Ahora a manejar a Todos Santos, Baja California Sur, rentamos un carro (estándar, hace muchos años que no manejo un estándar, quizá tenga algunos deslices, pero no creo que me sea difícil acostumbrarme de nuevo, si el fin es conocer, lo superaré). Es casi 1:30 horas manejando desde Los Cabos hasta Todos Santos, según el GPS, salida del hotel a las 10 am, antes un desayunito. La vista del camino es increíble! la carretera muy pacífica; del lado derecho de la carretera desierto, al lado izquierdo el mar...la mayoría del camino fue así, me daban ganas de detenerme y en algún punto lo hice: Playa Cerritos, ese fue el lugar! Caminar y conocer un par de horas, solo para estirar las piernas, viento fuerte y frío, la arena un poco más gruesa que en Los Cabos y piedras, las olas rompen de manera violenta desde lejos de la orilla de la playa, casi no hay niños jugando, hay una construcción naranja en unas rocas, muchos surfistas ahí de varias nacionalidades (qué atractivo a la pupila!)...de regreso al camino, solo unos minutitos para llegar a Todos Santos, una vez ahí, dejo mis cosas y me voy a comer, escojo ‘La Casita’, un lugar donde cocinan la pesca del día y los vegetales, presumen, son cultivos de ellos mismos (la comida estaba deliciosa!). Salgo a caminar, un mercado ambulante de artesanías: cobijas multicolor de lana, bordados de animales raros, guajitos lacados, conchitas decoradas, arte huichol...alzo un poco la vista y me sorprenden dos cosas: una parvada de zopilotes (muchos) sobrevolando el lugar y un poco mas abajo, descubro que estoy parada en el trópico de Cáncer! feliz descubrimiento ese y pues sigo caminando, puebleando, viendo casitas pintorescas y sencillas, pero es domingo, casi todo está o cerrando o a punto de cerrar. Regreso al hotel (el que se decía era el famoso ‘Hotel California’ de la canción, pero creo que lo desmintieron los Eagles), bonito el hotel, parece laberinto, habitaciones muy acogedoras, hermosas, de colores muy mexicanos y habitaciones escondidas, terracitas múltiples y muebles rústicos, data de 1950, así que al menos, por dentro, conserva el estilo en muchos aspectos. Intenté encender la luz y...jaja, no hay, un tragaluz en el baño, luz eléctrica sí, pero solo tres lámparas que iluminan de bonita manera los cuartos, y una en el baño. Ok, me contaron historias de terror del lugar, bajo mejor a tomar un champaña rosa ‘on ice’, tal como dice la canción, plática corta con el barman y a dormir...sin apagar la luz, por supuesto!