El monstruo llamado Yo
La monstruosidad viene corriendo hacia mi
La música del suspenso
Que me alarma
Que pasa? De quién corro?
Quien es aquel monstruo que tiene mis manos y mis ojos?
Quiero no verme en el reflejo.
Meto la mano dentro del agua, es pura. Es limpia.
El monstruo se limpia también.
El alma se limpia.
El alma que no era pura.
O si era? Era pura? El agua puede limpiar al monstruo?
Caen las gotas, cae el monstruo.
Se siente apenado.
Se siente vacío.
Pero a la vez siente que esa suciedad va desapareciendo.
Los recuerdos están siendo diluidos con firmeza.
Se van. Por el desagüe se van.
Y ahora, gotas. Las gotas que llueven dentro del reflejo.
Se unen al agua con los recuerdos.
Dientes, sonrisa, armonía.
Sol, arcoiris.
Baila. Las manos bailan dentro de los recuerdos, ya lavados.
Miren como pueden bailar entre ellos y convivir.
Al final la locura no era más que estar en un estado de depuración y baile, para que pudiéramos disfrutar más.
Ahora estoy extraño
Me siento extraño. Porque la monstruosidad que caracterizaba al monstruo, se fue.
Es un ogro sin orejas.
Está mal un ogro sin orejas?
Y el pelo? Ya no es azul.
Los labios ya no son rojos.
El reflejo dice que el monstruo es otro. Que lindo es el nuevo monstruo.
No importa si hay nostalgia, si hay rareza.
Hay belleza en la nostalgia y la rareza.
Hay belleza y hay felicidad en el monstruo
En el nuevo monstruo.
Se mira.
En el reflejo.
Se mira y se ríe.
Se ríe y sonríe.
Cómo llego a esto? Quien le dijo que era el en verdad un monstruo?
Salir por la puerta de la casa que siempre lo hábito es temeroso
Porque no quiere volver a ser aquello que le dijeron que era.
El miedo también es habitante de la casa.
Latidos.
Palpitaciones.
Lo nuevo, ¿que va a traer?
El sabe que lo nuevo siempre trae algo. Y tiene miedo.
Primero felicidad, luego miedo.
Y ansias.
Ya no quiere ser el mounstruo.
Quiero ser alguien más.
Estoy empezando a tomar impulso.
Miren, puedo ser valiente ahora que lave los recuerdos y se fueron diluidos por el agua.
Abre la puerta, ahí voy.
Miedo.
Miedo y ansias.
Se rie, son los nervios, los nervios de miedo de lo nuevo.
Acá voy, conozcan al nuevo yo.
Soledad. Miradas que no están.
Los pasos son firmes. Firmes pero cautelosos.
Y al final?
Soledad.
Sin miradas. Sin comentarios.
Todos miran a otro lado.
Alivio.
Alivio de los recuerdos.
Sonrió, ya las nostalgia de la canción que una vez me transmitió miedo, ahora es alivio.
Su mirada ya no está.
La mirada de nadie.
El monstruo es ese sol brillante el cual una vez se desnudo frente al lente de las miradas, y que ahora sí puede alumbrar a algo más allá para poder brillar.
Aprendí.
Me alivie.
El monstruo cambio, y el monstruo ya no es monstruo para nadie.
El caos se hizo catarsis, que lleve a compartirlo.
Ya no quiero escribir más sobre lo que el monstruo vivió.
Quiero escribir nuevas melodías y risas sobre lo que puede llegar a vivir.
Espacio literatura infantil.
29/4/23









