Distant Voices, Still Lives, 1988
Distant Voices, Still Lives, es una película permeada por nostalgia, su foto, su sonido, su música, su diseño de producción, su iluminación, evocan pasado. Y por su factura y la intimidad que tiene, creo que es bastante autobiográfica. De manera muy inteligente decide tomar un formato musical para desarrollar la película, creo que es una decisión inteligente por dos motivos principales, el primero, que dijo mi maestro, es que el pueblo inglés canta, y aunque un musical siempre va a parece algo artificial, en este caso, los cantos son muy orgánicos, y hacen una referencia cultural, el segundo motivo por el que creo que el formato musical funciona bien, es porque personalmente, la música es lo que más me remite al pasado, lo que más me hace evocar recuerdos y sentimientos, y creo que eso es parte de lo que desea hacer Davies.
Davies hace un retrato de una familia tradicional de clase media baja de Liverpool, tenemos la oportunidad de conocer distintas épocas en la vida de la familia, y a su varios integrantes, con una narrativa no lineal, fragmentada, construimos una collage y creamos una relación íntima con esta familia, conocemos a un padre abusivo, a una madre bondadosa, a los hijos, a veces contentos, a veces miserables, a veces golpeados, pero sobre todo, reales.
El estatus de la mujer en la película, me parece importante de recalcar, todas las mujeres están sometidas de algún modo, incluso las más independientes y conscientes, son oprimidas por su maridos, en ocasiones es cierto que las propias mujeres son violentas con sus parejas, no de manera física, si no, verbal, pero creo que la película es acertada en la manera que desarrolla este tema.
La plástica de la película como mencioné anteriormente es nostálgica , con una paleta de colores desaturada, que tiende a los marrones. La fotografía está muy cuidada, con un diseño de producción minucioso, y un diseño visual de cada plano, los movimientos, más la puesta en escena, aportan al significado de la película