscuro fuera a lanzarse sobre él para violarle o cualquier cosa por el estilo. Al doblar una esquina se topó de frente con alguien conocido y simplemente agarró a esa persona por los brazos con cuidado y la miró con cara de circunstancias. —Por favor, finge que tú y yo tenemos algo para que esa loca deje de seguirme—. Pidió con tono suplicante. Se ponía nervioso en aquellas situaciones; no estaba acostumbrado a que le acosaran.
Sus ojos se abrieron en sorpresa al recibir el cuerpo ajeno de aquella manera, y más aun ante su repentina y poco peculiar petición. Él solo iba caminando tranquilamente en dirección a clases, por lo que llevaba la guitarra a cuestas. Matty no era de aquellos que dejaba a sus amigos resolver solos sus problemas, pero sí que le costaba acercarse de aquella manera a las personas, no importaba si se trataba de una broma o una trampa. Suspiró profundamente y apoyó sus manos en la cintura ajena, haciéndole un gesto para que rodeara su cuello.--- T-te... Te extrañé mucho, cariño.--- Exclamó en voz alta, buscando de reojo a la susodicha. Esperaba estar siendo convincente.---
La carcajada ajena llegó de sorpresa, despertando un pequeño ceño fruncido que se fue disolviendo a medida que las palabras llegaban a sus oídos, la imaginación ajena estaba por los mismos cielos e inevitable fue no dibujar una imperceptible y fantasmal sonrisa— ¿Escribes guiones sobre parejas disfuncionales, eh? —le observó, rascándose el mentón para fijar nuevamente los ojos en el par, envueltos en su propia atmósfera, tan así que seguramente no notaban de ningún modo las miradas curiosas sobre ellos, la burbuja casi impermeable a cualquier tipo de interrupción— No sé, no tengo un tercer ojo que vea distancia que una tía está insatisfecha en la cama…—canturreó, con una risa efímera brotando, más semejante a un simple suspiro cansado que a cualquier tipo de carcajada verdadera.
Se volteó ligeramente para observar el rostro ajeno mientras sonreía. Se notaba que al castaño le hacían gracia sus comentarios. No era extraño, el de rizos solía tener esas salidas medias freak, pero es que no podía evitarlo. Toda la escena de la chica reclamándole a su novio por no darle el sexo estaba en su cabeza, tal y como si fuera real.--- Quizás, en mis tiempos libres... Tengo una colección de cuadernos en mi habitación.--- Bromeó jugueteando con el lápiz que tenía en su bolsillo mientras regresaba la vista a los tortolos.--- ¿En serio? Tienes toda la pinta de poseer ese tercer ojo...--- Comentó mientras bajaba sus pies de la banca y sacaba una cajetillas de cigarros del bolsillo de su cazadora.-- Debes admitir que merecen créditos por estar tan encerrados en su mundillo.--- Comentó. Para Matty, sin dudas, eso era lo más lindo del amor, fuese cual fuese la circunstancia.--- ¿Fumas?--- Cuestionó ofreciéndole un cilindro al castaño. Realmente le hacía gracia la constelación que formaban las pecas ajenas al evitar reír a toda voz.
Alguien al parecer había encontrado muy gracioso el hecho de sacar su toalla y ropa de los vestidores, por lo que ahora caminaba por el campus en su traje de baño, cubriéndose el pecho como podía con sus brazos con su mochila sobre sus hombros hasta que se encontró con alguien, haciendo que sus mejillas se sonrojaran suavemente. “Disculpa ¿de casualidad no traes algo con lo que pueda cubrirme? Hace frio” hablo suavemente, mintiendo un poco ya que lo que más le incomodaba era andar así por el campus, no le gustaba estar tan expuesta.
Llevaba aproximadamente tres horas caminando a través del campus con un grupo de hojas entre las manos. Lo cierto es que solía grabar sus clases, la única manera de estudiar más tarde para un disléxico. Sin embargo, en esta ocasión su grabadora se averió, y estaba a punto de llorar sangre, las palabras no dejaban de brincar a través de la hoja. Sin embargo, la imagen de una muchacha mojada y en traje de baño, logró devolverlo a la realidad.--- ¡Dios!... Claro que sí, linda... ¿qué te ha pasado?--- Se quitó la chaqueta de cuero rápidamente y la acomodó sobre los hombros ajenos.--- ¿Por qué andas así, linda? Ven, vamos... te vas a enfermar.--- El de rizos solía ser muy preocupado con el resto, y ver a alguien así le desconcertaba un poco.
Dadas las pocas horas de sueño y encuentros con Morfeo, juraba estar caminando en caída libre a cualquier superficie que sirva de cama, con los sentidos adormecidos y las neuronas calcinadas, inclusive aquel banco en el cual repasaba las últimas hojas de un apunte teórico que había dejado para el final se asemejaba al mejor lugar para echarse una siesta. Pero sin darse cuenta estaba en el peor de los lugares: griterío, beso, griterío de nuevo, apodos acaramelados, una pareja de tinte bipolar puestos justo en frente de él, dando un espectáculo que en cualquier momento le haría sangrar los mismos oídos, los ojos. Y pese a que intentaba mantener la vista fija en las letras, el asco le llegaba igual, caminando por la garganta y terminando en mueca de desprecio. No lograba descifrar qué tipo de locura compartía el par, pero sabía que era cuestión de tiempo para hacer jirones su paciencia— ¿Tú dices que todos estamos destinados a un final igual de horrible? —le cuestionó a una sombra que capturó por el rabillo del ojo, un pensamiento que no pudo guardarse y decidió compartir sin esperar respuesta alguna. Joder, joder, joder en toda potencia, chasquido de lengua y mirada entrecerrada— A un buenos días terróncito de azúcar, o un ¿me pasas el papel, osito mío?
En ocasiones simplemente le apetecía observar a la gente, siempre era un buen panorama, más aun cuando le tocaba escribir canciones. Los dramas de la gente, sus romances, sus alegrías e incluso tristezas, siempre servían de inspiración para dar inicio a una buena historia melódica. Y esta no había sido una excepción. Llevaba un rato analizando a una curiosa pareja que no dejaba de besuquearse y ¿golpearse? ¿Qué le ocurría a la gente? Aunque bueno, para Matty esa clase de relación no era algo demasiado extraño. Escuchó como alguien se refería a lo mismo en la banca del lado, y no pudo evitar soltar una aguda carcajada antes de cambiarse de asiento.--- Yo digo... que no es tan malo como lo pintas.--- Comentó con gracia mientras se llevaba las piernas al pecho.--- Aunque creo que es más algo como.... Te paso el papel osito mío, siempre y cuando me des duro, como una perra sucia.--- Fingió una aguda voz de chica mientras señalaba disimuladamente a la muchacha.--- Mira como lo golpea, él no la satisface...
“Sé honestx. En la escala del uno al diez, ¿Qué tan bueno es mi disfraz?” Inquirió, dando una vuelta para que pudiera verle de pies a cabeza. “Mi vida depende de esto.”
Un... nueve y medio.--- Respondió mientras examinaba el recién estrenado disfraz ajeno. Él también lucía el propio.--- Pareces mi hijo, heredaste mi bigote.--- Carcajeó bajito mientras apuntaba a la muchacha.--- Creo que deberías quitarte el bigote, desentona.--- Opinó seriamente.--- Ahora... ¿me dirás porque estamos vestidos así? Sigo creyendo que debí vestirme de princesa...
El bolígrafo rosáceo se movía con gran rápidez entre sus dedos, dejando en forma de tinta sobre papel parte del alma de la joven. Las letras llenaban la página, junto a tachones y algunos dibujos mal hechos que pudieran ayudarla a expresarse mejor. Para Saggita libertad era escribir, unir sus pensamientos como si fuesen constelaciones, y cuando la inspiración atinaba, el lugar dónde hacerlo era totalmente indiferente. Sentada en el césped, mordisqueó aquel instrumento que la ayudaba a sacar todo de sí, mientras su cabeza buscaba un verso que pudiese continuar ese poema hasta hacerlo perfecto. -ojalá te hubiese besado un poco antes, cuando las hojas seguían tintadas de tus ojos, antes del invierno, antes del amanecer.- murmuró, escribiendo aquello que sabía que más tarde acabaría editando. No obstante, una sombra la sacó de su ensimismamiento al acabar de escribir esa última palabra que concluía su obra. -¿Pasa algo? - preguntó, tornando su cabeza hacía la anatomía ajena que acababa de sacarla de su mundo interior. -No me había dado cuenta de que estabas aquí, perdona. -continuó, sin saber ni cuánto tiempo llevaba aquella persona allí, ni que quería.
Llevaba un rato sentado bajo un árbol jugueteando con las baquetas entre sus dedos mientras escuchaba música. Las tardes soleadas, la suave brisa calurosa de California, todo era bien recibido por el de rizos. Le encantaban aquellos momentos de tranquilidad, aun cuando solo se tratase de estar solo. Sin embargo, debía admitir, que minutos atrás, aquella rubia que escribía con tanto ahínco había captado su atención. Hacía bastante calor, así que se acercó al stand de batidos, donde compró uno de frutos rojos, y otro de kiwi y manzanas. De pie frente a ella, finalmente recibió respuesta, a lo que respondió con una sonrisa amplia.--- No pasa nada, linda, solo... --- Se dio la vuelta, tomando asiento a un lado.--- Disculpa ¿no te molesta si me siento?--- Cuestionó con genuinidad mientras intentaba espiar el block de notas ajeno.--- Te vi muy concentrada en tus escritos, me llamó la atención... ¿batido?--- Cuestionó ofreciéndole ambos vasos.---
“Puedo decir con orgullo que he visto El extraño mundo de Jack doce veces en un solo día” exclamó, cerrando su macbook con delicadeza y permitiendo que un bostezo escapara de sus labios. “Me encanta esta película demasiado, me hace olvidar lo terrible que el último mes ha sido.”
Yacía con un café en cada mano de pie frente a la mesa de la morena, una sonrisa adornaba su rostro, pero ante sus acciones y sus palabras, esta desapareció lentamente.--- ¿Pero por qué lo cierras? Yo creí que la veríamos otra vez...--- Se quejó acercándole el vaso correspondiente a la muchacha.--- ¿Que ha pasado el úlimo mes? Insisto, Jack nos ayudará a olvidarlo, sea lo que sea que haya pasado...--- Continuó mientras bebía de su café.
Los últimos días David había estado bastante ocupado preparando los trabajos de su carrera y su audición para una obra de teatro externa a la universidad. En cuanto tuvo la oportunidad fue a descansar debajo de un árbol, olvidándose de sus preocupaciones por un momento. —Tú, y yo, y Zoboomafoo. A los animales… ¡Por la puta! —dejó de cantar cuando vio caer del árbol o de quién sabe dónde un arácnido directo a su rodilla, haciendo que su cuerpo se tensara. —¡Oye! —gritó al ver pasar a una persona cerca suyo para captar su atención. —Si no te es mucha molestia, ¿podrías matar a la araña de mi pantalón antes de que me mate a mí, por favor? —preguntó como si nada, procurando mantener la calma.
Llevaba un rato paseando por los prados del campus buscando algo en que entretenerse, la verdad es que sus informes de Historia de la Música no le llamaban demasiado, y para qué hablar de producción musical. Por lo tanto, vagar y evadir responsabilidades siempre era la mejor opción. Tarareaba a un volumen casi supersónico su nuevo proyecto para composición, cuando la melodía de Zaboomafoo llamó su atención, seguida de algo que no debía ir ahí.--- Creo que en la letra no le sigue ese “por la puta”....--- Corrigió al castaño entre agudas risitas mientras se acercaba a espantar la araña con una gran hoja caída del árbol.--- Listo, nadie mató a nadie, y todos somos felices...--- Acomodó la araña en un tronco cercano y aprovechó para sentarse junto al castaño.--- Yo te enseño la letra ... Un día por la Jungla Fui y algo extraño fue lo que vi: Un gran Lemur se balanceaba sin cesaaar...--- Cantó con fingida convicción mientras observaba de reojo a su nuevo acompañante.
ashtonirwin: It’s all perspective.
Las manos de la rubia se acomodaron en el cabello ajeno y juguetearon con el mismo, acariciándolo lentamente mientras sonreía con suavidad. El juego de fingir que estaba molesta había terminado: de todos modos nadie en su sano juicio podría enfadarse con Matty durante largos periodos de tiempo. —Así que los Sigma planean hacer una barbacoa con mi carne. Wow. Se quedarán con hambre—. Bromeó divertida, negando repetidas veces con la cabeza. Ante su siguiente ofrecimiento torció ligeramente su cabeza, pensativa, y al final asintió de una pequeña cabezada. —Es un trato justo, aceptaré perdonarte si hacemos eso—. Aceptó, acercándose para dejar un dulce beso en su mejilla, lento y suave.
Era totalmente común para Matthew sentirse torpe e insuficiente ante las situaciones, más aun cuando las chicas se veían entrometidas. PEro podía decir con seguridad que en esta ocasión el sentimiento era mucho mayor, Nied no era solo una chica, además de eso... era ¿cómo explicarlo? Todas las cosas que podían ocasionar nervios y ansiedad en el de rizos. Hermosa, inteligente, experimentada, de seguro. Y especial, especial como nadie. Sobre todo eso...Suspiró con pesadez al sentirla tan cerca, al sentir su beso lento, delicado, inteligente.--- Entonces así será... Valdrá la pena, ya verás...--- Aventuró enredando los dedos de su diestra en el húmedo cabello ajeno mientras se inclinaba un poco para besar la comisura de los labios ajenos con la misma intensidad.--- Angie no llega hace unos días, así que podemos juntar las camas...--- Pensó por unos segundos, decidiéndose al fin y al cabo.--- Podrías no regresar a Kappa... Just sayin’
ashtonirwin: W O R L D T O U R 2016 Sounds Live Feels Live has been the most incredible life changing experience in my life to date. I love my band and the fans.