Inesperadamente y sin el menor de los reparos, mi vida, mi persona, mi actividad y mis pensamientos se volvieron asuntos públicos y, de la noche a la mañana, yo ya me había convertido en una infame personalidad de la ciudad.
El hecho de que soy adicto a la metanfetamina es de lo más rechazado por los humanos que llegan a tener conocimiento de mí, y ahora mi espacio privado se ve expuesto a un millón de personas que mantienen una insensata postura de desvalorización, insensibilidad, juicios injustos y arbitrariedades neciamente justificadas por una doble moral que se desea imponer arrebatada y caprichosamente.
Los miembros de mi familia, de quienes yo mantenía una ignorante opinión, resultaron ser agresores crueles y desalmados. Sus conductas desquiciantes, traumatizantes y fundamentadas en argumentos egocéntricos se convirtieron en una carga emocional y psicológica que se encargó de conducirme miserablemente a tres intentos de suicidio. Su manipulación mental, la intrusión cerebral, las obras persecutorias, los juegos de poder, la actitud vana, las mentiras, y sus demás actuaciones intransigentes y perversas han causado que yo dejara de disfrutar plenamente de mis intereses y de mis gustos. Su constante intromisión, su incesante y malintencionado vicio por provocarme a la ira y a la irracionalidad e impulsividad, su demente intención de propiciar y sostener discusiones distractoras, junto con su afán desmedido de imponer su voluntad, control, dominio y mando, de forma egoísta y despreciativa, han constituido una enfermiza rutina que produce malestar, dolor, ira, resentimiento, duda, confusión, inseguridad, intranquilidad, miseria, hastío, decepción, impotencia y vergüenza, aún incluso hasta la actualidad, por los últimos casi 4 años, implementando una dolosa y recurrente operación conspiradora en mi contra.
Su ciega y cerrada postura los ha llevado a cometer actos delictivos que violentan mis derechos, infringiendo leyes estatales sin la más mínima aceptación de culpabilidad y responsabilidad. Su orgullo y su falta de respeto, su invasión y su inaceptable divulgación y exhibición han puesto en grave peligro mi integridad personal y han conseguido que se me tenga mala voluntad, odio, rechazo, desprecio, miedo, repudio, aborrecimiento, rencor, ira, asco... En este momento soy el peor y más malo drogadicto, estúpido, mentiroso, enfermo, feo, cobarde, hipócrita, deshonroso, dañino, pecador, inhumano, menospreciado, despreciado, culpable, cochino, grosero, inmoral, condenado, imperdonable, inútil, injusto, demoníaco, etc. Y todo gracias a la deliberada y voluntariosa acción delictiva de mis hermanas deseosas de deshacerse de mí.
Y temo que la situación continúe hasta que se manifieste un desenlace fatídico para alguna de las dos partes. Pero continuaré lidiando con esto de la mejor manera posible para mantenerme de pie.
-Giovanni.















