remember ;;
w-dexter:
Su corazón se detuvo por un segundo y su respiración perdió el ritmo al escuchar esas palabras junto con su nombre. Se quedó como paralizado y mirándola fijamente. Parecía como la primera vez que escuchaba aquello. Enseguida sintió como si su núcleo fuera a salirse de su pecho, pues se aceleró mucho y casi sentía que daba vueltas y hacía acrobacias en su interior. Se sintió feliz, emocionado. Podría decir que nunca se había sentido tan querido y tan feliz como se sentía con Charlotte. Simplemente se sentía bien y correcto. Abrió su boca para poder contestarle que él se sentía igual. Que él también la amaba. Pero era un momento más que se veía interrumpido. Esta vez eran los sollozos de Hope que seguramente se habría confundido al quedarse sola con Hayley y no verlo más. Vio hacia espaldas de Charlotte y efectivamente, ahí estaba parada con la pequeña en brazos, algo nerviosa y avergonzada.— ¿Qué sucede? —Cuestionó, acercándose para intentar tranquilizar a la pequeña criatura. “Supongo que le alteró ver que ya no estabas” respondió ella, con notorio nerviosismo en su voz. Dexter volteó a ver a Charlie por una milésima de segundo y luego devolvió su vista a su hija, a quien comenzó a hablarle con suavidad y cariño, acariciando sus mejillas con su dedo pulgar. Esperaba que la cobriza se acercara, o al menos no le hiriera el que fuera a auxiliar a la madre de su hija.— Tranquila princesa, papi está aquí —Susurró, pero en ningún momento tuvo la intención de quitarla de los brazos de la morena. Si hacía eso cada vez que se quedara con ella, jamás se acostumbraría y mucho menos la reconocería como su madre. Dexter quería lo mejor para su bebé, y creía que lo más sano era mantener una relación sin problemas con Hayley, tanto Hope como él.— Calma, todo está bien… Harás que Hayley se ponga triste, y no queremos eso ¿Verdad, mi vida? —La pequeña comenzó a calmarse y una sonrisita se iba formando en sus labios, al igual que en los de la ojiverde, que lo miraba sorprendida ante el instinto paternal que poseía Dexter. Ni siquiera parecía el hombre duro y enigmático que había conocido hacía bastante tiempo atrás. Y es que el haberle dado la bienvenida a esa pequeña niña había sacado a la luz el lado dulce que existía en él. Una vez que la Wolff menor se tranquilizó, Dexter en lugar de mirar a Hayley, llevó su mirada a Charlie y sonrió, como si fuese un gran logro lo que había hecho.
No quiso admitir la desilusión que inundó su cuerpo cuando las palabras que esperaba nunca llegaron a sus oídos, tampoco pudo ver su rostro ese que en realidad había mostrado emoción cuando había soltado tal confesión, aunque por ser ella, era muy obvio lo que sentía hacia el mayor. Sus ojos se habían quedado estancados en ahora su mano solitaria, pues la unión que había tenido con la contraria había desaparecido en cuanto Hayley cruzó la puerta. Su instinto maternal le gritaba en el interior que fuera y calmara a la pequeña bebé que estaba en los brazos de aquella desconocida, quería acariciar sus mejillas y deshacer el frunce tan fuerte que había entre sus cejas, estaba tan acostumbrada a ella, sabía cada uno de sus gestos, sus movimientos, las cosas que le gustaban y las que no. Sabía como hacer que una sonrisa apareciera en esa diminuta boquita sin dientes, sabía como iluminar sus ojos y los gestos de sus manos cuando necesitaba o quería algo. Duró unos segundos de espaldas a ellos, finalmente accediendo a ser espectador o más bien victima de la imagen frente a sus ojos, sin embargo la forma en la que Dexter había comenzado a hablarle a Hope le obligó a formar una pequeña sonrisa en su cara. Una sonrisa que le mostró en cuanto volvió a verla luego de que Hope se recompusiera y le dirigiera la más linda de las miradas a su padre. Aunque aquella sonrisa no terminó por llegar a sus ojos por lo que los desvió una vez más, haciéndosele este un habito horrible, no quería que el lo notara, no quería que ella lo notara.
Abrió su boca con la intensión de hablar, relamió sus labios y carraspeó intentando llamar la atención de ambos en la habitación. “Yo, creo que ya debería irme” musitó intentando colocar su habitual cara, suave, tranquila, aunque esta ahora carecía de emoción y sentimiento alguno. “Hope está en buenas manos hoy” apretó sus manos al pronunciar aquellas palabras y suspiro interiormente, dirigiéndole a Dexter una corta mirada que revelaba todo lo que estaba pensando. No era el momento para decirle a la madre de la pequeña que el padre de su hija estaba con una de sus alumnas, no era el momento para crear ese caos que ella sabía que se avecinaría en el momento que le digan la verdad. “Estoy algo... cansada y no traje mis... ehm, pueden llamarme cuando lo necesiten” tragó con fuerza cambiando el rumbo de sus palabras, anticipando una respuesta a lo que se imaginaba que diría Dexter, que podría quedarse, que no había problema que estuviese allí. Quizás no para el, pero si lo sabía gracias a la mirada disimulada que recibía por parte de la otra mujer y por el propio ritmo que había tomado su corazón. Tenía que salir de allí, tenía que pensar, tenía que hacer desaparecer ese malestar interior y todo lo negativo que tanto su cuerpo como su cabeza había adoptado en solo cuestión de minutos. No le gustaba sentir aquello, la inseguridad, los celos, el odio. La única inseguridad que había caído sobre sus hombros durante años había sido la de ¿en que momento iba a morir? Y con eso le era suficiente, le era suficiente malestar para soportar y no sabra si podría con otra cosa. No sabía si podía soportar aquella inseguridad en su corazón.










