Hanging off a bridge by (Trev Lee)
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@cogitare-et-sentire
Hanging off a bridge by (Trev Lee)
Knolls, Utah, USA by Prajit Ravindran
no puedo prometer lo que no sé acabo de darme cuenta que me falta frialdad y me siento cerca de la soledad
Socio de la Soledad - Andrés Calamaro
Knolls, Utah, USA by Prajit Ravindran
Solo imagina lo precioso que puede ser arriesgarse y que todo salga bien.
Mario Benedetti. (via mays-212)
La soledad era fría, es cierto, pero también era tranquila, maravillosamente tranquila y grande, como el tranquilo espacio frío en el que se mueven las estrellas.
Lobo estepario - hermann hesse. (via transplantsdisorder)
aveces un corazón frío necesita una sonrisa calurosa
No estoy contento con ser feliz, no he sido creado para ello, quiero más.
Herman Hesse, El lobo estepario (via mariahell)
Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma.
Julio Cortazar (via para-iso-alterna-tivo)
Siempre doy menos de lo que tengo. Mi estilo de querer es ése, un poco reticente, reservando el máximo sólo para las grandes ocasiones.
Mario Benedetti. La tregua, (martes 30 de julio). (via realidades-aplastantes)
¿Sabe que usted es culpable de una de las crisis más importantes de mi vida? No quiero andar con rodeos; creo que estoy enamorado de usted
Mario Benedetti (via books-lines)
María vino a buscarme por la tarde y me preguntó si quería casarme con ella. Dije que me era indiferente y que podríamos hacerlo si lo quería. Entonces quiso saber si la amaba. Contesté como ya lo había hecho otra vez: que no significaba nada, pero que sin duda no la amaba. «¿Por qué, entonces, casarte conmigo?», dijo. Le expliqué que no tenía ninguna importancia y que si lo deseaba podíamos casarnos. Por otra parte era ella quien lo pedía y yo me contentaba con decir que sí. Observó entonces que el matrimonio era una cosa grave. Respondí: «No». Calló un momento y me miró en silencio. Luego volvió a hablar. Quería saber simplemente si habría aceptado la misma proposición hecha por otra mujer a la que estuviera ligado de la misma manera. Dije: «Naturalmente». Se preguntó entonces a sí misma si me quería, y yo, yo no podía saber nada sobre este punto. Tras otro momento de silencio murmuró que yo era extraño, que sin duda me amaba por eso mismo, pero que quizá un día le repugnaría por las mismas razones.
Albert Camus, El extranjero