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@chioth
# 𝗖𝗛𝗜𝗔𝗥𝗔 𝗥𝗢𝗧𝗛 › veintiocho años. nacida el veintiocho de enero de 1997. acuario y pronombres femeninos. solía trabajar en café montagne, pero le apareció una oferta laboral como asistente de cocina en restaurante auréole.
" Tan divina, como siempre " puntualizó ante inevitable reconocimiento de la voz. Una de sus piernas todavía se encontraba tocando el piso, con la punta de sus tenis movía de atrás hacia adelante, meciéndose. La buscó con la mirada, observando sus movimientos y como le exigía una petición de algo que sabía que tenía. Pero, ¿se lo daría? El hastío en su expresión es notable, recordó el contraste de su rostro a la última vez que la vio días atrás. Archie decidió marcharse a Londres con la idea borrar cualquier pensamiento descabellado. Con mano libre, introdujo en su bolsillo derecho buscando el objeto. " ¿Ya ni siquiera hay modales para mí? " palabras no salen de su boca con su usual burla, solo una pequeña pizca queriendo tantear en que estado se encontraba la contraria. Dejó caer sobre la palma ajena su encendedor favorito, hasta tenía sus iniciales grabadas en la parte inferior.
¿por qué había ido? claro, las horas extras. las necesitaba más que nunca. ‘ puedo ser más divina, pero me limita la audiencia ’ intentó sonar igual que antes, se abrazó a la posibilidad de recuperar aunque sea un porcentaje pequeño de su personalidad, pero cada palabra que soltaba carecía de más y más chispa. la diferencia entre ella y su madre, es que se dejó hundir. chiara no estaba dispuesta a dejar que estas personas volvieran a ponerle un pie encima. aún así la derrota podía verse en cada parte de su piel, bajo sus orbes se dibujaron ojeras que daban constancia de su falta de sueño, sus mejillas un poco más delgadas y su piel pálida; producto del cansancio generalizado que estaba comiéndola lentamente. ‘ por favor ’ esas palabras se encargaron de trazar la distancia entre ambos, nunca hubo modales para el rubio. y sabía que no era eso lo que buscaba. cerró su palma alrededor del encendedor y apoyó un cilindro de nicotina entre sus labios, usó su mano para bloquear el viento, mientras encendía la llama que consumiría la punta del cigarro. ‘ gracias ’ volvió a ofrecer el encendedor de vuelta. en otro escenario, quizás en un universo alternativo donde aún no se enteraba de nada, le habría quitado ese mechero, igual que lo hizo con los cigarrillos. sólo para joderlo, ¿ahora valía la pena? no.
📍CASA CLUB — 22:15 horas.
La noche se ha asentado con elegancia. Afuera, el bosque murmura en sombras, pero dentro del lodge, el ambiente es cálido y selecto. El crepitar tenue de la chimenea doble llena el salón de lectura, donde algunas figuras dispersas hojean libros o conversan en voz baja con copas en mano. La música en vivo —un cuarteto de cuerdas discreto— se escucha desde el comedor gourmet, aunque aquí, entre madera pulida, terciopelo oscuro y cristalería delicada, el tiempo parece suspenderse. Damien está de pie junto a la cava privada, con un vaso de whisky en la mano. No bebe. Solo observa las botellas, como si fueran un acertijo sin resolver. La luz cálida le dibuja el rostro con sombras suaves, y sus anteojos reflejan el fuego a su espalda. Parece ausente, hasta que una figura conocida cruza el umbral del salón. "chiara" pronuncia con calma, girando solo lo justo para verla. Su tono no tiene sorpresa, pero sí algo que parece una pausa contenida. Como si hubiese estado esperándola… aunque no lo supiera. Hace un gesto leve con el vaso. "no sabía que eras de las que eligen este lugar en vez del bar o tal vez solo necesitabas un respiro." se aproxima un poco, sin invadir. Solo lo suficiente para que el ruido del mundo quede más lejos. "la cava sigue teniendo buenos secretos y la noche, demasiados silencios." una media sonrisa, sin brillo, aparece apenas. "¿te sirvo algo? ¿o prefieres que finjamos que viniste aquí sola?" la deja elegir, como siempre pero el espacio ya se ha transformado en algo diferente desde su llegada. @chioth (1/2)
la desesperación estaba comenzando a menguar en su psiquis, lo suficiente para hacerla abandonar su cabaña y buscar un poco de soledad, también algo que fuera capaz de callar la vocecita insoportable en su cabeza. esa que le reclamaba por rendirse, como si tuviera la capacidad física de volver a sacar sus garras. le habían destrozado su espíritu. se detuvo en medio de su camino por la cava, tras reconocer la silueta masculina, por supuesto, no tuvo tiempo de dudar, ya se estaba anunciando con ese saludo vacío. ‘ damien ’ repitió con monotonía, continúo su camino hacia los vinos que adornaban la pared, sacaría uno y se escondería ahí hasta que tuviera suficiente sueño. se detuvo a su lado y bajó su mirada por las botellas, no reconocía ninguna de las marcas, seguro eran carísimas. debían pagar lo que le hicieron. ‘ necesito que se mueran ’ así tendría que dejar de ir a esos lugares sin sentir que trisaba su moral, sólo acudió porque le ofrecieron pagar cada hora que pasara entre ellos, ¿se estaba vendiendo a sí misma? quizás había pasado sus límites. tomó una de las botellas de vino por el cuello, y lo miró: ‘ ¿por qué eres tan frustrante? ’ ignoró sus preguntas, ese intento del mayor de los cox por hacerla sentir cómoda, cuando su simple presencia era suficiente para volver más gruesas las paredes que la rodeaban. lo rodeó por la espalda y se sentó a un lado de uno de los estantes, en el suelo. ‘ ¿tienes un saca corchos por ahí? ’ se dio cuenta cuando ya estaba abajo que no podría abrirlo con tanta facilidad, estiró su brazo hacia él, con la palma arriba, sin importarle si se percataba del vendaje que tapaba la punta de su índice y medio, ya los había destrozado lo suficiente, no podía seguir así.
17 de abril hora a elegir con @chioth . privado 2/3.
El sudor se extendía en la frente, producto del esfuerzo de recorrer la ruta corriendo un par de veces. Su reloj marcaba hora y media, sus pulmones empezaban a pedir oxígeno y su frecuencia cardíaca empezaba a recordarle que debía tomar un descanso. Así lo haría, descendiendo a uno de los claros que tenía cerca, suponiendo que se encontraría con el banco o el suelo para descansar. La punzada y la taquicardia empezaban a molestar, así que al llegar, se dejaría caer a una orilla sobre el suelo, retomando el aire. No había traído sus pastillas, maravilloso. Cerraría los ojos, intentando recuperar el aire, retirándose los audífonos para que el sonido de exterior ayudara a relajarlo. Entre boqueos y respiración agitada, visualizaría a contraria. Estaba demasiado ansioso para las formalidades. "Chiara, disculpa. Necesito un momento." No sabía si se disculpaba por perturbarla o por no saludarla como debía, pero tampoco pasaba por su mente explicarse.
¿qué tal si se estaba transformando en ella? jaló un poco de las mangas de su sudadera, para tapar mejor sus muñecas antes de volver a tomar una nueva calada de cigarro. estaba sentada sobre uno de los troncos en el suelo, con su mirada fija en el punto donde el lago y la tierra volvían a encontrarse. levantó su mirada cuando escuchó una serie de pasos a su costado derecho, ¿cuántos chistes habría tirado semanas atrás? veinte como mínimo, sin embargo, ahora su rostro se mostraba impasible, no movía ni un sólo músculo bajo su piel. ‘ ¿qué haces corriendo a las siete de la mañana? ’ y a juzgar por lo cansado que estaba, debió haber partido antes. devolvió su atención hacia adelante: ‘ me dices señorita roth y te tiraré al lago, no estoy bromeando ’ se notaba en su voz, apagada y monótona, mientras tomaba una nueva calada del cigarrillo. no quería escuchar ese apellido.
࿐࿔ MUELLE
cabello aún goteaba sobre su camiseta, pero la incomodidad provocada por el húmedo contacto era el último de sus problemas. recuerdos del agua resultando ideal para calmar ideas en su cabeza parecían un mero invento ahora que lo había intentado, y no había servido de nada. además del arrepentimiento y las ganas de irse a casa, ahora también tenía frío. ‘ dime que estás de malas y tienes ganas de quejarte ’ pidió, sin saber a quién, en cuanto escuchó par de pasos acercándose. ‘ si veo a una persona más pasándosela bien, me iré a vivir con los peces ’
¿cómo podía responder a esa pregunta? se sentó sobre uno de los troncos cercanos que daban hacia el lago, no tenía idea de si sentía algo en general. el cansancio y el paso de los días, se encargaron de carcomer cada parte de su espíritu, ese que no temía abrir la boca y soltar lo que fuera, hoy en día estaba dormido. anestesiado. ‘ lamento decepcionarte ’ sonrió de lado, ¿lo hacía? en lo absoluto. se inclinó hacia un lado y sacó la caja de cigarrillos del bolsillo de su pantalón. ‘ pero no la estoy pasando bien, es trabajo ’ se encogió de hombros, le estaban pagando por cada hora que pasara en ese lugar, ¿en qué momento perdió toda su dignidad? ‘ ¿cómo estás? ’ no lo decía por cortesía, realmente se preocupó un segundo, aunque no pudiera notarlo con claridad. ella también había recibido ese documento asqueroso; ni siquiera se molestó en leerlo.
🌳 — 𝗯𝗼𝘀𝗾𝘂𝗲 .
' ¿qué me miras? ' patea una ramita que hay en el camino y resopla. ¿siquiera tiene razón en acusar e interrogar de esa forma a quien pasa por ahí? probablemente no, sin embargo, actúa en base al enojo y la molestia asentada en su pecho. ' no estoy de humor. ' já, ¿alguna vez lo está?
sus orbes estaban puestos sobre un punto ciego, mientras tomaba una nueva calada de nicotina. levantó su mirada hacia quien soltó una interrogante en su dirección: ‘ no te estaba mirando a ti ’ fue sincera, no hubo sonrisa en su rostro ni un tono burlesco bañando cada sílaba. era monótono, inexpresivo. ‘ no te pregunté ’ no estaba siendo cordial como siempre, ¿podría volver a serlo en algún futuro? lo dudaba, le habían roto el espíritu en millones de pedazos, tanto que ya ni siquiera estaba enojada. sólo estaba cansada, con las barreras más arriba que nunca, casi tocando el cielo. ‘ no soy material para que pelees, lo siento, bora ’ se encogió de hombros, mientras apagaba el fuego contra el césped humedecido que tenía a su lado.
MUELLE. Observó absorto el atardecer, disfrutando de los colores tan cálidos que aquel ofrecía. Sin duda, era el sitio perfecto para no perdérselo y, hasta ese punto, lo mejor de su día. Escuchó pasos cerca de él que lograron arrancar su atención del horizonte, siendo suficientes para recordarle algo importante. "Cuidado por ahí. Hay una tabla rota." Señaló. ¿Era necesario indicárselo también con la mano? Esperó que no, y que bastara con el leve movimiento de mentón que realizó para evitarle un accidente.
a diferencia de otras personas, chiara acudía a ese lugar como un refugio. un momento a solas, mientras la mayoría estaba volviendo para conseguir un poco de comida. sus dedos, heridos en los bordes, eran la demostración más fuerte y cruda del caos que era su mente. se había rendido. bajó su mirada hacia el suelo cuando escuchó una voz viniendo por su izquierda, podría fingir que no lo escuchó y usarlo como un boleto para regresar a casa, sin embargo, su instinto de supervivencia era mayor, lo esquivo. ‘ gracias ’ su voz monótona e inexpresión en su rostro, podrían haberla pintado como una grosera, ¿le importaba? no. ‘ ahí donde estás, suelen llegar unos pájaros a descansar, te van a picotear si te ven en su puesto ’ lo había visto el día anterior. no estaba siendo amable, sólo no quería estar en deuda con ninguna de estas personas.
( alrededores del bosque, zona de hamacas ) sinceramente, ¿qué está haciendo allí? tendría que estar buscando trabajo, no... jugando al retiro espiritual con esos millonarios, o lo que sea. aria yace en una hamaca que cruje con cada soplo de viento. lleva puestos los auriculares, aunque no suena nada; son sólo una excusa para mantener fuera el mundo. en sus manos, un rosario, aquel viejo conocido que rescató del olvido en un cajón esos días: va pasando las cuentas una a una, sin rezar, más como si contarlas fuera una forma de distracción. en el suelo, mientras, un chupetín que se le cayó hace un rato —ahora invadido por hormigas. al escuchar pasos cerca, no se gira, no pregunta quién es, sólo habla: “ un paso más y empiezo a rezar en latín, pero no con fines santos ” lanza a quien sea que esté molestándola, pero lejos está de su usual tono irónico burlón. más bien suena... cansada.
¿de verdad tenía energías para soltar esas estupideces? claro que sí, lo único que hace es comer, dormir y salir. ¿cómo podía ser tan inconsciente, siquiera? quiso reclamarle, decirle todo lo que estuvo atrapado en su garganta las últimas semanas, sobre todo porque tuvo que aumentar sus turnos en el trabajo para poder traer más dinero a casa. poner pan sobre la mesa, mientras ella estaba de vacaciones. infantil. ‘ se me quedaron mis cigarrillos ’ advirtió, su voz no sonaba dulce ni graciosa como en antaño, era monótona / vacía. no sentía absolutamente nada. ni siquiera decepción. se detuvo a un lado de la hamaca y se inclinó para tomarlo. ¿iba a decir algo más? por supuesto que no, sus labios estaban sellados por un concreto que ni siquiera le permitía sonreírle. no habría ido a ese lugar, si no le hubieran ofrecido pagar cada hora de su estadía, como si se tratara de un trabajo a tiempo completo; ¿cuál era la excusa de su hermana?
📍CABAÑAS — no sabe cómo ha logrado llegar hasta allá arriba, pero ahora está demasiado preocupada en sostenerse lo mejor que puede del alféizar e intentar abrir la ventana como para recordarse que, tontamente, le había parecido una buena idea dos minutos atrás. "no es lo que parece— ésta es mi habitación y mi llave está ahí" explica con algo de dificultad, señalando al interior cuando, al bajar la mirada, descubre que ya no está sola. "¿te importaría hacerte a un lado? no quiero caerte encima" aunque, en este punto, no quería caerse en lo absoluto.
escuchó un ruido desde ¿el cielo? frunció el ceño, extrañada, cuando vio a la pelirroja demasiado arriba para su propio bien. antes del festival, seguramente la habría ayudado o echado a reír, ahora sólo siguió sus órdenes de hacerse a un lado. aunque, ¿valía la pena hacerlo? para nada. buscó en sus bolsillos la cajetilla de cigarros, su estómago volvía a sentirse vacío, pero pronto llegó esa náusea que la tenía comiendo cada vez menos. ‘ puedes pedirle a alguien de seguridad que te abra la puerta, no es tan difícil ’ pensar, quiso decir, pero se calló. ella no tenía la culpa de absolutamente nada. ‘ o esperar a que llegue uno de tus compañeros ’ ¡qué eran un montón de personas por cabaña! y ni así podía pegar un ojo por más de tres horas seguidas. estaba agotada.
"el señor de la astronomía dijo que uno de esos puntos brillantes es júpiter." le cuenta a la primera persona que siente en la cercanía incluso señala al cielo, sin noción de a cuál de todos los puntos brillantes se refiere. "le dije que yo sabía de astrología y se rió, no sé qué le pareció tan divertido." añade, un tanto confundida, su ceño se frunce suavemente mientras habla, previo a enfocarse en recién llegade. "¿te gusta ver planetas o estrellas? confieso que es un poquito más aburrido de lo que pensé."
días atrás —o quizás semanas—, chiara habría insistido en que ese señor tenía un nombre. una identidad. una personalidad más allá de saber de astronomía, sin embargo, estaba tan hastiada de esta gente, que, en su lugar, guardó silencio y tomó una nueva calada de nicotina. ‘ que tienes casi treinta años y sigues diciéndole señor de la astronomía a una persona ’ asumió su edad por cómo lucía, estaba tan cansada de esta gente, que no pudo detener las palabras que salieron disparadas por su boca. ‘ ¿de verdad eres así de vacía o te armaste un personaje? ’ la miró por el rabillo de su ojo, antes de apagar el cigarrillo contra la madera de la baranda y enderezarse. ya esperaba lo peor de estas personas.
' ¿sabías que la luz de las estrellas tarda millones de años en llegar a nosotros? ' comenta a quien había entrado en escena sin despegar la mirada del cielo ' así que esto es como retroceder unos cien millones de años ' dramatiza un poco señalando hacia arriba con su índice ' y ese es mi único conocimiento sobre las estrellas, si tienes algún otro que compartir es bienvenido '.
el diecinueve de abril a las 21:00 en el mirador natural en el bosque.
apoyó una de sus manos sobre la baranda del mirador, sus orbes estaban fijos en un punto inexistente. veía sin mirar. existía sin vivir. la voz femenina entró por su oído, y por un instante quiso callar, sin embargo, embriagada con ser una sabelotodo despegó sus labios: ‘ laika fue la primera perra que fue al espacio ’ comenzó, soltando una calada de nicotina por sus labios. ‘ murió poco después del despegue por el calor y el estrés de estar en un cohete, seguro se quemó viva dentro ’ su voz sonaba tan monótona y vacía, igual que la carente expresión que volvía cada vez más sólidos sus músculos, como si estuviera pensando en congelarse en el tiempo. ‘ un día en venus son más de 240 días en la tierra ’ quiso soltar algo quizás menos lúgubre, un poco más, ¿esperanzador? sería horrible vivir allí; pero quizás eran las horas que necesitaba para volver a curarse.
( hamacas en el bosque 🌳)
Varios árboles robustos sostienen hamacas de tela suave que se mecen suavemente con la brisa. " Ah… esto es justo lo que necesitaba. Un poco de paz lejos de todo " Dejando escapar un suspiro de alivio mientras se tumba cuidadosamente en una hamaca vacía. Después de una fructífera caminata, decidió sacar su cantimplora para dar un sorbo y así, percibió la presencia de alguien más. " Todavía hay espacio... " señaló la hamaca sin dejar de sonreír, invitándole hacerle compañía.
con el pasar de los días, el incendio que carcomía cada fibra nerviosa de la rubia, se transformó en un vestigio de lo que podría haber sido una determinación enfermiza. estaba rendida, atada en una hoguera que esperaba que alguno de esos ricos prendiera pronto, mientras se escuchara un coro victorioso a su espalda. ‘ prefiero cortarme una mano con un cuchillo de mantequilla ’ lo que antes habría sonado con ironía y hubiese sido acompañado con una sonrisa torcida, ahora era pronunciado con monotonía e inexpresión en su rostro. se detuvo a un lado de la hamaca y estiró su brazo hacia el rubro, con su palma mirando hacia arriba. ‘ préstame tu encendedor ’ dejó el suyo en su mochila, y estaba a nada de continuar hiriendo sus dedos, si no conseguía meter un poco de nicotina en su sistema.
Técnicamente no estaba trabajando, pero eso no le impedía ofrecer el apoyo a las personas que se encontraban a punto de subir a las motos acuáticas. Sabía que algunas habían presentado fallos por el constante uso, así que estaba revisando una de las que ya habían pasado por el taller con anterioridad. "No frena como un auto, ten cuidado al soltar el acelerador o perderás la dirección ¿de acuerdo? Si te caes esto se apagará solo. No debes tener ningún problema." Afirma, dando una pequeña palmadita a la moto que están a punto de abordar. "Cualquier cosa puedo ayudarte."
en algún punto de su rabia, sus orbes se apagaron y comenzó a sentir ¿nada? era una especie de vacío que se hacía lugar en el centro de su pecho y se expandía por cada músculo de su anatomía. lento, tortuoso, como una especie de cáncer que no podría / quería frenar. no sabía en qué número de cigarrillo iba, sólo posaba uno tras otro entre sus labios. desde esa roca que estaba a un lado, sentada con sus piernas cruzadas, vio la lamentable escena: ‘ pareces guía turística ’ rompió el silencio de sus cuerdas vocales cuando el imbécil que quería usar la moto acuática se fue. ‘ ¿te están pagando extra o te gusta servirle a estas mierdas? ’ en otras circunstancias, habría sonado sarcástica. ahora su voz era monótona, aburrida.
CASA CLUB: no sabía exactamente cuánto tiempo llevaba mirando la entrada hacia la cava. debería irse de ahí, pero con tantas cosas que estaban pasando en su vida, sentía que estaba llegando a un límite y la última vez que había tocado ese punto, no había sido bonito, había una sola cosa que podría hacerla olvidarse de todo ¿no? se las había arreglado para escapar de su guardaespaldas nada más para poder estar ahí, por un momento, se decide. pasos la llevan a adelantarse hasta que escucha unos que no son suyos, volteando para ver que alguien más estaba pasando por ahí, arrepintiéndose inmediatamente. ' ah... ¡creo que me perdí! estaba buscando el comedor ¿sabes dónde está? '
la últimas semanas sólo se habían encargado de hundir más a la segunda de los roth. su mente estaba lo suficientemente ausente, para que no se diera cuenta de que iba tras de una silueta femenina, no fue hasta que el nauseabundo olor a perfume caro entró en su nariz, que volvió a sentir nauseas, ¿o las tenía de antes? inexpresiva, desvió su mirada hacia uno de los senderos que estaban a su lado: ‘ por allá ’ apuntó con su mentón, no estaba segura, podría caerse y romperse la cabeza si quería, no le interesaba. ‘ creo ’ terminó por revelar, mientras tomaba una nueva calada de su cigarrillo; ese que se encargaba de eclipsar cada una de sus comidas. ‘ ¿sabes donde puedo conseguir una pastilla para el dolor de cabeza? ’ ya que estaba buscando direcciones, quizás ella tenía más información que la rubia.
Su mirada estaba perdida en puntos al azar del bosque mientras que su cuerpo disfrutaba de l agua del jacuzzi, pensó que mínimo podría relajar su cuerpo ya que su mente no tenía descanso alguno. Las cosas en su familia parecía que sólo empeoraban con cada día que pasaba, ni siquiera podía hacer mucho al respecto, no le dejaban acercarse a ninguna parte de la investigación, no sabía nada de lo que estaba pasando hasta que las consecuencias les llegaban. Sus pensamientos se ven interrumpidos cuando escucha que alguien se acerca, volteando para ver quién era. "¿Planeas meterte también?"
con una toalla en mano, caminó hasta la bañera exterior, esperando no encontrarse a nadie. sin embargo, ¿era posible tener un momento de soledad entre esas miles de hectáreas? por supuesto que no. testaruda, cansada y hastiada, no iba a resistirse a su destino. no tenía nada más que hacer. ‘ ¿te molesta? ’ estuvo tanto tiempo en silencio, que por un instante pensó que era incapaz de hacer vibrar sus cuerdas vocales. su rostro, impasible, se había escondido cualquier rastro de sonrisa torcida o burlesca. la segunda de los roth, no sentía absolutamente nada. ‘ puedo buscar otro lugar o volver cuando salgas ’ apuntó a su espalda, ya se había cansado de remar hacia el lado contrario. no servía de nada.
Medita la frase en silencio, por lo que parecen ser eternos segundos. Replanteando relevancia de las dos figuras en mención, como si fuera una cuestión excepcional y se encontrase en ellas la respuesta a todas sus dudas. En realidad, no son más que personas sin nombre a quienes les tiene un profundo desdén, y sin embargo, se presenta allí a vociferar en un intento burdo por llamar la atención de dichos grupos. "¿Eres tú parte de ellos?" Inquiere. La curiosidad tomando lo mejor de sí, girando su rostro para apreciar mejor los detalles de la silueta enmascarada frente a ella. "Pues claro que lo saben, desde el día uno lo han sabido, pero, ¿algo ha cambiado siquiera?" Es aquella certeza lo que le permite actuar con tanta soltura frente a los demás. Una seguridad desbordante que probablemente pende de un hilo y no termina por aceptar o siquiera comprender. Xiaoyu sabía era cuestión de tiempo que todo el revuelo terminaría salpicando su apellido también, pero, ¿qué más daba? Nadie, hasta ahora, ha debido lidiar con algo más que simples periodistas y unas cuantas acusaciones por parte de la policía. ¿Es aquello el fin de su existencia? No lo cree. Ni por asomo. "Ya veo, entonces, no te diré nada." Afirma con parsimonia, sin asomo de sorpresa ante la cruda sinceridad con la que la rubia le hablaba. "Es mejor así, decir las cosas de frente. Haces bien." Reconoce. Porque hasta ahora, han sido pocas las personas que se han sincerado con ella de tal forma. "De cualquier forma, tal y como tú dices, terminarás descubriendo mi crimen tarde o temprano." Vuelve a sonreír, inclinándose apenas un poco sobre su asiento. "Pero puedo dejar que lo adivines, ¿hm? Veámoslo como un juego." Observa sus prendas. Blanco perfecto, sin una sola mancha a la vista. "¿Haz convivido con criminales de cerca? A parte de nosotros, claro, ¿no te dan miedo que puedas salir perjudicada?"
‘ ¿de los periodistas? ’ se apuntó a sí misma con una sonrisa burlona. quizás en otro universo, donde las cosas no se volvieron tan difíciles para las roth, chiara habría terminado alguna columna o cartas al editor en algún periódico al otro lado del charco. sin embargo, en este mundo, que ambas compartían, la tragedia había pintado las paredes de esa pequeña jaula a la que llamaba hogar. ‘ no ’ fue sincera, esperó también ser lo suficientemente convincente, a pesar de que la travesura seguía rondando cada curva de su semblante. le gustaba encontrar los lugares precisos donde enterrar una daga que hiciera sangrar más a quien tenía en frente, pero ¿se atrevería a enterrarla de verdad? no. no tenía el carácter necesario. ‘ ¿conoces todos los pecados de tu familia y sigues como si nada? habla más mal de ti que de ellos ’ hizo una especie de mueca con el borde de su nariz, no le sorprendía que prefirieran seguir rodeados de lujos y la conciencia podrida. ¿no se basaba en eso todo el circo que habían creado? pretender ser felices hasta que se les acalambraran las mejillas. ‘ estaré en primera fila ’ tomó el borde de su antifaz y lo subió a su cabello, provocando que algunos de sus mechones cayeran hacia atrás, dejando su rostro libre. ‘ en caso que necesites recordar mi cara ’ le guiñó un ojo, no sentía miedo alguno, hasta donde sabía, no podía perder lo que no tienes. y ellos tienen todo, ¿qué tenían las roth? nada. sólo el orgullo y amor familiar, construido en base de sacrificios y lágrimas. volvió a dejar el antifaz sobre su rostro, como mero respeto a la celebración, la disfrutaba lo suficiente para querer asistir cada año: ¡hasta se le notaba en su buen humor! de haber estado en otro contexto, seguro habría luchado más por conseguir una confesión. ‘ cuando no tienes nada que perder, no te interesa lo demás ’ se encogió de hombros, cuando en realidad no era más que otra cobarde que acudía a sus llamados. la poca estabilidad económica la consiguieron en base al sueldo de tres personas en su hogar, dos de ellas trabajaban directamente para estas personas; ¿qué pasaría si se negara a participar? no quería pensarlo. ‘ los únicos criminales que he tenido cerca son los que llegaron a raven’s heart ’ acusó con una sonrisa torcida. ‘ y es gracioso, porque están todos jugando a los sorprendidos y los heridos ’ canturreó con burla, mientras acomodaba su cabello hacia atrás al enterrar sus largas uñas entre sus hebras doradas. ‘ o son manipuladores por excelencia o a todos les pagaron una clase de actuación, ¿en juilliard? ’