Hace tiempo no escribo, me adapté al mundo, ahora soy rutina, soy trabajo, soy adulta.
Desconozco a la persona que era cuando escribía, con sed de rebelión contra un sistema al que ahora pertenezco.
Ahora no quiero que me escuchen. No quiero que me vean. Prefiero el silencio antes que el ruido.
Hace tiempo no escribo, siento que escribir es una conversación pendiente que estuve posponiendo.
Resulta irónico porque ahora tengo más cosas que decir, tengo más vida, pero mientras más vivo más olvido, más me vuelvo peón, sistemática, robótica.
¿es así vivir?
Creo que me di cuenta que escribir me hacía ser consciente, en especial del dolor, y cuando dejé de escribir…dejo de doler.
Me conformé con no sentir para no sufrir.
















