"Desde tiempos inmemoriales la fuerza que impulso las grandes avalanchas históricas de índole política y religiosa, no fue jamás otra que la magia de la palabra hablada.
La gran masa cede ante todo el poder de la oratoria. Todos los grandes movimientos son reacciones populares, son erupciones volcánicas de pasión humana y emociones efectivas aleccionadas, ora por la diosa cruel de la miseria, ora por la antorcha de la palabra lanzada en el seno de las masas, pero jamás por el almíbar de literatos estetas y héroes de salón.
Únicamente un huracán de pasiones ardientes puede cambiar el destino de los pueblos; más despertar pasión es sólo atributo de quién en si mismo siente fuego pasional.
Que cada escritor quede junto a su tintero ocupado de <<teorías>> si su saber y su talento le bastan para eso..."
Mi Lucha














