Nunca habĂa asistido a una fiesta tan grande. Cientos de cuerpos flotaban a su alrededor bebiendo, riendo y brincando de un lado a otro con mĂĄs de un litro de alcohol recorriendo su anatomĂa. Chloe no era ese tipo de personas. Sin embargo, no le decĂa que no a una copa de vino de vez en cuando. Caminaba confusa entre la gente, donde topĂł con uno de los escaparates neĂłn, en el cual se encontraba la botella de su vino favorito; Chateau Petrus. Dio un pequeño y corto saltito. Emocionada, recurriĂł a la primera persona que cruzĂł entre sus ocelos.  â ÂżCrees que puedes pedirme una copa de eso, por favor? â comentĂł, un poco avergonzada.  â Te la pagarĂ©, te lo prometo. Es que me da un poco de vergĂŒenza que me vean pedir alcohol... â murmurĂł.Â












