Suponía que, en plena madrugada, con todos sumidos en sus sueños, el campo de visión sería más silencioso e íntimo. La idea sonaba mucho mejor que simplemente quedarse en la cabaña, fingiendo que dormía; imposible conciliar el sueño con tanta gente en la habitación. Según su reloj, faltaban unos minutos para la hora cúspide de la visualización de las estrellas, así que tomaba un trago de whisky en la barda del muelle mientras esperaba. La fogata y el alcohol proporcionaban el calor necesario, evitando que necesitara un abrigo, ya que la temperatura seguía descendiendo. Inmerso en sus pensamientos no nota los pasos de adversa, hasta que la expresión que escapa de adversa le hace voltear casi de inmediato. Oh, piensa. Aunque él no lo verbaliza. Tiene que parpadear un par de veces porque de no hacerlo, pensaría que se trata de un sueño. No es así. "Buenas noches, señorita Özkurt." Exclama, aún con el rostro de sorpresa. ¿Estaban ahí por lo mismo? Eso significaba que había recordado su conversación... o que ella había adquirido el gusto por la astronomía. Prefería no ilusionarse con la primera, por supuesto. "Adelante, tome asiento." Pide, señalando el espacio libre que se encontraba frente a su telescopio. "¿También ha venido a ver a las liridas?" Pregunta, intentando confirmarlo. Su mente usualmente ordenada, parecía un caos en ese momento. Da un paso hacia ella, pero se detiene antes de volver a intentarlo. Prefiere beber un trago más antes de continuar la conversación. "Ha llegado justo a tiempo, está por comenzar ¿Quiere que le ayude a enfocar alguna?" Pregunta con una fingida calma, sin querer pisar un campo minado. Claramente no había ido por él, se repite. Una corriente de aire se desplaza entre ambos y el instinto termina por ganarle, buscando la frazada con la que había salido de la habitación. Rompe la distancia, colocándola suavemente sobre los hombros de la turca. "Puede enfermarse." Susurra, dando de inmediato un paso atrás.