Rain
⟡ ݁₊ . 𝖕𝖆𝖎𝖗𝖎𝖓𝖌 ➜ Aries Mu x Gemini Saga SagaMu
—— ♡ 𝖙𝖆𝖌𝖘 ➜ saint seiya, love, gay, bl, first kiss, rain, boys in love, post hades arc.
La lluvia despierta a Mu en medio de la noche sin esperar una agradable y sorpresiva visita inesperada.
Mu giró entre sus sábanas mientras se estiraba, la reparación de armaduras le haría mucho daño en la espalda le había dicho su maestro Shion, si no estiraba lo suficiente podría darle dolor crónico y no era la idea.
Pestañeó un par de veces cuando sintió un sonido constante, gotas rebotando sobre el frío mármol del templo de Aries, hacía varios meses que no llovía en Atenas, hoy parecía que Poseidon había decidido darles un poco de alivio.
Se incorpora mirando por la ventana de su pequeño aposento, asegurándose que había cerrado bien esta antes de que todo el lugar esté inundado de agua. Un rayo lo sorprendió, así que una tormenta eléctrica, inclusive más inusual de lo esperado, casi podía sentir a Aiolia rugir por el Santuario, Zeus tampoco parecía haberlos abandonado todavía. Girando su cabeza con una sonrisa miró hacia dentro de su habitación, estaba bastante oscura desde que había apagado las velas, lo único que se veía era su mesa de luz, vieja y polvorosa, junto con el pequeño armario que contaba con sus ropas, generalmente de entrenamiento, algún que otra tela más casual, de esas que le encantaba usar en Jamir y por último algo especial, regalado por su Diosa cuando fueron revividos ya hace más de un año, al parecer fue un acuerdo complicado, hubo mucho que sacrificar, no vidas pero si la Atena tuvo que aceptar un trato injusto para que ellos catorce volvieran a la vida, porque sí, su maestro y Kanon tuvieron el mismo trato que ellos. Por último, en un pequeño rincón, había otra cama, un poco más pequeña que la suya donde se encontraba
su alumno enredado en las sábanas plenamente dormido.
Suspiró, al menos Kiki podía pasar la noche con él como lo hacía en la antigua torre, sólo que todavía estaban refaccionando una pequeña habitación para él.
Su memoria volvió hacia el hecho que habían revivido. Ninguno de ellos había decidido utilizar esta nueva vida para descansar, sino aprovechar que todos los acontecimientos de la broma de la Diosa Ker hacia los gemelos serían perdonados, fue una charla larga que tuvieron con Atenas, Shion estaba sumamente avergonzado por no poder haber protegidos a los santos que en ese momento eran solo unos bebés, Kanon simplemente asintió, ya sabiendo que los castigos que había sufrido en vida habían
sido suficientes y que su maldad, al contrario de Saga, era algo que había en su corazón más que un espíritu maligno. Por el contrario, lo que Mu más recordaba era al gemelo mayor, podía jurar que nunca lo había visto tan sorprendido a la vez que molesto.
"¿Una broma de la Diosa Ker?" Fue lo único que salió de sus labios luego de que todos los santos dorados tuvieran una silenciosa charla, ninguno sabía qué hacer o decir.
Al final de cuentas, el que seguía siendo el peor afectado fue él.
Todo lo que había hecho, desde matar a Shion a sangre fría, mandar a que Shura mate a lo que seguramente consideraba su confidente y saber que su mejor amigo había muerto a orden de él, intentar asesinar a su Diosa y engañar a todo el Santuario tomando una posición que no le correspondía mientras sentía pelearse con él mismo. Las jaquecas y las lágrimas que había derramado junto con la sangre que manchaba sus manos.
Saga se llevó las manos a la cabeza sintiendo algo entre alivio y enojo, así que realmente no era él, ni personalidad múltiple como había dicho uno de los tantos psiquiatras privados que lo habían atendido, beneficios de ser el máximo soberano por tantos años.
"Saga, lo lamento mucho" fue lo único que pudo pronunciar Shion, avergonzado por el ridículo papel que hizo.
"No podría jamás culparlo, Gran Patriarca" Susurró mientras su cabeza daba vueltas.
Levantándose con dificultad pronunció, "Con permiso, iré a mi templo si me necesitan"
Y con eso el tercer guardián se retiró.
Mu aún recordaba haber analizado cada una de sus expresiones, como sus cejas parecían ir cada vez más hacia su entrecejo, la piel morena de sus nudillos poniéndose blanca, el cabello azul oscuro, algo que siempre había pensado que era hermoso en el santo, se crispaba cada vez más y sus labios, húmedos por tantas veces que los había lamido de los nervios, por no decir por cada frase que salía de la boca de Shion, haciéndolo un manojo de nervios. Seguramente tenía muchas preguntas, más que ellos incluso, pero ahora que sabían la verdad que había descubierto su Diosa gracias al hacer el
gran intercambio por sus vidas de algo estaban seguros.
Las cosas se solucionarían con el tiempo en el Santuario, eso pensó, viendo la espalda de un tembloroso Géminis saliendo de la recámara del Papa.
El sonido de una puerta cerrándose de golpe lo hizo sorprender, brincando levemente en su lugar pensando qué demonios había sido ese ruido.
De pronto lo recordó, hoy, entre toda la humedad y calor que avecinaba estaba fuerte tormenta nocturna, estuvo con Kiki reparando armaduras como un loco. Casi que presentaría una queja ante Atena sobre cómo los santos de rangos inferiores no eran capaces de hacer dos misiones y volver con toda su armadura entera. Suspiró levantándose de la cama, seguramente Kiki había dejado la puerta del taller mal cerrada y las fuertes ráfagas de viento que aullaba en la tempestad de la noche simplemente había abierto la antigua hoja de madera y la había cerrado con la mismísima furia de los dioses.
Tomando sus pantuflas salió en silencio de la recámara para ser recibido por Aries, enorme e imponente. Siempre había amado su templo, desde los detalles que este contaba como la simetría, miró hacia una de las salidas y logró ver el aguacero que caía, parecía que todo el océano estaba rebatiendo sobre la piedra blanca.
Deslizando sus pies sobre el suelo se dirigió al taller, aprovechó a cerrar la ventana de allí también porque sino con el polvo sería demasiada suciedad que limpiar y su trabajo no era mediocre. Trabó correctamente la puerta con ambos pestillos y bostezando pegó media vuelta para volver a descansar, estaba seguro que era tarde en la noche como para seguir despierto aún.
Antes de tomar la manija de su habitación escuchó algo que no se correspondía al sonido de la lluvia, un sonido metálico, pesado. Mu se quedó callado unos momentos intentando averiguar si solo fue su imaginación, al cabo de unos segundos logró escucharlo nuevamente llamando más su atención, ahora iban con ritmo, primero uno y luego otro, cada vez se acercaban más a Aries desde el norte, desde Tauro.
Pasos.
Poniéndose en alerta se escondió detrás de un pilar, no tenía su armadura pero podía pelear sin ella. Mirando de reojo hacia la entrada posterior podía escucharlo ahora con claridad, pasos rítmicos que iban descendiendo y se adentraban a su templo. Intentó enfocar sus ojos pero la lluvia y la noche no ayudaban, no estaba presentándose ni tampoco podía sentir su presencia, su enemigo era astuto, seguramente si creía que estaba dormido ni siquiera se hubiera pescado de él.
Una de sus manos se movió levemente hacia la derecha, donde se ubicaba la puerta principal del templo, en un susurro pronunciando su técnica haciendo que esta activara la barrera definitiva de Aries, el Muro de Cristal reflejó la figura, bien, ahora podría atacar y esconderse detrás de la barrera si las cosas se salían de control.
Escuchando los pasos ahora justo detrás de él fue cuando tomó aire, estos seguían su rumbo como si nada hubiera pasado, pobre ingenuo.
Un rayo reventó contra las escalinatas haciendo que todo se ilumine por un momento viendo la silueta oscura. Un hombre alto, no tanto como Aldebarán pero sí lo suficiente como para verse como un problema, el cuerpo fornido y pudo ver los bordes de una armadura frente a sus ojos. El cabello empapado por la lluvia fue lo último que vio antes de que todo ocurriera a cámara lenta.
Levantó uno de sus puños y lo dirigió exactamente a la mandíbula del invasor, rápido, conciso, sus nudillos se apretaron y juró ver sangre.
Eso antes de que su muñeca fuera tomada con una mano para que luego la otra mano enemiga se pusiera en forma de filo contra su garganta. ¿En qué momento lo había girado? Ahora su espalda estaba siendo mojada, podía sentir el frío metal humedeciendo la tela y como estaba en jaque sin poder moverse. Tiró un codazo hacia atrás para luego saltar hacia adelante, el golpe fue certero y pudo liberarse. Levantando una de sus manos para ejecutar una de sus técnicas pudo escuchar de los labios del hombre.
"Mu, detente" dijo la voz de forma seria.
El pelilila abrió los ojos sorprendido notando rápidamente de quién se trataba esa voz.
"¿Saga?" Fue lo único que pudo pronunciar, rompiendo su guardia.
"Sí," Murmuró antes de que otro rayo, esta vez desde el frente del templo iluminara el rostro del santo de Géminis, viendo esa expresión seria y en especial todo su cuerpo empapado junto a su armadura dorada.
"¿Qué demonios hacer caminando en la lluvia y no anunciándote en los templos?" Fue lo único que pudo decir, maldición, había estado pensando en Saga toda la noche y se atrevía a aparecer.
"El Patriarca me había pedido un informe de mi última misión," Fue la respuesta corta "Además si me anuncié en los templos, pero todos aprovecharon la lluvia para seguir durmiendo y ya llegado a Leo no quise molestar"
Saga se movió para quitarse su capa y escurrirla en un costado, pudo ver salir agua como si fuera una canilla de ese trozo de tela, así que podía imaginar que había caminado bajo la lluvia desde Piscis hasta Aries sin detenerse en ningún momento.
Mu mordió su labio inferior ante la escena del santo caminando empapado, casi era melancolía "¿Qué te trajo a Aries?"
Saga pestañeó antes de contestar "Géminis necesita reparación" Genial, ahora tenía que arreglar otra armadura más y con prioridad "Lamento poner más trabajo en tus hombros" siguió el gemelo, algo molesto consigo mismo incluso.
El más bajo suspiró "Está bien, las de oro tienen prioridad y hace meses que no me traes tu armadura" dijo mientras estiraba sus manos "Dámela, la llevaré al taller"
"Yo lo haré, está empapada" contrarrestó el peliazul girando sobre sus pies hacia el taller.
"Pudiste esperar a mañana" Mencionó sin pensar el primer guardián "O a que acabe la lluvia".
Saga no dijo demasiado, simplemente dejó la Caja de Pandora en un rincón antes de girarse al pelilila y caminar hacia él. Mu dió un paso hacia atrás golpeando contra la pared, viéndose encerrado por la imponente figura de Géminis, sintiendo levemente sus mejillas enrojecer.
"Ya estaba bajando y solo planeaba dejarla y volver" Mencionó el tercer guardián "Ni siquiera iba a molestarte".
"No es eso..." Susurró removiéndose "Sólo..." Dijo mientras intentaba ocultar una sonrisa.
"¿Sólo qué?" Exigió la respuesta el más alto, acorralándolo más contra el mármol del taller.
Mu sonrió y subió sus manos hacia el cabello mojado de Saga, gotas caían de las hebras puntiagudas de este y las revolvió antes de poner sus manos en las mejillas del tercer guardián que lo veían con suma confusión.
"Pareces un cachorro mojado"
Podía ver los treinta y dos dientes de Aries, uno más brillante que el otro mientras se reía y sonreía ante su travesura. Saga sintió algo de calidez desde que había bajado los templos en los dedos del ariano quien parecía haber olvidado el susto que le había dado y ahora estaba descargando su molestia y humillación con él.
"Iré a Géminis a secarme" Pronunció irguiéndose antes de que Mu lo frenara.
"¡No!" Gritó, antes de volver a sentir sus mejillas rojas "D-déjame ayudarte, ya que viniste hasta aquí".
Saga simplemente se dejó arrastrar al baño de Aries, exactamente igual al suyo. El menor lo hizo sentarse en el sanitario, mientras lo ayudaba a secarse. La camisa de entrenamiento se deslizó por encima de su cabeza dejando al santo solo con su pantalón, aprovechando la toalla para pasarla por todo su torso. Mu intentaba estar concentrado en el cabello de Saga, secando con cuidado la larga melena del santo mientras no intentaba demasiado desviar sus ojos hacia abajo.
Cuando Saga empezó a tirar de sus pantalones fue cuando se paralizó y el mayor lo notó de inmediato.
"Te traeré ropa" fue lo único que mencionó corriendo hacia su habitación.
Saga, por primera vez en la noche, sonrió suavemente al notar que efectivamente afectaba demasiado el juicio del primer guardián.
El mayor salió vestido, con menos frío que antes y la toalla alrededor de su cuello. Afortunadamente Mu usaba la ropa lo suficientemente holgada para que pueda quedarle levemente apretada, aunque eso hiciera maldecir en voz baja al pelilila.
La lluvia seguía arremetiendo contra Grecia así que Mu propuso sin siquiera pensarlo.
"Puedes quedarte a dormir, yo iré con Kiki y-" Sus palabras quedaron atoradas en su garganta mientras sentía los suaves labios del mayor que tanto había fantaseado desde hace un año presionar contra los suyos.
Saga no dijo nada, sino que su mano se deslizó de la barbilla del menor hacia su nuca, inclinando su cabeza y presionando más intensamente sus labios sobre los contrarios. Era difícil respirar pero ambos disfrutaban de la cálida sensación. El mayor deslizó su lengua por los labios contrarios y mordió suavemente el labio inferior gozando del pequeño sonido que pudo robarle al más bajo.
Se separaron suavemente antes de que Mu sintiera unas gotas caer sobre su rostro.
"Debes secarte bien el cabello o te enfermarás" Murmuró bajo contra los labios ajenos, haciendo que Saga sonriera.
"Para eso te tengo a ti".
Ambos sonrieron esta vez, mientras se dirigían a los aposentos de Aries.
Al final la lluvia había servido de algo.
Hello tumblr!
Primera vez que publico acá así que es una prueba más que nada, espero que les haya gustado y poder publicar más de mis fics acá!
Besos, Queen <3











